El cultivo de opio se dispara en Afganistán a pesar de prohibición talibán

AP - Rahmat Gul

RFI entrevistó a José Miguel Calvillo Cisneros, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid y autor de 'Afganistán, un conflicto permanente' (Ediciones Trea, España) con ocasión de la publicación de un informe de la agencia antidrogas de la ONU según el cual la superficie de cultivos de amapola en Afganistán ha aumentado un 32%.

Los productores de opio en Afganistán llegan a un punto crucial para sus cultivos de amapola de opio. Tras una cosecha récord -la tercera más importante desde que Naciones Unidas evalúa esta producción- llega el mes de noviembre y es tiempo de decidir si vuelven a sembrar esta planta que sirve para la producción de la heroína.

Sin embargo, los talibanes prohibieron la producción de esta planta en abril pasado, aunque sin obligar a los campesinos a destruir las cosechas en curso.

Según un nuevo informe publicado el martes por la ONU (PDF en inglés), los cultivos de amapola de opio aumentaron un 32% en un año en Afganistán.

"Actualmente esos cultivos llegan a 223.000 hectáreas", alerta la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDC). Los precios del opio "se dispararon" desde que los talibanes prohibieron la plantación de esta flor en abril de 2022, agrega la ONUDC.

"La historia se repite porque esta política fue la misma que emprendieron los talibanes a finales de la década de los 90 y a principios del siglo XXI prohibiendo la producción del opio, pero realmente como una estrategia para controlar los precios", recuerda el profesor José Miguel Calvillo Cisneros.


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