Una cumbre en la CGT selló la nueva sintonía entre Triaca y los sindicatos

LA NACION

Para el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, no quedaron resquicios para una huelga. Para los gremios, que el funcionario haya negado una reforma laboral "a la brasileña" resultó un mensaje tranquilizador, tan valorado como la presencia de Triaca ayer en la sede de la calle Azopardo. De ambos lados hablaron de la cumbre como un encuentro de consensos.

Triaca y parte de su equipo estuvieron en el cuarto piso de la CGT, y en la sala de reuniones Saúl Ubaldini dialogaron con los integrantes del consejo directivo cegetista. Funcionarios y gremialistas expresaron su conformidad tras el encuentro.

El ministro subrayó que "no se abordó" el tema de un posible paro. "Hay nivel de consenso, vemos que eso no está en debate", subrayó.

En el tramo más rescatado por los líderes gremiales, descartó que el Gobierno impulse una reforma laboral como la de Brasil. "Dejamos muy claro que la reforma laboral brasileña no es un espejo", marcó.

Avanzar en el blanqueo de trabajadores en la informalidad, promover la capacitación permanente y una Agencia Nacional de Evaluación de Tecnología de Salud fueron parte de la agenda del encuentro.

Por la CGT no hablaron los integrantes del triunvirato, sino Sergio Romero, titular de la Unión Docentes Argentinos (UDA). "Hoy quedó claro que todas las modificaciones en el campo laboral no tendrán que ver con lo que sucedió en Brasil", resaltó. Y calificó de "hecho histórico" la visita del ministro.

En diálogo con LA NACION, el metalúrgico Francisco "Barba " Gutiérrez, otro de los presentes en el encuentro con Triaca, dijo que fue una "reunión positiva", que el ministro descartó la "reforma a la brasileña" y que garantizó los convenios colectivos y el modelo sindical.

Romero y Gutiérrez, no obstante, evitaron descartar de plano un paro. El líder de la UDA afirmó que "se va a definir, o no, la necesidad de un plan de lucha" en el Comité Central Confederal de la CGT, la semana que viene. "No estamos en una posición blanda, sino de negociación responsable", resaltó Gutiérrez.

Pablo Moyano, partidario de que la CGT adopte una postura más dura con el Gobierno, pegó el faltazo. LA NACION se comunicó con el dirigente camionero, quien se limitó a decir: "Sigan escribiendo esas boludeces, que estoy aislado. Sigan escribiendo lo que les dicen en la CGT".

"Hoy estuvo el grueso del consejo directivo. Si hay internas, él sabrá con quién se pelea", opinó Romero sobre la ausencia de Moyano.