Cuba y Taiwán: Dos islas en Via Crucis | Opinión

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Al acercarnos al 10 de octubre, nos acercamos a una fecha que es símbolo clave de republicanidad para dos islas claves en la geografía política mundial: Cuba y Taiwán.

El 10 de octubre de 1868 los cubanos iniciaron su primera guerra de independencia con el objetivo de fundar una república libre.

El 10 de octubre de 1911, tomó lugar el levantamiento de Wuchang contra la dinastía Qing, con el objetivo de fundar una república china libre, lo cual se logró el primero de enero de 1912. El 10 de octubre sigue siendo el “Día Nacional” para la República de China, ahora existente en Taiwán.

El comunismo en Cuba ha intentado suplantar el 10 de octubre, momento de proclamación de las libertades y derechos naturales de los cubanos, con sus propias fechas imbricadas con el dominio totalitario.

Sin embargo, los cubanos en la resistencia dentro de la Isla así como en el exilio, siguen recordando a esta fecha como momento cimero para el desarrollo de una conciencia nacional de libertad.

La presencia china en Cuba constituye una de las tres emigraciones más importantes a la Isla, y uno de los pilares de nuestra identidad nacional. Desde su rol en las guerras de independencia hasta su famosa laboriosidad, la emigración china ha sido consustancial con lo cubano.

Para 1949, cuando el gobierno nacionalista chino trasladó su sede a Taipei, capital de Taiwán, Cuba era una isla próspera que despuntaba en el hemisferio. El crecimiento socio-económico del país desde la independencia no tenía precedente en la América Latina. Graves crisis políticas habían afectado a la joven república antillana, pero su estructura productiva y su modelo de desarrollo habían avanzado consistentemente.

En 1949, Taiwán era aproximadamente 10 veces más pobre que Cuba. Era una isla, que al igual que la nuestra, salía de un largo período de dominio colonial japonés y cuya economía, al igual que Cuba, estaba basada en el monocultivo de la azúcar. Taiwán pasó bajo un largo período de autoritarismo bajo el gobierno nacionalista. Sin embargo, desarrolló un modelo económico propio, basado en la libertad de empresa, y este avanzó muy exitosamente para beneficio de los taiwaneses.

Mientras que Mao desbarataba la sociedad china y hundía su economía, Taiwán pudo salvarse de los estragos del comunismo y crecer cualitativa y cuantitativamente. Mientras que Taiwán optaba por la libertad y una evolución sistemática hacia la democracia, dejando

atrás el gobierno de un solo partido, Cuba involucionó hacia el totalitarismo comunista. La tiranía comunista ferozmente arremetió contra la clase media cubana y la base productiva del país, resultando en un desplome de la economía que nunca se ha superado, sino todo lo contrario, que ha empeorado cada vez más, llegando al colapso de las bases esenciales para la vida civilizada.

Taiwán, hoy por hoy, es una democracia amplia y vibrante, una de las primeras economías del mundo, y un coloso tecnológico.

Cuba se encuentra sumida en la represión del estado totalitario y en una abyecta pobreza resultante de todas las bizarras manipulaciones y restricciones económicas impuestas por el régimen castrista.

Los cubanos triunfan a donde quiera que van en el mundo, salvo en Cuba, donde el comunismo restringe su naturaleza.

Orlando Gutiérrez Boronat es el coordinador de la Asamblea de la Resistencia Cubana en Miami.



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