Cuatro mentes que cambiaron el mundo

Alejandra Ocampo

El 10 de abril de 1970, hace 50 años, se oficializó lo que ya era un secreto a voces: los Beatles se separaban.

Lo había spoileado John Lennon poco más de un año antes, luego del rooftop concert, el 30 de enero de 1969, aquel día en el que salieron a tocar sorpresivamente en la terraza del edificio del 3 Savile Row, en Londres, sede de las oficinas de su compañía, Apple Corps.: "Gracias en nombre mío y de la banda y espero que hayamos superado la prueba".

John Lennon , Paul McCartney , George Harrison y Ringo Starr -simplemente, John, Paul, George y Ringo- vivieron 10 años intensos, en medio de la locura de sus fans, giras descomunales y un demoledor trabajo en los estudios de Abbey Road, bajo la batuta del productor George Martin , lanzando un promedio de dos discos por año y otros tantos singles, que antes de salir a la calle eran número 1. En ese lapso, la amistad que unía a los Fab Four se fue desgastando; las diferencias musicales y personales, el séquito que rodeaba a cada uno de ellos y el consumo de drogas los fue minando.

Desde ese 10 de abril de 1970, no cesaron los rumores de una reunión, que ellos jamás concretaron. La esperanza se truncó definitivamente el fatal 8 de diciembre de 1980, cuando Mark David Chapman vació un revólver encima de John Lennon. Lo que se podría llama reunión", sucedió en 1995 para llevar adelante el proyecto Anthology. Finalmente, un cáncer se llevó a George el 29 de noviembre de 2001. Hoy, Paul y Ringo siguen muy activos, juntándose a tocar de tanto en tanto como viejos amigos, en sus respectivos conciertos y álbumes.

¿Qué es lo que hace tan especiales a los Beatles, aún hoy, a 50 años de su separación? La respuesta es muy simple: en tan solo diez años (1960-1970) revolucionaron la música, adelantándose a su época, dándole un sonido y una experimentación únicos, de tal forma que sus 251 canciones, que tienen más de medio siglo, parecen grabadas hoy mismo. Los Beatles inventaron el concepto de la banda de rock clásica (cantante, dos guitarras, bajo, batería); protagonizaron el primer concierto de rock en un estadio, el 15 de agosto de 1965, cuando 60.000 fans los vieron en el Shea Stadium, en New York; fueron los primeros en fusionar el rock con la música clásica; y los primeros en hacer videoclips, más de 30 años antes de la aparición de MTV. Potenciales videoclips eran las canciones que interpretaron en sus películas ("A Hard Day's Night", "Help", "Yellow Subarine", "Magical Mystery Tour", "Let It Be") y posteriormente, filmaron otros tantos con ese propósito. "Paperback Writer", "Strawberry Fields", "Sgt. Pepper", "Hello Goodbye", "I am The Walrus", "Penny Lane", "Hey Jude", "Revolution", entre otros.

Por otro lado, la influencia de los Fab Four fue más allá de su métier. Se convirtieron en el símbolo de los fascinantes años 60, cuyo epicentro era el Swinging London que invadió el mundo entero. Su personalidad, su carisma y su humor, que hacía que no se tomaran nada en serio, ni siquiera a ellos mismos, contrarrestaba con la seriedad de aquellos años; cualquier cosa relacionada con la banda, se convertía inmediatamente en un must. Los Beatles transformaron no solo la música, sino que marcaron el paso en lo social, lo cultural, la moda, las costumbres, el arte, la forma de vivir. Fueron los primeros en todo, y eso los hace únicos e inmortales.

Todo comenzó cuando John, Paul y George se conocieron en su Liverpool natal, aún adolescentes. En 1960, y tras dar con distintos nombres, decidieron llamarse The Beatles, y sus miembros eran John, Paul y George más Stu Sutcliffe en el bajo, un artista y pintor que estaba en la banda por su amistad con John, y el baterista Pete Best. Por ese entonces, viajaron a Alemania para actuar en bares de poca monta en la zona portuaria de Hamburgo. Tocaban seis días a la semana, 6 a 8 horas sin parar, y vivían en condiciones paupérrimas. En Hamburgo, los Beatles se hicieron amigos de un artista y bajista, Klaus Voorman y su novia, la fotógrafa Astrid Kirchher, que los alentaron a usar, como ellos, ropa de cuero negro. Astrid, de quien se dice fue la creadora del corte de pelo que los caracterizó, les hacía hermosas fotos en blanco y negro.

La energía y el despliegue de sus shows en los clubes de Hamburgo era algo totalmente diferente a lo visto hasta ese momento. Y ese inusual despliegue escénico hizo que cada vez más gente acudiera a ver a este fenómeno cada noche. Entre esos espectadores se encontraba un tal Richard Starkey, que se hacía llamar Ringo Starr, y que era el baterista de otra banda de Liverpool que también tocaba en Hamburgo, Rory Storm & The Hurricanes.

Sin embargo, la experiencia en Hamburgo no resultó lo que ellos esperaban. George, de 17 años, fue deportado por ser menor de edad, y con él, los demás regresaron a Liverpool sin pena ni gloria. Todos, menos Stu, que se quedó en Alemania, enamorado de Astrid y dedicado a su pintura, lo que llevó a Paul a hacerse cargo del bajo. Stu moriría en Alemania en 1961, a los 21 años, como consecuencia de un derrame cerebral que le ocasionó una patada en la cabeza recibida tiempo atrás en una pelea a la salida de un club. La muerte de Stu fue un golpe durísimo para los Beatles y en especial para John, su mejor amigo.

Luego de un tiempo dedicados a trabajos normales, los Beatles son contratados para tocar todos los mediodías en un club algo tenebroso de Liverpool, llamado The Cavern. La energía de sus shows en ese reducto era idéntica a los de Hamburgo, y el local se llenaba para ver a la banda que ya era la comidilla de todo Liverpool. Esos jóvenes habitués del Cavern, solían frecuentar la sección de discos de la tienda North End Music Stores (NEMS), que manejaba Brian Epstein.

Brian, un joven millonario, elegante, culto y refinado, se enteró de casualidad de la existencia de los Beatles, a través de clientes que solicitaban "My Bonnie", un single que grabaron en Alemania como banda de acompañamiento del cantante Tony Sheridan, y que NEMS no tenía. Por esos clientes, Brian supo que tocaban en un club a un par cuadras de su negocio; movido por la curiosidad, Brian se dirigió a The Cavern. Mezclado entre los frenéticos adolescentes, Brian vio a Los Beatles y se produjo el flash. Deslumbrado por la música, el carisma y la energía de la banda, Brian habló con ellos; firmaron un contrato por 5 años y se convirtió en su manager. Su primera tarea fue eliminar la ropa de cuero negro reemplazándola por espléndidos trajes. Y la segunda, grabar un demo con el que Brian recorría las discográficas, que lo rechazaban una y otra vez. Así, hasta que el 1° de enero de 1962 viajaron a Londres para una prueba con Decca Records, que les dio muchas esperanzas. Pero todo fue en vano. Tras el rechazo, Brian se fue de Decca Records vociferando que los Beatles iban a ser más grandes que Elvis Presley.

A punto de tirar la toalla, el destino le puso por delante a Brian a un pequeño sello, Parlophone Records, donde conoció al productor George Martin; después de escucharlos, Martin le dijo a Brian que no estaban nada mal, pero que no le gustaba el baterista.

Sin otra alternativa que despedir a Pete Best, los Beatles recurrieron a aquel fan de Hamburgo devenido en amigo, Ringo Starr. Con Ringo (que ya había sido el baterista en "My Bonnie"), fueron a los estudios Abbey Road para grabar "Love me Do", una canción de John y Paul, pero George Martin, por si acaso, había traído a un sesionista, Andy White, condenando a Ringo a la pandereta. Se grabaron tomas con ambos y finalmente se lanzó el single con Ringo en los tambores. "Love Me Do" tuvo relativo éxito; le siguió otro single firmado por John y Paul, "From me to you", hasta que la tercera fue la vencida. Era otro tema de John y Paul llamado "Please Please Me". Finalizada la grabación, George Martin les anunció: "Caballeros, acaban de grabar su primer número uno". Sí, fue número 1. Y estalló la locura en Inglaterra.

Era 1963, momento de grabar su primer long play, que les llevó una maratónica sesión de 14 horas, y cuyo título fue el tema que George Martin vaticinó como número 1. A partir de entonces, ya no son más dueños de sus vidas; pasan a ser propiedad de Inglaterra, donde sus fans se multiplican segundo tras segundo. Realizan giras por todo el país y por Europa, graban un single detrás de otro y se presentan en todos los programas de radio y televisión.

Mientras tanto, en Estados Unidos, la meca de la música, la meca de la consagración mundial para cualquier artista por aquellos años, pasan desapercibidos; pero solo por un tiempo...

En 1963, Los Beatles regresaron a Londres luego de una gira por Suecia y fueron recibidos por una multitud de fans en Heathrow. Ese día, se encontraba en el aeropuerto Ed Sullivan, cuyo programa, The Ed Sullivan Show, era el de más rating en la televisión americana. Preguntó qué era esa locura, y al enterarse de qué se trataba, Sullivan no perdió el tiempo. Tenía que llevarlos a su programa, darlos a conocer en su país. A fines de 1963 se reunió con Brian Epstein, y acordaron un par de presentaciones en el programa. Aprovechando la movida, Brian concretó también una gira, para los primeros meses de 1964.

Los Beatles estaban escépticos sobre como iban a ser recibidos en Estados Unidos, la cuna del rock, de sus ídolos: Elvis, Little Richards, Buddy Holly, Chuck Berry. Las dudas desaparecieron el 15 de enero de 1964: estaban en París, cuando reciben la noticia de que su single "I Wanna Hold Your Hand" había alcanzado el número 1 al otro lado del océano, lo cual desató la euforia generalizada. Lo habían logrado. Y a la par del single, se había editado su segundo disco, With the Beatles, que en Estados Unidos se llamó Meet The Beatles.

El 7 de febrero de 1964 llegaron a Nueva York, donde fueron recibidos por miles de fans, como estaban acostumbrados en Londres. Además, conquistaron inmediatamente a la prensa americana con una desopilante conferencia de prensa en el aeropuerto, que ya se llamaba John F. Kennedy. Otra tanda de fans montaba guardia en la puerta del Hotel Plaza, con la casi imposible misión de verlos.

"Ladies and gentlemen, ¡The Beatles!". El anuncio de Ed Sullivan del 9 de febrero de 1964 quedó en la historia de la televisión mundial. Casi 74 millones de personas vieron a los cuatro muchachos de Liverpool triunfando en Estados Unidos. La gira, que comenzó en Washington DC el 11 de febrero, fue su consagración: la beatlemanía era ya un fenómeno universal.

De regreso a Inglaterra, comenzaron a trabajar en un nuevo álbum, el primero íntegramente compuesto por canciones de Lennon y McCartney, cuya cara A iba a ser la banda de sonido de una disparatada película: A hard Day's Night. Realizada en blanco y negro y dirigida por Richard Lester, el film, que fue un éxito absoluto, muestra a los Beatles auténticos, con su música y su humor. Ese mismo año, lanzaron otro disco, Beatles For Sale.

En 1965 fueron condecorados con el Member of British Empire (MBE) por la Reina Isabel II, y regresaron a Estados Unidos, donde se produjo la apoteosis con el ya mencionado histórico concierto en el Shea Stadium. También aparece Help!, cuya cara A era la banda sonora de su segunda película, del mismo nombre del disco, también dirigida por Richard Lester y filmada en color en Inglaterra, Austria y las Bahamas. El lado B traía una gran sorpresa titulada "Yesterday". Grabada íntegramente por Paul, a la que le introduce un cuarteto de cuerdas, fue la primera fusión entre la música clásica y el rock. Y el primer aviso del cambio de rumbo que estaba tomando la música de la banda, que se vio reflejado en los dos discos siguientes: Rubber Soul (1965) y Revolver (1966), álbum en el cual ya comenzaban a aparecer los primeros signos de la psicodelia (especialmente en el tormentoso "Tomorrow Never Knows"). Revolver fue el único disco que el tándem Lennon-McCartney permitió que abriera con una canción de George, "Taxman". Mientras. siguen las agotadoras giras por Europa, Estados Unidos, Australia y Asia.

En 1966, una entrevista realizada a John puso a los Beatles al borde de la cornisa. En una entrevista en Inglaterra, John había comentado: "Hoy los Beatles son más famosos que Jesucristo". La declaración pasó inadvertida allí, pero no en Estados Unidos. El escándalo por los dichos de Lennon, que debió disculparse una y otra vez, fue mayúsculo. Por todo Estados Unidos se organizaban quemas de discos y memorabilia Beatle; el pastor Billy Graham fue uno de los más encarnizados enemigos de los Fab Four, acusándolos de corromper a la juventud. Fue una gira caótica en la que no faltaron amenazas, predicciones fatales, incidentes en los conciertos y el temor de que apareciera un francotirador haciendo blanco en alguno de ellos.

Hartos de las giras, los Beatles aprovecharon el caos para decirles adiós a los escenarios. El 30 de agosto de 1966 se despidieron de los conciertos en vivo, en el estadio de Candlestick Park, en San Francisco.

Tras la desastrosa gira americana, John, Paul, George y Ringo se tomaron un tiempo para descansar y dedicarse a otros proyectos. En 1967, volvieron para encarar lo que fue la etapa más creativa en el estudio. Y para completar este nuevo comienzo, se despojaron de los trajes y los flequillos. Todos se habían dejado bigotes y su ropa era más informal y colorida, de acuerdo con la moda psicodélica de entonces. John Lennon, que era muy miope, había aportado lo suyo al nuevo look, dejándose ver con los anteojos de marco redondo que iban a convertirse en su marca registrada.

En los estudios Abbey Road comenzaron a darle forma a una criatura inventada por Paul, y que se iba a transformar en uno de los mejores discos de rock de la historia: Sgt. Pepper's Lonely Heart's Club Band. Una genialidad que, entre otras cosas, incluyó una orquesta sinfónica de 40 músicos para la grabacion del colosal "A day in the life". El disco, revolucionario desde la tapa hasta su contenido, fue a mediados de 1967.

El 25 de junio, participaron de un programa de la BBC llamado Our World, la primera transmisión vía satélite en directo para todo el mundo. Para esa ocasión, compusieron otro clásico, "All You Need Is Love".

Por ese tiempo, influenciados por Pattie Boyd, la esposa de George, los Beatles comenzaron su relación con la India y con lo espiritual. Concurren a una serie de conferencias dictadas por el Maharishi Mahesh Yoghi en Gales, y posteriormente viajan a pasar un tiempo en la India con el gurú. Mientras John y Paul componen, George fortalece sus lazos con las costumbres y la religión hindú, que mantuvo por el resto de su vida.

Fue durante la experiencia en la India cuando, a fines de agosto de 1967, los Beatles recibieron la terrible noticia de la muerte de Brian Epstein, su manager, mentor y protector. Fue el comienzo del fin; la desaparición de Brian fue un garrotazo para ellos, que por primera vez en su carrera se encontraron casi huérfanos.

En 1968 se estrenó Yellow Submarine, un film de dibujos animados, aunque su banda sonora apareció en 1969. Pero 1968 aún les deparaba un gran golpe. El 26 de diciembre, la BBC emitió una película llamada Magical Mystery Tour, un literal viaje mágico y misterioso a bordo de un ómnibus, sin argumento alguno, con los miembros de la banda mezclados con un variopinto grupo de personajes extraños. Fue una catástrofe: al día siguiente, la prensa los destrozó sin piedad, llamándola "basura", entre otros epítetos más gruesos. Mejor suerte tuvo el disco, del mismo nombre, que incluyó clásicos como "I am The Walrus" y "Strawberrry Fields".

Por esos años, crearon su propia compañía, Apple Corps, pero la inexperiencia y el desconocimiento de la banda en temas de negocios casi los llevan al desastre financiero. Sin la guía de Brian, quedaron a merced de gente que se les acercaba con el solo fin de sacarles plata con proyectos estrafalarios. La tienda Apple, un negocio de ropa y objetos psicodélicos, fue uno de esos fracasos.

En lo musical, los Beatles pulían en Abbey Road las composiciones que realizaron en la India. Y ya no eran cuatro en el estudio, sino cinco, con la aparición de la nueva pareja de John Lennon, una ignota artista conceptual japonesa llamada Yoko Ono.

Como nadie antes, Yoko había invadido el espacio sagrado de la banda, el estudio de grabación y prácticamente había absorbido a John, que estaba locamente enamorado de ella. Ante la mirada atónita de los otros tres, Yoko permanecía en el estudio, pegada a John, en los momentos de grabación, en silencio y observando, mientras las tensiones, las drogas y la mala relación entre ellos iba en aumento. Con todo, se las arreglaron para editar el album doble, The Beatles, popularmente conocido como Álbum Blanco, por lo despojado de su portada. Las tensiones no habían mermado la genialidad de la banda. Allí estaba, entre otros, el descomunal aporte de George, "While My Guitar Gently Weeps", que tuvo la colaboración en un solo de guitarra de un íntimo amigo suyo, Eric Clapton.

Con John cada vez más involucrado con Yoko, Paul había tomado las riendas, y su relación con George, quien trataba de introducir en vano sus propias composiciones, iba de mal en peor. Solo Ringo (que había abandonado el grupo por unos días durante las sesiones del Álbum Blanco, harto del mal ambiente), parecía indemne a los problemas del grupo, mientras trataba de hacerse un lugar como actor de la mano de su amigo Peter Sellers.

Previendo quizás que el fin se acercaba, en 1969 los Beatles se dieron una tregua, para volver a los buenos viejos tiempos durante la grabación de Abbey Road, el disco que tuvo como ingeniero de sonido a Alan Parsons y cuya tapa contiene la legendaria foto en la que se ve a John, Paul, George y Ringo cruzando la calle.

Antes de eso, los Beatles habían entrado en los estudios Twickenham, cerca de Londres, para realizar el documental Let It Be, que dejó al descubierto la pésima relación de los integrantes del grupo. Let It Be, disco y película, vieron la luz en 1970. Y es interesante aclararlo, porque el último álbum de los Beatles fue Abbey Road; Let It Be había sido grabado con anterioridad, con la producción de Phil Spector.

El 10 de abril de 1970 el mundo amaneció con la noticia del final de los Beatles; un final que fue el nacimiento de la leyenda, y que con los años se fue agigantando. Hoy, con solo dos integrantes vivos de la banda, su música sigue sonando tanto, y hasta quizás más, que en los fabulosos años 60.