A cuatro años del huracán María, boricuas en Florida Central demuestran su compromiso con la comunidad que los recibió

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“No es lo mismo llegar con un sueño que llegar con sueño”, dijo en forma de broma Millie Santiago sobre su llegada a Florida Central como refugiada climática tras el paso del huracán María por Puerto Rico. “Las personas llegan aquí soñando con un porvenir mejor. Yo no pensaba quedarme, pero en aquel momento tenía que salir de la isla. Así llegamos al aeropuerto en Orlando, con mucho sueño, frio y sin saber bien cuál sería nuestro destino”.

Al igual que Santiago, cientos de puertorriqueños que tuvieron que abandonar la Isla del Encanto en busca de refugio, han hecho del Estado del Sol su nuevo hogar. Este pasado 15 de septiembre, un grupo de ellos estuvo celebrando los logros alcanzados después de cuatros años de haberse unido a la comunidad de Florida Central.

El programa de formación profesional “Seguimos Avanzando” le dio fin a su tercera fase después de dos meses de clases y preparación.

Santiago, participante y luego supervisora del programa, dijo que se siente orgullosa de la labor que se hizo. “Seguimos Avanzando” no solo formó a sus participantes en desarrollo financiero, autoestima, tecnología y redes sociales, pero también hizo jornadas de vacunación y ayuda a otras iglesias en la ciudad.

La graduación tuvo lugar en la Iglesia Episcopal Jesús de Nazaret en Orlando, donde también se llevó a cabo el desarrollo del programa desde su primera fase en febrero de este año.

“[Ellos] vinieron para trabajar, para aprender inglés, trabajaron en proyectos de calidad hacia la comunidad, vacunaron a mucha gente, trabajaron y mantuvieron los bancos de alimentos en tres iglesias, en tres comunidades,” dijo el padre José Rodríguez, quien fue parte del liderazgo del programa. “[Ellos] vinieron aquí para enseñar lo lindo que es querer otra comunidad”.

Lo particular de esta fase tres es que los fondos eran designados específicamente para miembros de la comunidad que hubieran sido desplazados por el huracán María y aún estuvieran desempleados por esa razón. De este modo, la mayoría de los recién graduados cumplen con ambas condiciones, tal como Santiago, quien llego a Kissimmee en octubre del 2017.

“Yo recorría la oficina de Kissimmee y la de Orlando, y vi el desarrollo de cada uno,” dijo Santiago. “Lo mejor está por venir, no nos podemos detener”, dijo emocionada.

Por su parte, Johanna López, representante en la Junta Escolar del Condado de Orange, también trabajó de cerca con estos estudiantes en sus diferentes participaciones como invitada, y como patrocinadora del programa a través de Alianza Center.

“Pienso que [la comunidad] está un poco más fuerte, pero yo creo que lo que ha dejado el Huracán María es como una cicatriz que nunca se va a borrar, está ahí,” dijo López. “Pienso que están más fortalecidos y que hay esperanza siempre para resurgir; el puertorriqueño no se rinde con facilidad.”

Asimismo, Jerick Mediavilla, quien trabaja como coordinador en la iglesia para este tipo de proyectos, resaltó la importancia de estar disponible a ayudar a otros a sobresalir. “No se trata del ay, bendito, de cogerles pena, de decir que son víctimas. Llegaron, lucharon y están saliendo adelante. ¿Que necesitaron ayuda?, sí, ¿pero quién no necesita una mano amiga de vez en cuando?”, cuestionó.

Con esto concordó Sami Haiman-Marrero, CEO de SOS URBANDER, una entidad que se ha dedicado a brindar apoyo y asistencia a inmigrantes y puertorriqueños desplazados. En el 2020, respondiendo a las necesidades de la comunidad hispana en Florida Central, lanzaron digitalmente los “Talleres de Bienvenida”, una serie seminarios que llevan brindando desde el 2014.

Bajo la plataforma web, accesible a todos en todo momento, incluyeron 24 videos en los que varios líderes comunitarios participaron para lograr grabar una serie de videos explicando los recursos y respuestas a necesidades que enfrenta la comunidad hispana recién mudada a Florida Central.

“De eso se trata, ya sea explicándole cómo moverse en Florida Central desde dónde sacar la licencia, dónde ir al médico o cómo conseguir empleo, es demostrarnos que somos una comunidad y juntos somos más fuertes”, dijo Haiman-Marrero.

Bridgette Brown, participante del programa, reconoció que “hay que agradecer porque cuando nosotros nos movemos y damos pasos, la persona que tu menos te imaginas es la persona que te da la mano y te abre las puertas que tu ni siquiera te dabas [la oportunidad] de abrir”.

Brown llegó tras el huracán María desde su pueblo de Carolina y ahora, cuatro años después, vive agradecida de haber recibido apoyo para poder salir adelante y sobre todo, ganar experiencias y destrezas que ahora los ayudarán a poder conseguir mejor empleo y ganarse la vida.

“Todos llegamos al internado con grandes expectativas”, confesó. Sin embargo, pese a lo desconocido y el miedo de a lo que se enfrentaban, Brown dice que las anécdotas y enseñanzas que se llevan son “invaluables”.

El padre Rodríguez mencionó que aún están en discusiones acerca de lo que sería la fase cuatro de “Seguimos Avanzando”.

“Nosotros siempre estamos trabajando estos proyectos con la comunidad hispana, desarrollando al boricua que llega, al venezolano que llega y varios grupos que llegan aquí para establecerse,” dijo Rodríguez. “El programa en sí está dirigido a toda la comunidad”, aseguró mientras instó a todos a seguirlos en las redes sociales y estar pendientes de plataformas como El Sentinel Orlando para todos los detalles de los próximos proyectos.

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