Este verano los cubanos impulsan un proceso insurreccional | Opinión

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Cuba arde. Columnas de humo y un pueblo en las calles marcan la realidad cubana actual. Sea como expresión de descontento o por la notoria incapacidad del régimen, la constante en este verano han sido fuegos en muchos sitios clave para el sostenimiento de la dictadura, y las múltiples protestas públicas generadas por la ciudadanía.

En Cuba se está dando un proceso insurreccional sui generis. Este proceso refleja la realidad de que Cuba padece de un régimen totalitario, más ferozmente represivo y mejor organizado que ninguna otra dictadura que haya padecido el hemisferio. Por tanto, un proceso cívico de liberación frente a este tipo de régimen no se asimilará en sus formas internas a la experiencia de otros países de la región.

Hay los aspectos visibles y alentadores de este movimiento ciudadano: las constantes protestas públicas, los letreros condenando al régimen que aparecen en las paredes de ciudades y pueblos en todo el país, el desafío de los presos políticos desde las mismas celdas y tribunales, los volantes preparados rudimentariamente y diseminados en calles y esquinas, los cientos de activistas que por toda la Isla proclaman y organizan el inicio del Paro Nacional de No Cooperación con la dictadura, y por supuesto el respaldo constante e incesante del exilio histórico, son algunos aspectos fundamentales de este gran movimiento ciudadano.

Las inmensas carestías sociales causadas por el mal manejo del Estado y las políticas antinacionales del comunismo cubano son la plataforma natural de esta lucha, pero no se puede subestimar la palpable toma de conciencia que subyace y echa a andar este accionar de resistencia del pueblo cubano. Esta toma de conciencia se expresa de muchas maneras, pero sobre todo en los gritos de “Libertad!” y de “Patria y Vida”, que se expresan en cada protesta, en cada desafío público que los cubanos generan contra el régimen de oprobio que padecen.

La conciencia es el factor clave en todo cambio social. Las ideas mueven a los pueblos. El ser humano lucha por vivir como piensa, contrario a lo que dictara Marx. Y en Cuba hay una nueva forma de pensar: ahí está la raíz del movimiento de cambio total, autóctono, orgánico, municipal que se manifiesta en los ámbitos de la nación, en su mismo espacio espiritual.

El régimen se enfrenta a una idea de libertad. Es muy difícil aplastar una idea cuando ha florecido en una población. En su obra clásica, La Gran Transformación, el antropólogo Karl Polanyi describió como la autodefensa de una sociedad, de una nación, sus mismos anticuerpos, se expresan con la acción cívica de protestas simultáneas y generalizadas de ese cuerpo histórico enfrentando un reto existencial. Así mismo es en Cuba.

El lema de “Patria y Vida”, responde a la realidad de lo que perciben los cubanos: que están luchando por la misma vida de su país. Esta idea infesta hasta las mismas filas del régimen. El desgaste de las organizaciones represivas de base, cosa que la misma dictadura reconoce, se debe precisamente a la bancarrota ideológica, al sentido natural de no cooperación presente en la población y a la escasez de recursos con los que cuenta el régimen para el desarrollo de la represión masivas. Estas son manifestaciones de este movimiento al interior de las mismas filas oficialistas.

Orlando Gutiérrez Boronat es el coordinador de la Asamblea de la Resistencia Cubana en Miami.

Orlando Gutiérrez Boronat.
Orlando Gutiérrez Boronat.
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