Nueva cultura constitucional de DH, vía idónea para la conciliación

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CIUDAD DE MÉXICO, junio 11 (EL UNIVERSAL).- En estos tiempos de polarización social, la nueva cultura constitucional de los derechos cimentada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), es una vía idónea para encontrar la conciliación entre los mexicanos, consideró el presidente de la SCJN, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea.

Al conmemorar este viernes 10 años de la Reforma Constitucional de Derechos Humanos, el ministro aseguró que el máximo tribunal de justicia del país ha asentado una cultura constitucional que funciona como instrumento pacificador y como un espacio de diálogo que permite resolver el conflicto sobre una base de acuerdos mínimo.

"En estos momentos, particularmente complicados de polarización social, en que el país se encuentra dividido, esta nueva cultura constitucional de los derechos, que ha cimentado la Corte es una vía idónea para pacificar los conflictos para encontrar la conciliación entre las mexicanas y los mexicanos para acercarnos al centro en el cual podamos compartir lo que nos une, al tiempo que buscamos alternativas para resolver aquello en lo que tenemos diferencias", expresó.

Zaldívar Lelo de Larrea aseguró que el papel de la Suprema Corte ha sido, a través de estos años, un elemento pacificador y, dijo, lo seguirá siendo en los meses y años por venir, en sus resoluciones y sentencias.

"Habría muchos ejemplos, a través de los cuales podría acreditar como este cambio cultural ha venido generando realmente un cambio en sectores muy importantes de la sociedad, el tema de las mujeres particularmente, el tema de la familia, el tema del libre desarrollo de la personalidad y la democracia, con sentencias concretas".

En la evolución de la jurisprudencia mexicana, el también presidente del Consejo de la Judicatura Federal consideró que el siguiente paso, a su juicio, es "acabar con la pobreza y disminuir la brecha de desigualdad que nos separa, es una responsabilidad impostergable del Estado mexicano".

Y agregó: "Como tribunal constitucional estamos llamados a convertirnos en un factor decisivo de cambio social y construir una jurisprudencia encaminada a la satisfacción de las necesidades materiales básicas de las personas, particularmente de quienes menos tienen y permanecen en un olvido intolerable".

Indicó que con una cultura constitucional bien cimentada, los participantes en debates profundamente polarizados pueden resolver sus diferencias en términos constitucionales hablando a través de la Constitución y no en contra de ella".

"Así es como la cultura constitucional que ha asentado la Suprema Corte funciona como un instrumento pacificador como un espacio de diálogo que permita resolver el conflicto sobre una base de acuerdos mínimos, a través de un marco compartido de valores la cultura constitucional profiere al conflicto un valor productivo para el cambio social, con todo en última instancia, nuestra cultura constitucional refuerza el sentido de solidaridad de una comunidad tan necesaria en tiempos de polarización".

Y añadió: "Al reflexionar sobre estos diez años de jurisprudencia es inevitable reparar el papel que ha desempeñado la Corte como generadora de cultura constitucional sentencia tras sentencia, el tribunal constitucional ha tejido un lenguaje de derechos centrado en la dignidad humana confrontando prejuicios, dogmas y preconcepciones arraigadas en nuestra cultura jurídica, el resultado es un lenguaje que se expresa en las sentencias, pero que resuena en los muros de la Corte".

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