Cumplen su última voluntad

CIUDAD DE MÉXICO, marzo 24 (EL UNIVERSAL).- Una despedida muy discreta, tal como era su última voluntad, tuvo la noche del pasado miércoles la actriz Rebecca Jones, pues los asistentes fueron contados y no más de 20.

Becky, como era conocida, murió a los 65 años en el Hospital ABC Observatorio de la Ciudad de México. Después, su cuerpo fue trasladado a una funeraria de San Jerónimo a la que asistieron sólo su familia y uno que otro amigo de la actriz.

La productora Ana Celia Urquidi, el actor Alejandro Camacho, exesposo de Rebecca, y Maximiliano, el hijo de ambos, fueron vistos antes de ingresar a la capilla.

El resto de los dolientes entraron de una manera discreta por el estacionamiento de García López Casa Pedregal para hacerle una despedida.

En recuerdo, agradecimiento y admiración a la reconocida actriz, familiares y amigos enviaron decenas de arreglos florales. Fueron tantos, que algunos debieron ser colocados al exterior de la funeraria.

Los restos de Rebecca Jones fueron cremados y fue su hijo Maximiliano quien se llevó las cenizas a su casa, cerca de las 21:20 horas. Se retiró del lugar en una camioneta que manejaba su papá Alejandro.