Cuba vuelve a la diplomacia multilateral de la mano de la celac

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Santiago, 28 de enero (Télam, enviados especiales).- Los gobiernos de América latina y el Caribe terminaron hoy con 51 años de aislamiento diplomático de Cuba, al conferir a su presidente, Raúl Castro, la presidencia pro témpore de la Celac, bloque que a un año de su lanzamiento cerró su primer cumbre en Santiago de Chile con la reaparición vía epistolar de Hugo Chávez, grandes metas para proyectarse y críticas varias al mundo desarrollado.

"No se preocupen, que yo sólo voy a estar un año", bromeó el líder cubano al recibir del presidente chileno, Sebastián Piñera, la presidencia de la Celac, que de esta manera puso a Cuba nuevamente en el concierto diplomático internacional, luego de haber sido expulsada de la OEA en 1962.

Las delegaciones de los 33 países, a excepción de Paraguay que está suspendido por su situación institucional, hicieron explícito los deseos de una buena presidencia pro témpore a Castro, quien prometió trabajar "en el marco del diálogo y solidaridad entre las naciones, en la lucha del objetivo común de lograr el bienestar y la dignidad de nuestros pueblos".

"Es un acto de justicia luego de más de 50 años de resistencia al criminal bloqueo imperial. América Latina y el Caribe le están diciendo a Estados Unidos con una sola voz que todos los intentos por aislar a Cuba han fracasado y fracasarán", escribió Chávez desde La Habana en una carta leída por su vicepresidente, Nicolás Maduro.

Castro tendrá la responsabilidad de plasmar este año una ambiciosa agenda delineada por los mandatarios y ministros durante la cumbre, que cerró dos jornadas de trabajo multilateral y bilateral entre los miembros de la Celac, incluido el encuentro ecuménico con los jefes de Estado y de Gobierno de los países de la Unión Europea.

Así lo resaltó al transmitir la presidencia pro témpore el anfitrión, Sebastián Piñera, quien consideró que los mandatarios se fueron de Santiago "con una enorme agenda de trabajo en un plan de acción para el 2013 y 2014, con el expreso objetivo de mejorar la calidad de vida, dignidad y oportunidades de todos y cada uno de nuestros compatriotas".

En cuanto a acciones concretas para los países del bloque, Piñera destacó "avanzar en rebajas de aranceles para lograr una mayor integración, resolver los problemas energéticos que tienen muchos países, y fortalecer la coordinación para enfrentar situaciones de crisis económicas como las conocidas durante los últimos cinco años a nivel mundial".

El jefe de Estado indicó que durante las reuniones se planificó "trabajar juntos en la lucha contra los desastres naturales y la consiguiente ayuda humanitaria; el desarrollo productivo; y la incorporación de la pequeña y mediana empresa para fortalecer la lucha en el campo social".

Los mandatarios acordaron también mejorar infraestructuras, como los corredores bioceánicos entre Argentina, Bolivia, Brasil y Chile; los emprendimientos de ciencia y tecnología, y las condiciones de los migrantes.

La lucha contra el narcotráfico fue uno de los temas de preocupación de las delegaciones, que remarcaron la necesidad de aunar esfuerzos en el combate "sin tregua" contra el flagelo.

Al respecto, el presidente boliviano, Evo Morales, reconoció que su país es uno de los principales productores de cocaína -el tercero por detrás de Colombia y Perú, según la ONU-, pero fue enfático al criticar la actual política contra las drogas impuesta desde Estados Unidos para todo el continente "sin los resultados esperados".

"Detrás de la lucha contra el narcotráfico impuesta desde Estados Unidos había intereses de carácter político, estaban detrás de nuestros recursos naturales", remarcó el mandatario, al asegurar que ya "no estamos en tiempos de militarización, sino en tiempos de soluciones pacíficas".

Por ello, instó a que una de las medidas que se deberían imponer para obtener éxitos en la lucha contra el narcotráfico es por "el levantamiento del secreto bancario".

En la declaración final, los presidentes fueron enfáticos con aspectos vinculados con el crimen organizado, al rechazar "firmemente las evaluaciones, listas y certificaciones unilaterales e ilegítimas que hacen algunos países desarrollados y que afectan a países de la región, en particular las referidas a terrorismo, narcotráfico, trata de personas y otras de similar carácter".

En otra instancia de la cumbre, realizada en el Centro de Convenciones Espacio Riesco, Morales retomó el protagonismo del debate, esta vez, con su colega chileno, por la disputa territorial que mantienen los gobiernos de La Paz y Santiago a consecuencia de la Guerra del Pacífico, por la cual Bolivia perdió su salida al mar a fines del siglo XIX.

"Los temas de soberanía no se negocian por temas económicos (...) Chile no está dispuesto a cortar o dividir su territorio y creo que a ningún país se le puede pedir algo de esa naturaleza", le espetó Piñera, unas semanas después de que el mandatario boliviano anunciara que su país llevará el caso ante la Corte Internacional de La Haya (CIJ).

Morales insistió que Chile no cumple con el tratado de 1904 que demarca la frontera y opinó que el enclaustramiento marítimo de Bolivia lastra el crecimiento económico del país un 1,5 por ciento anual.

La cumbre fue además espacio para la solidaridad. Hacia Brasil por la tragedia en Río Grande do Sul, hacia Colombia por el diálogo de paz entre el gobierno de Bogotá y las FARC y hacia las tareas de reconstrucción y ayuda en Haití, el país más pobre del bloque.

Durante el cierre de la Sesión Plenaria, el presidente de Uruguay, José Mujica, quien resumió la importancia de la Celac, por la cual la región "está empezando a ser dueña de sus decisiones" y dejando atrás la hegemonía que ejercía "el patrón del Norte".

Mujica resaltó que el clima de la cumbre "de gente que piensa muy distinto pero que sin embargo piensa en que debemos andar juntos, no se dio nunca en la historia de nuestra América",

"El mundo se está organizando, nos guste o no nos guste. América Latina y el Caribe somos un tercio del mundo y hay un grado de unidad que ni siquiera podemos llegar a imaginar", definió el jefe de Estado uruguayo.

Los gobernantes de los 33 países volverán a reunirse en Cuba el próximo año para celebrar su segunda cumbre, en la que se espera que Paraguay esté representado por el gobierno que surgirá de las elecciones de abril próximo. (Télam)

acg-azk-fpa-dc-jja 28/01/2013 19:31

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