Cumbre Iberoamericana: el papa Francisco llamó a reformar la arquitectura internacional de la deuda en un mensaje de indirecto respaldo a la Argentina

Elisabetta Piqué
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El ministro de Economía Martín Guzmán por el papa Francisco en el Vaticano. Fuente: Ministerio de Economía
El ministro de Economía Martín Guzmán por el papa Francisco en el Vaticano. Fuente: Ministerio de Economía

ROMA.- En un nuevo e indirecto respaldo a la Argentina, que se encuentra en plenas negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Club de París, en una carta que envió a los asistentes a la Cumbre Iberoamericana en curso en Andorra, el papa Francisco volvió hoy a hacer un llamado a “reformar la ‘arquitectura’ internacional de la deuda, como parte integrante de nuestra respuesta común a la pandemia, pues la renegociación de la carga de deuda de los países más necesitados es un gesto que ayudará a los pueblos a desarrollarse, a tener acceso a las vacunas, a la salud, a la educación y al empleo”.

“Tal gesto debe ir acompañado por la puesta en práctica de sólidas políticas económicas y por una buena administración que llegue a los más pobres”, indicó el Pontífice, en un mensaje que leyó durante el encuentro a través de streaming Rebeca Grynspan Mayufis, secretaria General de la Secretaría General Iberoamericana.

Francisco, que hace una semana recibió en el Vaticano al ministro de Economía, Martín Guzmán, que lo puso al día sobre las negociaciones sobre la deuda que realiza el país con el FMI y con el Club de París, tras saludar a todos los Jefes de Estado y de Gobierno que participan del foro, en la misiva habló del contexto particularmente difícil que se vive hoy “por los terribles efectos de la pandemia”.

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Luego de recordar a los millones de víctimas y de enfermos, la ardua tarea de médicos, enfermeros, personal sanitario y voluntarios, como hizo en otras oportunidades, se refirió a la necesidad de que haya vacunas para todos. “Al reconocer los esfuerzos en la búsqueda de una vacuna efectiva para el Covid-19 en tan breve tiempo, deseo reiterar que la inmunización extensiva debería ser considerada como un ‘bien común universal’, noción que requiere acciones concretas que inspiren todo el proceso de investigación, producción y distribución de las vacunas”, dijo.

“En este ámbito, son particularmente bienvenidas las iniciativas que buscan crear nuevas formas de solidaridad a nivel internacional, con mecanismos dirigidos a garantizar una distribución equitativa de las vacunas, no basada en criterios puramente económicos, sino teniendo en cuenta las necesidades de todos, especialmente de los más vulnerables y necesitados”, agregó. Como dijo en otras ocasiones, subrayó que de esta pandemia hay que salir “mejores”.

“La crisis actual es una ocasión propicia para replantear la relación entre la persona y la economía que ayude a superar el cortocircuito ‘de la muerte que vive en todo lugar y en todo tiempo’. Por ello debemos unir esfuerzos para crear un nuevo horizonte de expectativas donde el beneficio económico no sea el objetivo principal, sino la tutela de la vida humana”, dijo el Papa.

“Soluciones más inclusivas”

En este marco, aseguró que “es urgente considerar un modelo de recuperación capaz de generar soluciones nuevas más inclusivas y sostenibles, dirigidas al bien común universal, realizando la promesa de Dios para todos los hombres”. “Particular consideración se debe otorgar a la necesidad de reformar la «arquitectura» internacional de la deuda, como parte integrante de nuestra respuesta común a la pandemia, pues la renegociación de la carga de deuda de los países más necesitados es un gesto que ayudará a los pueblos a desarrollarse, a tener acceso a las vacunas, a la salud, a la educación y al empleo”, siguió. “Tal gesto debe ir acompañado por la puesta en práctica de sólidas políticas económicas y por una buena administración que llegue a los más pobres”, agregó, al destacar asimismo “la urgencia de tomar medidas que permitan el acceso a una financiación externa, a través de una nueva emisión de Derechos Especiales de Giro, llamando a una mayor solidaridad entre los Países, que consienta que los fondos sean destinados para impulsar y alentar el desarrollo económico y productivo, con el fin de que todos puedan salir de la actual situación con las mejores posibilidades de recuperación”.

“Nada de esto será posible sin una férrea voluntad política que tenga la valentía de decidir cambiar las cosas, principalmente las prioridades, para que no sean los pobres los que paguen el costo más alto de estos dramas que están golpeando a nuestra familia humana”, advirtió. Se despidió “augurando los mejores éxitos a la XXVII Cumbre Iberoamericana” e invocando sobre todos los participantes y los pueblos a los que representan, “abundantes bendiciones divinas”.