Cuba reduce condenas a algunos manifestantes del 11J pero represión continúa, dicen activistas

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Después de una larga batalla para sacar a su hijo de la cárcel, Bárbara Farrat derramó lágrimas de alegría cuando llegó ese momento la semana pasada.

“Ganamos una batalla”, dijo en un video de Facebook tras anunciar que su hijo, Jonathan Farrat Torres, de 18 años, quien fue encarcelado por protestar contra el gobierno cubano el 11 de julio del año pasado, había sido liberado bajo fianza a la espera de juicio.

Pero rápidamente agregó: “No podemos dejar de denunciar. Patria y Vida y Libertad, libertad para todos nuestros presos”.

El gobierno cubano redujo recientemente las duras sentencias impuestas al menos a 31 menores y adultos jóvenes encarcelados tras las protestas masivas del año pasado. Aún así, familiares y activistas advierten que no han obtenido su libertad definitiva y que las autoridades continúan con los juicios a los manifestantes y la represión a la oposición.

Justicia 11J, un grupo que sigue los juicios de los manifestantes del 11 de julio, informó la liberación de Farrat y otros diez manifestantes que participaron en las protestas en el barrio La Güinera en La Habana y Santa Clara luego de los juicios de apelación la semana pasada. A principios de este mes, el grupo confirmó la liberación de otros 13 manifestantes.

Salomé García Bacallao, una de las fundadoras del grupo, dijo que también fueron excarcelados otros siete que protestaron en La Habana, entre ellos Brayan Piloto Pupo, de 16 años, y Kendry Miranda y Rowland Jesús Castillo, de 17. Inicialmente recibieron sentencias de hasta 19 años de prisión por cargos de sedición.

A pesar de la alegría de sus familias, a ninguno se le concedió la libertad. La mayoría fueron sentenciados a arresto domiciliario o enviados a campos de trabajo durante cinco años, y muchos aún no saben cuál será la sentencia final. Justicia 11J insiste que su liberación podría ser temporal, hasta que el tribunal ordene que comiencen a cumplir sus condenas, o podría revertirse rápidamente.

Eso es exactamente lo que pasó la familia de Andy García Lorenzo. Su sentencia fue conmutada de cuatro años de prisión a un tiempo similar en un campo de trabajo. Pero la familia creía que se le permitiría regresar frecuentemente a su casa desde el campamento. Sin embargo, después de dar una entrevista al medio independiente Cubanet y publicar un video pidiendo la liberación de todos los presos políticos, fue detenido por la policía y enviado directamente al campo de trabajo, dijo su hermana, Roxana García Lorenzo.

Entre los excarcelados se encuentra Brandon David Becerra Curbelo, quien tenía 17 años cuando fue detenido en julio pasado. Su sentencia fue reducida de 13 años de prisión a cinco años de arresto domiciliario.

Su madre, Yanaisy Curbelo, lloró de felicidad al enterarse de la noticia, pero ahora dice que su hijo no ha salido igual de la cárcel.

Ella dice que él no quiere salir y le pide permiso para hacer las cosas más simples, como sacar agua de la nevera o ir al baño.

“Mi hijo se sienta así, con la mente en blanco”, le dijo al Herald. “Se mira al espejo y me dice, ‘mamá, soy yo’. Come demasiado; duerme mucho porque se siente agotado. Esto realmente nos afectó a él y a mí también. Me parece increíble que esté en la casa. Esto ha sido duro, traumático”.

La madre de Jonathan Farrat cuenta una historia similar.

“Está demasiado callado”, dijo Barbara Farrat en una entrevista. “Siempre fue un muchacho conversador, pero ahora no. Se pasa prácticamente todo el día frente al teléfono y casi no habla. Estos muchachos fueron sacados de allí traumatizados”.

El bebé de Jonathan nació en octubre del año pasado cuando estaba en la cárcel. Las primeras imágenes de Jonathan, tomadas por su madre Bárbara, lo mostraban cargando al bebé, pero él evitaba la cámara. Ella dice que hay mucho de la vida de su hijo en la cárcel que ella no sabe.

“Lo golpearon en la unidad policial cuando lo detuvieron” en agosto pasado. “Lo único que he podido averiguar es que una vez, cinco guardias le cayeron arriba en la prisión”.

Ella planea llevarlo a ver a un cardiólogo porque Jonathan tiene una lesión en el corazón debido a su hipertensión. Se le negó tratamiento durante tres meses mientras estuvo detenido, dijo su madre.

Pero ella fue implacable en la lucha contra su encarcelamiento y dijo que no dejaría de abogar por los otros presos políticos. La seguridad del estado no ha dejado de acosarla. “Pensé que me iban a dejar más tranquila pero ellos siguen ahí”.

Yanaisy Curbelo, la madre de Brandon David, también cree que los adolescentes liberados fueron aquellos cuyas madres fueron más activas en sus denuncias.

“Hay muchas madres que tenían miedo; no querían hacer nada”, dijo.

Pero ahora, ella está preocupada por lo que podría pasarle a su hijo. “Su conducta tiene que ser intachable porque por lo mínimo pueden revocar” el arresto domiciliario, señaló.

Las excarcelaciones se produjeron después de que la administración del presidente Joe Biden anunciara algunos cambios en la política estadounidense hacia Cuba y el levantamiento de las restricciones a los vuelos y las remesas. García Bacallao cree que las autoridades cubanas también podrían estar respondiendo a un informe crítico del Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas sobre su manejo de las protestas y una revisión en curso del Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas.

Concluye el juicio de los artistas

Pero pocos creen que el gobierno está adoptando un enfoque más indulgente contra la oposición. Justicia 11J dice que más de 700 manifestantes siguen detenidos. Y el juicio del artista Luis Manuel Otero Alcántara y el rapero Maykel “Osorbo” Castillo continuó esta semana a pesar de los llamados de varios gobiernos y organizaciones internacionales como Human Rights Watch y Amnistía Internacional para que el gobierno cubano los libere.

Otero Alcántara, nombrado preso de conciencia por Amnistía Internacional y una de las 100 personas más influyentes en 2021 según la revista Time, enfrenta una sentencia de siete años por los delitos de “desorden público”, “desacato” y “ultraje a los símbolos patrios” por su uso de la bandera cubana en una performance. Él y Castillo también fueron detenidos el 11 de julio del año pasado.

En enero, el Grupo de Trabajo de la ONU sobre la Detención Arbitraria concluyó que Castillo había sido detenido arbitrariamente y pidió al gobierno cubano que lo liberara de inmediato.

Castillo, ganador de un premio Grammy como uno de los autores del himno de protesta “Patria y Vida,” enfrenta una sentencia de 10 años.

El juicio se llevó a cabo el lunes y martes bajo una fuerte presencia policial y de seguridad del Estado, dijo uno de los testigos de la defensa, el artista visual cubano Julio Llópiz-Casal. “Fue muy intimidante”, dijo.

Las autoridades cubanas no permitieron que asistieran diplomáticos extranjeros ni que reporteros de medios independientes o de medios extranjeros se acercaran a la corte.

Poco se sabe de lo dicho en el juicio. Llópiz-Casal dijo que solo se le permitió entrar brevemente para su testimonio y luego lo sacaron. Según comentó, la sala estaba llena de miembros del Ministerio del Interior.

La tensión no solo fue palpable en La Habana, donde se desarrolló el juicio. A cientos de kilómetros de distancia, en Santa Clara, la activista cubana Saily González fue detenida a la fuerza mientras caminaba con una camiseta con los rostros de Otero Alcántara y Castillo y un texto que decía “Libertad para Maykel Osorbo, libertad para Luis Manuel”.

“Sabes que no puedes hacer eso”, le dice un joven vestido con una camiseta Nike y lentes de aviador mientras la agarraba por el cuello. “Dame el teléfono.”

El ataque fue captado en cámara porque González estaba transmitiendo en vivo su caminata de protesta en Facebook. Fue puesta en libertad varias horas después de que sus familiares llevaran otra camiseta a la estación de policía.

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