Cuba fortalecerá empresa estatal antes de ampliar a privados

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LA HABANA (AP) — La tardanza en poner en vigencia una anunciada ampliación del sector privado en Cuba obedece a que las autoridades se están tomando un tiempo para fortalecer a la empresa estatal, el eje de la apuesta de la revolución para salir de la crisis, advirtió el jueves un alto funcionario.

El viceprimer ministro y titular de Economía de la isla, Alejandro Gil, defendió el reordenamiento financiero que incluyó una unificación monetaria y aumento salariales pese a reconocer que desencadenó un proceso de inflación.

“No creemos que apostar ciegamente al sector no estatal --sin que nosotros nos enfoquemos en que el sector estatal se dinamice, se flexibilice y tenga un campo de acción más abierto, más moderno-- sea un camino que nos conduzca a un crecimiento económico más sostenido”, agregó el funcionario en conferencia de prensa.

La actividad privada no será ampliada de “golpe y porrazo”, aseguró Gil.

Cuba comenzó una tímida apertura al emprendimiento particular en 2010, bajo el mandato del expresidente Raúl Castro, un proceso que tuvo idas y vueltas y que según los críticos del gobierno no termina de avanzar pese a que las autoridades reconocen que fue el más dinámico de la economía en la pasada década.

Actualmente hay unos 600.000 trabajadores por cuenta propia --estigmatizados en el marco de un estado socialista y centralizado durante décadas—, pero aún así más del 70% de la fuerza laboral sigue siendo estatal.

Antes del inicio de la pandemia del nuevo coronavirus y de la unificación monetaria que arrancó en enero, el sector privado tenía los mejores salarios y generaba mayor cantidad de empleos aunque su valor agregado era escaso. Sin embargo, actualmente se encuentra semiparalizado, como casi toda la economía de la isla.

Cuba atraviesa la peor crisis económica en décadas debido a las sanciones estadounidenses impuestas para presionar un cambio de modelo político y radicalmente endurecidas por el expresidente Donald Trump --y sin cambios por parte del nuevo gobernante Joe Biden—, así como las propias ineficiencias y falta de productividad arrastradas por décadas. El Producto Interno Bruto de la isla cayó en 11% en 2020.

Cuba llegó a tener poco más de 4 millones de turistas --uno de los motores de la economía de la isla-- en 2019, una cifra que cayó en 74% en 2020 con un millón de visitantes concentrados antes del inicio de la pandemia. También se produjo una retracción de las remesas.

Largas colas, desabasto intermitente de bienes básicos como arroz, papel sanitario, pasta de dientes, medicamentos o carne; falta de combustible marcan la cotidianeidad de los cubanos que además debe luchar contra un rebrote de COVID-19 que impuso restricciones de movimiento, suspensión de clases y recortes en el transporte.

En este marco a mediados del año pasado las autoridades informaron una aplicación de los permisos del trabajo independiente del Estado y una pronta autorización para las pequeñas y medianas empresas, pero hasta ahora no se habían hecho realidad a pesar de los anuncios.

Gil indicó ahora que esto se hará efectivo en 2021, pero insistió en que la empresa estatal seguirá siendo el eje de la economía de la isla, ahora fortalecida por 15 medidas de reciente aprobación como mejoras en la distribución de utilidades para estimular el trabajo, más libertad para que directivos decidan sin tanta intervención central y mayor margen para usar sus propias ganancias, entre otras.

Según Gil, las pequeñas y medianas empresas están sobrevaloradas y no serán las “solución mágica” para el estado socialista cubano.

Paralelamente, el funcionario se mostró satisfecho con el resultado de la “Tarea ordenamiento”, como se denominó oficialmente a la unificación monetaria y cambiaria y la reforma salarial.

Según Gil, aunque desató un incremento de precios, permitió saber qué empresas estatales eran rentables y cuáles no —éstas serán eliminadas-- y mejorará la productividad obligándolas a volcar su producto al mercado nacional y exportar.

El funcionario abordó también la falta de dólares en el país que obliga a las personas a pagar más del doble de la tasa oficial --24 pesos cubanos o CUP por un dólar-- en el mercado negro para obtener una moneda extranjera en la que además el propio Estado vende productos.

“Tenemos que reconocer esa cuestión (la brecha entre el cambio oficial y la realidad) que está presente en la economía”, dijo Gil, pero “no podemos perder de vista que el foco de la atención tiene que ir en el incremento de la producción, incremento de la oferta en pesos cubanos y darle el valor de compra a la moneda nacional”.

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Andrea Rodríguez está en Twitter: www.twitter.com/ARodriguezAP