"Cumplir lo políticamente correcto ha traído un retroceso de 20 años"

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CIUDAD DE MÉXICO, septiembre 5 (EL UNIVERSAL).- Para el comediante Roberto Andrade, conocido como "Tío Rober", se está viviendo un retroceso artístico de 20 o 30 años por lo menos, gracias a querer cumplir con lo políticamente correcto.

El creador explica que como comediante, ya sea que trabajes en ramas como guionista, director o escritor, la materia prima es precisamente lo políticamente incorrecto. "A partir de ello provocas la risa, es lo que no entiende el espectador común, que necesitas retratar lo políticamente incorrecto", señala En ese sentido Roberto agradece que su filme "Ok, está bien" -del que es guionista y protagonista- no ha tenido demasiados inconvenientes, pero no hay día en que no se levante y tenga miedo de que alguna organización o alguien con ánimos de hacerle daño publique algo que lo haga ser cancelado.

"Son momentos complejos, convulsos los que se viven ahorita, yo entiendo que la mayoría de la gente está buscando un bien, pero esta herramienta tanto de la cancelación como de la búsqueda de lo políticamente correcto está mal encausada, y va a terminar siendo más cara la medicina que la enfermedad", apunta. En "OK, está bien", cinta por la que la directora Gabriela Ivette Sandoval está nominada al Ariel en la categoría Ópera prima, Roberto, interpreta a Mariano, un hombre de casi 30 años que hace seis egresó de la carrera de guion y aún vive con su madre.

Mariano se la pasa viendo películas sin llegar a escribir todavía su primer guión y cuando su primo Ramiro de 15 años llega a vivir a su casa se enamora de su novia Mariali, de 14, con quien tiene relaciones. "Si el público sale trastornado, consternado, dubitativo, se hizo un buen trabajo", señala el Tío Rober.

De acuerdo con Gabriela la cinta, que forma parte del catálogo de la plataforma de entretenimiento Vix cine y tv, fue bastante barata, hecha con no más de 200 mil pesos del rodaje, y mediante muchos favores. Sin embargo tuvieron complicaciones al intentar pedir fondos de posproducción y moverla en festivales. "No lográbamos cerrar el financiamiento de la posproducción. Nos empezamos a enterar de que a los jurados de festivales o apoyos básicamente no les gustaba la película por el tema más allá de las virtudes o no cinematográficas que pudiera tener. Lo que les molestaba mucho era el tema, no si estaba mal escrito, las actuaciones, y eso nos empezó a cerrar muchas puertas", apunta la directora.

Fue en el 2020 que finalmente la seleccionaron para el Festival Internacional de Cine en Guadalajara seleccionan en Guadalajara pero llegó la pandemia. Entonces a Roberto le empezaron a hablar de autocinemas para dar show de stand up y ahí se olvidaron de estrenar en salas e hicieron gira por los autocinemas del país, pues si buscaban un espacio en salas podría tocar les hasta el 2023. "La película no hace una apología de malos comportamientos, al contrario, los cuestiona, los retrata de manera patética. A ratos me sorprende muchísimo todo el revuelo que ha causado la famosa escena del beso pero ni modo, es parte del mundo que estamos viviendo actualmente donde aparentemente la corrección política está por encima de cualquier otra cosa", considera Roberto.

"Yo creo que no es más que una moda, una herramienta social mal utilizada y encausada que está afectando al arte, pero al final las películas sobreviven más allá de la temporalidad en que se estrenan".

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