Cuarto juicio político en tres años a presidentes de Perú por incapacidad moral

Agencia EFE
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Lima, 3 nov (EFE).- Por cuarta vez en menos de tres años, el Congreso de Perú ha abierto el proceso de vacancia (destitución) del presidente, un mecanismo contemplado en la Constitución para casos muy excepcionales que impidan al jefe de Estado ejercer sus funciones, y que antes solo tenía dos precedentes en casi 200 años.

La inédita e inusitada frecuencia con la que el parlamento peruano ha puesto en jaque al presidente desde las últimas elecciones generales de 2016 revela la debilidad de un Gobierno sin ningún partido oficialista en el hemiciclo, sólo frente a un grupo muy variopinto de fuerzas opositoras con intereses particulares.

Primero fue el expresidente Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018) el que se vio en esta incierta situación hasta dos veces, y ahora es el actual mandatario, Martín Vizcarra, quien también está igual tras haber salido airoso de un primer intento de vacancia lanzado por el parlamento hace poco más de un mes.

El Legislativo volvió a la carga aprovechando que salieron a la luz las declaraciones de unos aspirantes a colaborador eficaz (delatores premiados) donde aseguran que Vizcarra recibió sobornos de un grupo constructor cuando era gobernador regional de su natal región Moquegua (2011-2014).

El caso todavía está en investigación por parte de la Fiscalía, que aún no ha formulado acusación sobre el mandatario, un paso necesario para que la Justicia determine eventualmente si la denuncia tiene suficiente peso para abrir un juicio a Vizcarra.

Se trata de una situación similar al mes pasado, cuando Vizcarra enfrentó otro juicio político por presuntamente haber ocultado sus vínculos de amistad con el histriónico cantante Richard Swing, quien recibió unos 50.000 dólares del Ministerio de Cultura en distintas contrataciones del Ministerio de Cultura de difícil justificación desde que el presidente está en el cargo.

INCAPACIDAD MORAL PERMANENTE

En todos estos últimos años, el Congreso ha abierto procesos de destitución contra Kuczynski y Vizcarra bajo la figura de la "incapacidad moral permanente", una figura establecida en el artículo 113 de la Constitución para los supuestos en los que el Estado se puede quedar sin presidente.

Además de incluir una eventual muerte del gobernante, la "incapacidad moral permanente" se pensó para algún fortuito impedimento intelectual o caso de locura.

Sin embargo, en distintos momentos, el parlamento peruano ha adaptado tácita e implícitamente esta figura para intentar declarar al presidente "moralmente incapaz" frente a actuaciones que considera poco éticas, un debate de tintes filosóficos pero también jurídicos que está en manos del Tribunal Constitucional.

El máximo órgano de garantías tiene pendiente pronunciarse sobre la interpretación de la "incapacidad moral permanente", a pedido del propio presidente Vizcarra, que solicitó paralizar el proceso en el primer intento del Congreso por destituirlo, algo que le fue negado por los magistrados.

FUJIMORI INCAPAZ MORAL

Antes de la irreconciliable crisis que viven el Ejecutivo y el Legislativo por tener intereses opuestos en temas como la lucha anticorrupción y la reforma universitaria, solo dos veces en la historia el Congreso de Perú ha llegado al extremo de destituir al presidente.

Primero lo hizo en 1823 con el militar José Mariano de la Riva-Agüero, primer presidente de la República de Perú, durante la etapa final de la guerra de independencia, y en 1914 estuvo a punto de aplicar la "incapacidad moral permanente" a Guillermo Billinghurst. Ambos en un clima de intensa hostilidad.

Sí se destituyó en 2000 a Alberto Fujimori después de que renunciase a la Presidencia por fax desde el extranjero tras desvelarse la gigantesca red de corrupción que había instaurado en el aparato estatal con la ayuda de su súper-asesor Vladimiro Montesinos.

No volvió a darse esta situación hasta diciembre de 2017, cuando Kuczynski se salvó de ser destituido por un Congreso dominado con mayoría absoluta por el fujimorismo gracias a un pequeño grupo de fujimoristas disidentes liderado por Kenji Fujimori con los que presuntamente pactó el indulto de Alberto Fujimori, que cumple una condena de 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad.

Sin embargo, la suerte no acompañó a Kuczynski tres meses después, cuando en marzo de 2018 un nuevo proceso lo forzó a dimitir tras desvelarse una presunta compra de votos de más congresistas para evitar su destitución, lo que hizo asumir la jefatura del Estado a su vicepresidente, Martín Vizcarra.

La presión de Legislativo no cesó con Vizcarra, que optó por disolver constitucionalmente el Congreso en septiembre de 2019, pero el nuevo parlamento surgido de las elecciones de enero de 2020 no resultó menos amable con el mandatario pese a que el fujimorismo perdió fuerza, y ya suma dos juicios políticos al gobernante.

Lo hace con la seguridad de que el presidente ya no puede disolver nuevamente el hemiciclo porque la Constitución lo impide en el último año de mandato, y pese a que las nuevas elecciones generales ya han sido convocadas para abril de 2021.

MAYORÍA REFORZADA DE DOS TERCIOS

Por tratarse de una situación muy excepcional, la votación para destituir al presidente requiere una mayoría reforzada de dos tercios de la cámara, lo que equivale a al menos 87 de los 130 congresistas que componen el Congreso.

La moción fue presentada por congresistas principalmente del Frente Amplio de izquierdas y del ultranacionalista Unión Por el Perú y solo necesitaba 52 votos a favor para abrir el juicio político, lo que se consiguió el lunes en el pleno con 60 votos a favor frente a 40 en contra y 18 abstenciones.

Como ya ocurrió el mes pasado, cuando solo se reunieron 32 votos a favor de la destitución, no será fácil para los promotores de la vacancia reunir los 87 votos necesarios, pues movimientos como el Partido Morado y Somos Perú ya han adelantado que votarán en contra.

Otros grupos como Alianza para el Progreso también está en contra de la destitución, así como varios diputados de otros partidos.

Falta por conocer en qué sentido votará Acción Popular, el partido con más votos en el Congreso y al que pertenece el presidente del Legislativo, Manuel Merino, quien asumiría interinamente la presidencia de Perú en caso de que Vizcarra fuese destituido.

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