Cuarentena: Mandaba cuentos por audio a sus nietos y ahora es un éxito en Spotify

Cintia Perazo
·5  min de lectura

"Tengo cuatro hijos y nueve nietos, de entre 9 y 3 años. Con ellos, antes del aislamiento, compartía mucho tiempo, especialmente los fines de semana. Una de las actividades que hacíamos era reunirnos frente a algún libro de cuentos y yo se los leía en voz alta. Cuando empezó la cuarentena era muy difícil comunicarme con chicos tan pequeños por teléfono y mantener su atención. Un día mi hija me pidió que le mandara un cuentito, por audio, para mi nieta menor. Así fue que grabé y envié en el grupo de WhatsApp familiar el cuento del Rábano gigante para mi nieta Felicitas. Pero para mi sorpresa lo escucharon todos los chicos y les gustó tanto que empezaron a pedirme que grabara sus historias favoritas", cuenta Beatriz Koessler de Pena Lima.

Ese fue el comienzo de una tarea que ocupa gran parte de su tiempo en cuarentena, y que hoy no tiene solo a sus nietos como destinatarios sino a miles de chicos que se cruzan con sus audios en Spotify.

Beatriz tiene 68 años y hace seis enviudó. Hoy jubilada, trabajó por más de 35 años como profesora de literatura inglesa en diferentes colegios secundarios. Además, junto a su colega Leonor Corradi, escribió la serie Storyline, libros de texto en inglés para nivel primario. "Ahora uso esa colección para enseñarles, por Zoom, inglés a mis nietitos. Me encanta la docencia", dice.

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Más allá del pedido especial de la pequeña Felicitas, con el aislamiento obligatorio Beatriz comenzó a observar cómo, de un día para el otro, les había cambiado la vida de sus nietos. "Me entristecí mucho porque se quedaron sin escuela, sin poder salir de su departamentos, sin ver a otros chicos y con toda la angustia de no saber qué estaba pasando. Por eso busqué la forma de acompañarlos a la distancia. Se me ocurrió grabarles un audio, como si fuera un programa de radio, pero contándoles un cuento de las buenas noches para que escuchen cuando se acuestan. Empecé el 18 de marzo y ya les envié más de 150 cuentos", cuenta.

A medida que se fue extendiendo la cuarentena, Beatriz empezó a ampliar su repertorio. "Empecé con cuentos de hadas, los de mi infancia, luego les relaté historias de mi vida, cosas cotidianas de mi niñez como la llegada del lechero en su carro; y después historias de la vida real, donde los protagonistas fueron personas que con sus descubrimientos beneficiaron a la humanidad o que pudieron materializar sus sueños gracias a sus esfuerzo", detalla.

Las temáticas no fueron elegidas por azar, ella tenía un objetivo implícito: darles esperanzas a los pequeños, decirles, a través de los relatos y estos héroes reales, que este momento de incertidumbre pasará. Así fue como Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel, Galileo Galilei, San Martín, Cristóbal Colón, los inventores de las bicicletas y los creadores de los automóviles fueron protagonistas de las historias que escucharon sus nietos.

Cuentos viralizados

Para difundirlo más fácil entre toda la familia, Fernando, su yerno, armó un grupo de WhatsApp que bautizó "Los cuentos de Bea". La función de ese chat era tener los relatos ordenados, para recurrir a ellos cuando los chicos pidieran oírlos una y otra vez. Las semanas fueron pasando y muchas familias amigas empezaron a enterarse de esta iniciativa y a pedir a las hijas e hijos de Beatriz que les enviaran los audios para escuchar en sus casas con sus propios niños.

"Me empezaron a llegar audios de otros chicos, que no eran mis nietos, diciéndome lo mucho que les gustaban mis relatos. Llegó un momento que ya era complicado enviar los cuentos a tantas personas, y hasta mis amigas me los empezaron a pedir para sus nietos. Fue por eso que hace tres meses Laura, mi nuera, empezó a subir los audios a Spotify bajo el título 'Los cuentos de Bea'. Hoy llegamos a las 15.000 reproducciones y más de 500 chicos escuchan los audios por día", cuenta.

También desembarcó en Instagram. La hija de Beatriz creó la cuenta: @loscuentosdebea. En ese espacio sube videos, frases de escritores y dibujos que le mandan sus atentos y pequeños oyentes. "Ahora además estoy preparando tips para enseñar a contar cuentos. Creo que para un chico, que un ser querido le cuente un cuento, con su voz y su cariño es un regalo muy especial. Sé que mucha gente ya lo empezó a hacer y me piden que les recomiende historias para contarles a sus pequeños, según la edad que tienen. Todos podemos hacerlo; yo soy totalmente amateur pero a los chicos les encanta y a mí me pone muy contenta cuando recibo sus mensajes y agradecimientos", sostiene.

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Por más que diga que es amateur Bea no es nada improvisada. Antes de grabar cada historia la lee varias veces, practica y busca la mejor forma de llegar a su público. "Pienso en la edad de mis pequeños oyentes y adapto o simplifico el léxico para que lo comprendan. Si utilizo alguna palabra difícil porque creo que es importante, se las explico. Además analizo la estructura interna de cada relato, después cierro el libro o la computadora y los cuento a mi manera", revela.

¿Por qué audios? Beatriz es contundente: "Los chicos tiene ya suficiente exposición a las pantallas entre los Zoom, a la televisión, las tablets y los celulares. El audio, además, estimula la imaginación. Escuchan los cuentos atentos, en sus camitas, antes de dormir y recrean un espacio, un tiempo, el aspecto de los personajes y todo ese mundo ficticio. Además he comprobado cómo escuchar los ayuda a ejercitar la atención, la memoria y les aumenta el vocabulario. Ya lo decía Albert Einstein: 'Si quieres que tus hijos sean inteligentes, léeles cuentos de hadas. Si quieres que sean más inteligentes, léeles más cuentos de hadas'".

Con respecto al futuro, esta abuela no hace muchos planes pero está segura de que quiere seguir regalándoles estos relatos a sus nietos, todas las noches, por los menos hasta que puedan volver al colegio. "¿Después? Me gustaría seguir con Spotify y subir cuentos de manera periódica, aunque no todos los días como ahora. Si les hace bien a mis nietos y a otros chicos vale la pena continuar. Pero, sobre todo, quiero volver a abrazar a las personas que quiero y dejarme llevar por la vida", concluye.