Cuarentena: Erdogan aplica una ley seca de 17 días y enfurece a los turcos

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Compras frenéticas de bebidas en Estambul, antes de la entrada en vigencia de la ley seca
BULENT KILIC

ESTAMBUL.- La decisión del gobierno turco de prohibir la venta de alcohol durante la cuarentena de 17 días que comenzó ayer, enojó a algunos turcos seculares, que lo ven cueva como una nueva artimaña del presidente Recep Tayyip Erdogan para aprovechar la pandemia e imponer un estilo de vida religioso a toda la sociedad.

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Erdogan anunció la cuarentena el lunes, pero solo dijo que las escuelas y la mayoría de las tiendas estarían cerradas y que la gente tendría que quedarse en casa para frenar el aumento de infecciones y muertes.

Una desértica imagen de la plaza Taksim en Estambul, durante la pandemia
Emrah Gurel


Una desértica imagen de la plaza Taksim en Estambul, durante la pandemia (Emrah Gurel/)

“Se suspenderán las actividades en todos los centros de trabajo a excepción de los sectores de la producción, la fabricación, la alimentación, la limpieza y la sanidad”, afirmó en un mensaje televisado.

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Pero fue el martes, que su gobierno del Partido AK, de raíces islamistas, anunció que la venta de alcohol también estaría prohibida hasta el 17 de mayo, lo que provocó que los turcos seculares se apresuraran a abastecer sus alacenas con bebidas antes de que las medidas entren en vigor el jueves por la noche.

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La explicación del gobierno fue que la prohibición tenía como objetivo evitar que los supermercados, que podrán permanecer abiertos para la compra de alimentos, tengan un monopolio sobre las ventas de alcohol en detrimento de las tiendas más pequeñas, que se verán obligadas a cerrar.

Pocas horas antes de la entrada en vigencia de la cuarentena estricta, la gente aprovechó para reunirse en las plazas al aire libre en Ankara
Burhan Ozbilici


Pocas horas antes de la entrada en vigencia de la cuarentena estricta, la gente aprovechó para reunirse en las plazas al aire libre en Ankara (Burhan Ozbilici/)

Pero esa explicación no convenció a todos los turcos, y algunos dijeron que la ley seca no tenía nada que ver con la lucha contra el coronavirus y destacaron que una de las exenciones del bloqueo incluía a las personas que rezaban en las mezquitas.

“No creo que esto tenga que ver con el coronavirus. Creo que el gobierno pensó ‘prohibámoslo a partir de ahora para que la gente se acostumbre lentamente’”, dijo Adem Gulen, un joven recientemente graduado en Estambul.

En una entrevista televisada el miércoles, el ministro del Interior, Suleyman Soylu, descartó la idea de que al prohibir la venta de alcohol el gobierno tenía como objetivo limitar las opciones de los ciudadanos, señalando otras medidas pandémicas como las restricciones de viaje.

Una vista inusual de la calle Istiklal de Estambul, la principal arteria comercial, totalmente vacía
Emrah Gurel


Una vista inusual de la calle Istiklal de Estambul, la principal arteria comercial, totalmente vacía (Emrah Gurel/)

Un funcionario del Ministerio del Interior dijo que las licorerías no eran esenciales y que la prohibición evita la competencia desleal y no estaba motivada por la religión.

“Esto no tiene nada que ver con el Ramadán”, dijo el funcionario sobre el mes sagrado islámico en el que no se puede beber alcohol y que termina cuando concluye la cuarentena. “La gente ya ha comprado más que suficiente (alcohol) en los últimos días”.

Los turcos recurrieron a las redes sociales para expresar su frustración y la medida fue criticada por políticos de la oposición que dijeron que un aviso del gobierno no podía borrar un derecho constitucional.

Este es el primer confinamiento estricto impuesto en Turquía desde el inicio de la pandemia, que, oficialmente ha dejado casi 40.000 muertos y más de 4,75 millones de infectados.

“Cuestión privada”

Desde que se anunció la prohibición de ventas, la gente hizo cola fuera de las licorerías, mientras que en algunos supermercados los estantes de cerveza y vino quedaron vacíos.

“La medida interfiere con el estilo de vida secular y es una intervención en la cultura de la comida y la bebida”, dijo Ozgur Aybas, director de una asociación de licorerías.

“Por supuesto que nuestro problema no es el alcohol. Es la intervención en nuestra vida privada”, dijo.

Compras frenéticas de alcohol en Estambul antes de la entrada en vigencia de la ley seca
BULENT KILIC


Compras frenéticas de alcohol en Estambul antes de la entrada en vigencia de la ley seca (BULENT KILIC/)

La mayoría de los turcos son musulmanes practicantes. Los turcos laicos, que tienden a oponerse al Partido AK de Erdogan, se han quejado en los últimos años de que su agenda cada vez más religiosa fue invadiendo su estilo de vida.

El presidente, que gobierna Turquía desde hace 18 años, dice regularmente que quiere forjar “una generación piadosa”, y en el pasado llegó a pedir a los ciudadanos que tengan al menos tres hijos.

Turquía no es el primer país que impone la ley seca durante la pandemia.

Sudáfrica también prohibió la venta de alcohol durante dos períodos limitados, argumentando que los hospitales en riesgo de verse colapsados por pacientes con Covid no deberían tener que lidiar también con personas que ingresan por consumo excesivo de alcohol.

Agencia Reuters