La cuestionada estrategia de vacunación de Canadá que muestra buenos resultados

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Una nieta abrazando a su abuela de 92 años luego de que ser inoculada contra el coronavirus en Toronto
Associated Press

Agustina De Urtiaga, una argentina que vive en Quebec, recibió la vacuna contra el coronavirus de la farmacéutica Moderna hace pocos días. En el acto, le asignaron su turno para inocularse con la segunda dosis. Será el 12 de septiembre, cuatro meses después de la primera.

Este intervalo extendido que separa a la primera inyección de la segunda surgió como un esfuerzo del Ministerio de Salud de Canadá para luchar contra un doble frente: la pandemia y a la escasez de inmunizantes contra el coronavirus. La estrategia no estuvo exenta de críticas. Sin embargo, el incesante descenso de casos desde hace meses deja entrever que el plan dio resultados.

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El país gobernado por Justin Trudeau es el segundo en el mundo -detrás de Israel- con la mayor proporción de personas con al menos una dosis (58,97%), en un país de 37,5 millones de habitantes, según los datos de Our World in Data. Pero solo el 6% de la población recibió ambas dosis de las vacunas de Pfizer, Moderna o AstraZeneca, que se administran en el país.

Ante la demora en la llegada de dosis desde diciembre por problemas de producción en Europa de Pfizer y Moderna y la posterior suspensión de AstraZeneca por casos de trombos, el Comité Nacional de Asesoramiento en Inmunización (NACI, por sus siglas en inglés) optó por administrar solo una dosis a la mayor cantidad de personas, retrasando la aplicación de la segunda.

Basándose en estudios publicados y en la experiencia de Reino Unido, el comité recomendó a todos los Estados canadienses “extender los intervalos de dosis” ya que “permite que muchas más personas reciban una buena protección contra los resultados graves de Covid-19 mucho antes”.

“NACI continúa recomendado que las jurisdicciones maximicen el número de personas que se benefician de la primera dosis […] al extender la segunda dosis de la vacuna contra el Covid-19 hasta cuatro meses después de la primera”, comunicó la entidad en abril.

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Tras el anuncio, aparecieron las críticas. “Creo que es realmente importante que nos ciñamos a los datos y a la gran ciencia que nos proporciona estas fantásticas vacunas, y no jugar con ellos”, señaló Mona Nemer, asesora científica principal de Canadá, a CBC. “Por ahora, simplemente no tenemos suficientes datos que nos digan que esta es una estrategia efectiva”.

Además, la noticia contradecía a los intervalos recomendados por cada farmacéutica, que en el caso de Moderna es de 28 días; Pfizer, 21 días (aunque permite extender a 42); y AstraZeneca, 12 semanas.

El primer ministro canadiense Justin Trudeau alza los pulgares tras recibir la vacuna de AstraZeneca contra el coronavirus en Ottawa
El primer ministro canadiense Justin Trudeau alza los pulgares tras recibir la vacuna de AstraZeneca contra el coronavirus en Ottawa


El primer ministro canadiense Justin Trudeau alza los pulgares tras recibir la vacuna de AstraZeneca contra el coronavirus en Ottawa

De Urtiaga señaló a LA NACION que esto “no fue problema para nadie, no fue gran cosa”.

“A la gente le molestó más que la convencieran para darse la de AstraZeneca y después suspendieran la segunda dosis por los trombos”, contó.

Para dar respuesta a quienes recibieron estas dosis, las autoridades médicas canadienses aprobaron el martes mezclar las dosis de distintas vacunas contra el Covid-19, lo que permitirá que estas personas puedan recibir la segunda dosis de Pfizer o Moderna, ambas con tecnología de ARN mensajero (ARNm).

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El período de espera de cuatro meses entre dosis ha sido muy útil para permitir que la mayor cantidad de personas reciban protección parcial con una sola dosis, especialmente cuando el suministro de dosis era impredecible”, indicó a LA NACION Ian Culbert, director ejecutivo de la Asociación de Salud Pública de Canadá, una ONG que promueve la adopción de políticas públicas de salud.

Podemos ver que el aumento de las tasas de vacunación junto con medidas de salud pública más estrictas ha llevado a una disminución significativa en el número de casos de Covid-19 durante la tercera ola”, profundizó Culbert.

El último pico de nuevas muertes diarias por millón de habitantes fue el 9 de enero, con 4,05. Ahora, ese valor se redujo drásticamente a 1,09.

Desde mediados de 2020, la reacción a las duras restricciones se ven en las calles de Toronto, Montreal y Calgary con activistas canadienses que se manifiestan casi todos los fines de semana. Si bien la mayoría de las escuelas ya abrieron, en Ontario, el estado con más población, prevé la apertura de las escuelas en septiembre, cuando el 70% de la población esté inmunizada. Los restaurantes en Toronto permanecen cerrados en su interior, lo que se considera que podría ser la ciudad que los mantuvo cerrados por más tiempo.

¿Segunda dosis ya?

A pesar del lanzamiento tardío, la vacunación ahora tomó velocidad, en especial gracias a la llegada de grandes embarques de fármacos. Esta semana Canadá espera un cargamento de 2,9 millones de dosis de Pfizer/BioNTech.

Los expertos, al igual que la mayoría de las autoridades de los distintos estados, se plantean si es momento de impulsar la segunda parte de la vacuna. “Ahora es el momento adecuado para acortar el período de espera para que las personas reciban su segunda dosis”, confirmó Culbert.

Con mayor disponibilidad de dosis “ahora podemos equilibrar los intereses contrapuestos de vacunar a la mayor cantidad posible de personas con una dosis y aumentar la cantidad de personas que están completamente vacunadas con dos dosis”, dijo.

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El primer ministro de Ontario, Doug Ford, anunció esta semana que permitirá el acceso a la segunda dosis a partir de la próxima semana para los mayores de 80 años. La mayoría de las provincias se sumaron a la iniciativa de recortar el espacio entre dosis.

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Finalmente, el Comité Nacional recomendó a los gobiernos locales que comiencen a inyectar la segunda aplicación a los grupos de riesgo “lo antes posible”.

¿Podría ser la estrategia canadiense una a imitar por los países con pocas dosis? “Cada país necesita tomar sus propias decisiones sobre el despliegue de vacunas y la brecha entre las dosis en función de las condiciones locales y el mejor asesoramiento científico disponible”, ahondó Culbert. “Sin embargo, la experiencia canadiense de aumentar el período de espera entre dosis ha demostrado ser un éxito”.