Cuba, cárcel o exilio: a un año de las mayores protestas contra Miguel Díaz-Canel

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Hoy se cumple un año de las protestas multitudinarias en Cuba, en las que miles de ciudadanos manifestaron su descontento por la escasez de servicios básicos, alimentos y atención médica. Como se recordará, esas manifestaciones fueron reprimidas por el gobierno de Miguel Díaz-Canel.

A la fecha, cientos de los ciudadanos que se organizaron a través de redes sociales, primero en San Antonio de los Baños y luego en el resto de la isla, siguen encarcelados y decenas de periodistas y activistas no tienen respuesta sobre la violación a sus garantías individuales que los mantuvo incomunicados o en prisión domiciliaria.

A pesar de que las manifestaciones fueron pacíficas, la organización cubana de derechos humanos Cubalex reporta que más de 1.400 personas fueron detenidas, incluyendo más de 700 que siguen privadas de la libertad. En junio pasado, la Fiscalía General de Cuba anunció sanciones para 381 personas por "sedición; sabotaje; robo con fuerza y violencia; atentados; desacato y desorden público"; entre aquellas personas, 297 recibieron condenas de entre 5 y 25 años de prisión.

Las 84 personas restantes, entre las que se encuentran jóvenes de entre 16 y 18 años, fueron condenadas a penas alternativas, como son los trabajos correccionales.

La magnitud de la protesta, la más grande que ha desafiado al gobierno del país, ofreció imágenes que no se habían visto en la isla desde la victoria de la revolución cubana en 1959, hace 60 años.

En la mayoría de los casos documentados, los detenidos permanecieron incomunicados durante días, semanas y a veces meses, sin poder hacer llamadas telefónicas ni recibir visitas de sus familiares o abogados. Algunos fueron golpeados, obligados a hacer sentadillas desnudos o sometidos a maltratos, incluyendo privaciones del sueño y otros abusos, que en algunos casos constituyen tortura.

La demanda de cambios sociales y políticos se mantiene, sin embargo, a la ciudadanía sólo le queda la opción de arriesgar la propia vida para huir de Cuba o al enfrentar la represión y la posibilidad de encarcelamiento si alzan la voz.

El informe de Human Rights Watch Prisión o exilio: Represión sistemática contra las protestas de julio de 2021 en Cuba, documenta en 37 páginas un gran número de violaciones de derechos humanos cometidas en el contexto de las protestas, incluyendo detenciones arbitrarias, procesos penales abusivos y tortura.

La organización muestra, además, que el gobierno de Díaz-Canel no sólo no ha resuelto el origen de las protestas, como es el acceso limitado a los alimentos y atención médica, sino que ha permitido que aumente cada vez más la crisis humanitaria.

El 15 de noviembre de 2021 una nueva protesta, que esta vez exigía la liberación de los presos, fue reprimida y disuelta a través del asedio a los manifestantes en su propia casa. Fuera del país, la oposición compuesta por cubanos exiliados llevaron a cabo una manifestación organizada en ciudades como Miami, Buenos Aires, Madrid, Ciudad de México, Roma, Montevideo, entre otras.

Desde la protesta del 11 de julio de 2021 a la fecha se ha registrado una salida récord de migrantes desde la isla caribeña, tan sólo en lo que va de 2022 la CBP (Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos) registró más de 140 mil cubanos, más del triple del total del año pasado.

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