No os empeñéis: el cuerpo de Jennifer Aniston no es un ejemplo

Bueno, cuando te llamas Jennifer Aniston tienes una talla 34 -o menos- un cuerpo de escándalo y unos pechos de adolescente, no estás precisamente dando lecciones de body positive. Aunque hayas ido así vestida a los premios SAG y aunque la prensa se empeñe en ello.

Una mujer da lecciones de body positive cuando le cuelga la tripa y la deja ver sin disimulo, cuando no tiene problemas en mostrar sus estrías, cuando se enfunda en un vestido ajustado de la talla 46 o cuando se pone tirantes con los brazos flácidos.

Pero no los das cuando eres una estrella de televisión -por muchos 50 años que tengas-, estás tan delgada que casi te transparentas y tienes las carnes tan prietas que podrías partir nueces sentándote encima. Así que no, señores, Jennifer Aniston puede dar lecciones de muchas cosas, pero no nos está dando ninguna lección de body positive al resto de mujeres, por muchos pezones que lleve al aire bajo un carísimo vestido de raso. Será valiente en otras cosas, pero en eso, no.

¿Cuántas mujeres de esa edad están como ella? ¿Cuántos sacrificios estará haciendo para lucir así?

El body positive es un movimiento que quiere visibilizar todas esas partes del cuerpo que se han llamado defectos y que las mujeres corríamos a esconder o a intentar perfeccionar. Sobrepeso. Estrías. Acné. Celulitis. Flacidez. Cicatrices.

Todos los cuerpos son cuerpos bonitos. Quiere al tuyo tal y como es. 


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