Cueva marroquí aporta las pistas más antiguas sobre la aparición de la vestimenta humana

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Por Will Dunham

16 sep (Reuters) - La gente puede dar por sentada la necesidad y la existencia de la ropa, desde las camisas hasta los pantalones, pasando por los vestidos, los abrigos, las faldas, los calcetines, la ropa interior, los corbatines, los sombreros de copa, las togas, las faldas escocesas y los bikinis. Pero todo tuvo que empezar en algún lugar.

Científicos afirmaron el jueves que los artefactos desenterrados en una cueva de Marruecos, que datan de hace 120.000 años, indican que los humanos fabricaban herramientas de hueso especializadas, desollaban animales y luego utilizaban herramientas para procesar estas pieles en busca de pelo y cuero.

Los objetos de la cueva de Contrebandiers, situada a unos 250 metros de la costa atlántica, en la ciudad de Temara, parecen ser la prueba más antigua de vestimenta conocida en el registro arqueológico, añadieron.

Nuestra especie, el Homo sapiens, apareció por primera vez hace más de 300.000 años en África y posteriormente se extendió por todo el mundo. La aparición de la ropa fue un hito para la humanidad, que refleja la evolución cultural y cognitiva.

"Suponemos que la vestimenta fue parte integral de la expansión de nuestra especie hacia hábitats fríos", dijo la arqueóloga evolutiva Emily Hallett, del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana en Alemania, autora principal del estudio publicado en la revista iScience.

Los científicos encontraron 62 herramientas fabricadas con huesos de animales y también identificaron un patrón de marcas de corte en los huesos de tres especies de pequeños carnívoros -un zorro, un chacal y un gato montés- que indicaba que habían sido desollados para obtener su piel, no procesados para obtener su carne.

Los huesos de antílope y de ganado salvaje sugieren que las pieles de estos animales pueden haberse utilizado para fabricar cuero, mientras que la carne se comía.

"La ropa es una innovación humana única", dijo la arqueóloga evolutiva y coautora del estudio Eleanor Scerri, también del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana.

"Utilizamos la ropa en un sentido práctico, para mantenernos calientes, por ejemplo, o para proteger nuestra piel. También usamos la ropa de forma simbólica, para expresar algo sobre quiénes somos y también responde a una plétora de convenciones sociales que se articulan con nuestras diversas culturas globales", añadió Scerri.

Los artefactos de la cueva datan de una época en la que aparecen pruebas de adornos personales y otros signos de expresión simbólica humana en diversos yacimientos arqueológicos.

Las pieles, el cuero y otros materiales orgánicos de la ropa son muy perecederos con el paso del tiempo y en la cueva no se encontró ninguna prenda prehistórica propiamente dicha.

Las herramientas se fabricaron durante un periodo en el que la cueva estuvo ocupada por miembros de nuestra especie, hace aproximadamente 120.000 años y 90.000 años. La naturaleza de las ropas que pudieron fabricar sigue sin estar clara.

(Reporte de Will Dunham en Washington DC; editado en español por Benjamín Mejías Valencia)

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