Cuatro conclusiones de la audiencia del jueves sobre los hechos del 6 de enero

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El representante Bennie Thompson (demócrata por Misisipi) conversa con los periodistas luego de una audiencia del Comité Selecto de la Cámara de Representantes que investiga el ataque del 6 de enero al Capitolio, en Washington, el 16 de junio de 2022. (Haiyun Jiang/The New York Times)
El representante Bennie Thompson (demócrata por Misisipi) conversa con los periodistas luego de una audiencia del Comité Selecto de la Cámara de Representantes que investiga el ataque del 6 de enero al Capitolio, en Washington, el 16 de junio de 2022. (Haiyun Jiang/The New York Times)

La audiencia del jueves del comité sobre los hechos del 6 de enero, la cual documentó la campaña implacable pero infructuosa de presión del entonces presidente Donald Trump a su vicepresidente Mike Pence para que lo ayudara a revertir su derrota en las elecciones de 2020, en ocasiones se desvió bruscamente hacia debates retorcidos sobre la ley constitucional e imágenes inquietantes de los peligros y la violencia inspirada por los ataques de Trump a Pence.

Sin embargo, en el centro de la presentación del comité hubo una narrativa sencilla y directa.

Semanas antes del ataque de la turba al Capitolio, Trump unió fuerzas con un profesor de Derecho llamado John Eastman, quien expuso la teoría de que Pence, en su rol de presidente del Senado, tenía el poder de alterar el resultado de las elecciones o de al menos retrasar la certificación de la derrota de Trump.

Armado con este dudoso garrote legal y tras ver como sus otras vías para retener el poder se cerraban, Trump presionó insistentemente a Pence, incluso de manera pública el 6 de enero, lo que ayudó a atizar a sus simpatizantes y desencadenar el asalto al Capitolio.

Pence —apoyado por sus propios asesores y otros expertos legales— se resistió a Trump desde el momento en que surgió la idea.

A continuación, cuatro conclusiones de la audiencia del jueves.

El mismo Eastman dudaba de la legalidad de su plan y se lo hizo saber a Trump.

El presidente del comité, el representante Bennie Thompson (demócrata por Misisipi), y la vicepresidenta del comité, la representante Liz Cheney (republicana por Wyoming), durante el segundo día de la audiencia realizada por el comité de la Cámara de Representantes que investiga el ataque del 6 de enero de 2021 al Capitolio, en Washington, el lunes 13 de junio de 2022. (Doug Mills/The New York Times)
El presidente del comité, el representante Bennie Thompson (demócrata por Misisipi), y la vicepresidenta del comité, la representante Liz Cheney (republicana por Wyoming), durante el segundo día de la audiencia realizada por el comité de la Cámara de Representantes que investiga el ataque del 6 de enero de 2021 al Capitolio, en Washington, el lunes 13 de junio de 2022. (Doug Mills/The New York Times)

Trump prosiguió con la campaña de presión sobre Pence a pesar de que Eastman, un exsecretario del juez de la Corte Suprema Clarence Thomas y profesor de Derecho en la Universidad Chapman, en varias oportunidades manifestó no estar seguro de la legalidad y viabilidad política de su propio plan.

Por ejemplo, el comité presentó un correo electrónico que Eastman escribió durante las primeras etapas del plan, en el que afirmó que la idea de que los legisladores en los estados pro-Trump emitieran listas alternativas de electores para darle a Pence una razón para disputar los resultados “no funcionaría en el Congreso”.

Eastman también admitió en una conversación privada con Greg Jacob, el abogado principal de Pence, que si la Corte Suprema tuviera alguna vez que dictaminar sobre la legalidad de que un vicepresidente decida los resultados de una elección por su cuenta, la corte votaría de forma unánime para descartar el asunto, testificó Jacob.

Pero lo más importante es que Jacob le dijo al comité en una declaración grabada en video —fragmentos de los cuales se reprodujeron durante la audiencia— que Eastman había admitido en presencia de Trump que el plan para presionar a Pence violaba una ley de 1887 conocida como Ley de Conteo Electoral. Según Jacob, Eastman reconoció la ilegalidad del plan frente a Trump el 4 de enero de 2021, apenas dos días antes de que Pence supervisara la certificación de las elecciones.

Esa admisión crucial de Eastman fue destacada por la representante Liz Cheney (republicana de Wyoming), vicepresidenta del comité, quien tiene tiempo sugiriendo que Trump podría ser acusado de haber cometido un delito federal por el papel que desempeñó al obstruir la certificación del conteo de votos el 6 de enero.

Si los fiscales logran demostrar que tanto Trump como Eastman sabían de antemano que el plan de presionar a Pence violaba la ley, esa podría ser una prueba crucial de que hubo intencionalidad, en caso de que el Departamento de Justicia decida iniciar un proceso penal contra cualquiera de ellos.

Tanto Cheney como un colega en el comité, el representante Pete Aguilar (demócrata por California), mencionaron que un juez federal ya había dictaminado en una demanda relacionada que Trump y Eastman muy probablemente conspiraron juntos para obstruir la certificación de las elecciones y cometer fraude contra Estados Unidos.

Pence nunca vaciló en rechazar a Trump.

Si hubo algo que la audiencia del comité dejó bien claro, fue que Pence, a pesar de su historial de lealtad a Trump, nunca creyó tener el poder para decidir las elecciones y casi nadie más en el entorno de Trump tampoco lo creía.

Según Jacob, el “primer instinto” de Pence fue rechazar la idea de plano, lo que socava las afirmaciones de los aliados de Trump en aquel momento de que estuvo abierto al plan. Jacob le dijo al comité que incluso desde su primera reunión con Pence para discutir el plan de Eastman, el vicepresidente se mostró horrorizado y afirmó que no creía que los fundadores que “aborrecieron el poder concentrado” hubieran estado de acuerdo en que una sola persona —en especial una con intereses en el resultado— pudiera ejercer su exclusivo criterio sobre unas elecciones.

Pence tuvo además un amplio apoyo tanto dentro como fuera de la Casa Blanca. En su presentación, el comité ofreció una larga lista de asistentes y asesores que al parecer estuvieron en desacuerdo con Trump y Eastman.

En una declaración grabada, Marc Short, jefe de personal de Pence, afirmó que Mark Meadows, el propio jefe de personal de Trump, estuvo de acuerdo en que el vicepresidente no tenía un rol amplio o decisivo en la determinación de los resultados electorales.

El plan de Eastman no tenía ninguna base legal.

En ocasiones, la audiencia sonaba como un seminario de una facultad de derecho sobre el procedimiento electoral, con debates muy técnicos sobre cómo encaja el papel del vicepresidente el 6 de enero en la Decimosegunda Enmienda y en la Ley de Conteo Electoral.

Al frente de esas discusiones estuvo J. Michael Luttig, exjuez de la corte federal de apelaciones, venerado por los conservadores. La mañana anterior al ataque al Capitolio, Luttig publicó una serie de mensajes en Twitter en los que afirmaba que Pence no tenía poder para usar su propia discreción en la decisión de las elecciones.

“La única responsabilidad y poder del vicepresidente según la Constitución es contar de manera fidedigna los votos del Colegio Electoral tal como fueron emitidos”, escribió Luttig.

La campaña de presión ayudó a desencadenar la violencia.

Los llamados públicos de Trump para que Pence ejecutara el plan de Eastman incrementaron las expectativas entre sus simpatizantes de que el vicepresidente acataría y encendió la ira cuando se negó a hacerlo.

Short, el jefe de personal de Pence, estuvo lo suficientemente preocupado ante la posibilidad de que los simpatizantes de Trump atacaran al vicepresidente como para alertar al Servicio Secreto el 5 de enero.

Pence continuó rechazando a Trump incluso después de una llamada del presidente en la mañana del 6 de enero en la que Trump lo llamó “cobarde” y cosas peores, según un testimonio recopilado por el comité.

A las 2:24 p. m. del 6 de enero, Trump publicó un tuit que decía: “Mike Pence no tuvo el valor de hacer lo que se debió haber hecho”.

Un asistente de Trump le dijo al comité que en ese momento se sintió como si Trump le estuviera “echando gasolina al fuego”. Inmediatamente, aseguró el comité, hubo un incremento notable de la cantidad de personas tanto dentro como fuera del Capitolio, algunas de las cuales comenzaron a corear: “¡Cuelguen a Mike Pence!”.

© 2022 The New York Times Company

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