Culpabilidad e incertidumbre para las madres ucranianas que se fueron al extranjero

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Durante más de tres meses, Oleksandra Ossadcha, que huyó de Ucrania con sus dos hijos la madrugada del 24 de febrero, el día de la invasión rusa, ha pasado de un país al otro en busca de un nuevo "hogar"

Esta joven madre de 26 años, que trabaja en marketing, tomó la decisión inmediata de dejar su país en coche, en dirección a la frontera polaca.

Tras dos semanas en Polonia y un mes y medio en Portugal, se convenció de que se sentiría extranjera allá donde fuera. Pero debía construir una nueva vida para su hija de siete años y su hijo de cuatro.

"Lo más difícil es (...) dejar de buscar un lugar que se asemeje al hogar, y aceptar que no volveremos pronto, que ahora no somos nadie aquí" dice a AFP desde Bolonia, en Italia.

La agencia de Naciones Unidas para los refugiados indica que cerca de cinco millones de ucranianos han sido registrados como refugiados en Europa desde la invasión rusa, generando "una de las mayores crisis" de este tipo en el mundo.

Se tata esencialmente de mujeres con hijos pequeños, ya que los hombres ucranianos de 18 a 60 años no pueden dejar el país debido a sus obligaciones militares.

Estas mujeres deben "adaptarse en condiciones estresantes" según la psicóloga Anna Prosvetova.

"La ausencia de círculo social habitual, la falta de apoyo, el sentimiento de soledad y de aislamiento, el hecho de comprender que no hay nadie en quien contar en esta situación, todo esto es mentalmente muy difícil", explica.

- "Responsabilidad total" -

"La mujer debe asumir una responsabilidad total. Debe ganar dinero, organizar su vida y las distracciones de los niños, y todo eso lo hace sola" subraya Anna Kalioukh, profesora de francés de 34 años que huyó a Polonia con sus dos hijos.

Anna ha logrado persuadir a sus padres que abandonen su ciudad natal de Severodonetsk, en el este de Ucrania, hoy en el centro de una de las más feroces batallas de la guerra.

"El mayor desafío es hallar un empleo", revela Anna.

Oleksandra Ossadcha cuenta por su parte que sus dos hijos están constantemente con ella, lo que complica aún más la búsqueda de un empleo.

"He tenido suerte, porque tenía unos ahorros, y pude al menos hacer parte de mi trabajo a distancia, pero en general, desde luego, es muy difícil", dice.

- Dilema -

Según la psicóloga Daria Bondar, las ucranianas en el extranjero están confrontadas a otro problema: el contraste entre la anterior vida apacible en su país y las informaciones que ahora reciben sobre los horrores de la guerra en Ucrania.

Estas mujeres "minimizan sus sentimientos y sus experiencias en comparación con el dolor de todo un país y de su gente", lo que provoca un cierto sentimiento de "culpabilidad" porque están en seguridad en el extranjero, según Bondar.

"Ucrania es nuestro hogar, nuestra tierra natal, y jamás pensamos que deberíamos abandonarla", se lamenta Anna Kaliukh, que dice mirar las informaciones a diario, felicitarse por la resistencia del ejército ucraniano, y estar llena de odio hacia Rusia.

Oleksandra Ossatcha está dividida por su lado entre la idea de empezar una nueva vida en el extranjero, y la idea de que quizá acabe volviendo a su hogar en Ucrania.

Pero "he perdido mi sentimiento de seguridad en mi hogar. Sé con certeza que ahora, en Ucrania, no podría enviar a mis hijos al jardín de infancia o a la escuela, ya que si hubiera nuevos ataques, no podría estar con ellos", explica la mujer.

Y añade: "No quiero que se acostumbren a las sirenas y a las explosiones".

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