¿Cuántos trabajadores han muerto construyendo la Copa Mundial de Fútbol de Qatar? La desinformación oculta el verdadero “escándalo”

En agosto de 2018, Tej Narayan Tharu murió mientras trabajaba en una obra para la Copa Mundial de Fútbol de Qatar. En aquel momento era un joven de 24 años, tenía una familia y un futuro. Sin embargo, luego se convirtió en una mera estadística incinerada. En Itahari, Nepal, su esposa lloraba desconsolada mientras las llamas engullían su ataúd. En cambio, en Qatar se convirtió en una nota a pie de página de una polémica mayor.

Durante un debate que ha durado un año sobre el costo humano que se ha cobrado la Copa Mundial de Fútbol 2022, la FIFA y el comité organizador de Qatar han sostenido que Tharu es uno de los tres trabajadores migrantes que han muerto durante su construcción.

No obstante, muchos occidentales creen que es uno de miles.

El número facilitado por Qatar ha sido muy criticado y calificado como “desinformación” o al menos engañoso. En cambio, algunas cifras espantosas se han extendido como la pólvora desatando todo tipo de críticas y protestas por la Copa Mundial de Fútbol 2022. El equipo de Dinamarca, por ejemplo, acudirá a Qatar usando camisetas reivindicativas contra “un torneo que le ha costado la vida a miles de personas”.

Sin embargo, esa afirmación también proviene de informes engañosos de los medios de comunicación y malinterpretaciones de los mismos. Es probable que los recuentos de muertes que hayas visto sean falaces y el debate sobre ese número está desvirtuando la atención de un tema que los expertos consideran como el verdadero pecado de la Copa Mundial de Fútbol 2022.

“La información sobre este tema está disponible y es indignante”, dijo Nick McGeehan, un investigador británico y defensor de los derechos de los trabajadores en FairSquare. De hecho, el número de muertes no es lo único que le molesta sino lo que describe como unas condiciones de trabajo y explotación terribles y desastrosas que han plagado todo el proceso de construcción de Catar. Y es que la mayoría de las muertes de trabajadores migrantes no han sido explicadas.

“Eso”, según McGeehan, “es el escándalo”.

¿Por qué las afirmaciones sobre “miles de muertes” son engañosas?

La línea ampliamente divulgada sobre miles de muertes se deriva en parte de un artículo de The Guardian de 2021 cuyo titular y subtítulo fueron modificados una semana después de la publicación, pero cuya afirmación central era: “más de 6 500 trabajadores migrantes de India, Pakistán, Nepal, Bangladesh y Sri Lanka han muerto en Catar desde que el estado ganó el derecho a organizar la Copa Mundial de Fútbol hace 10 años”.

Eso no se pone en discusión. De hecho, según cifras del gobierno catarí, más de 17 000 migrantes de todas las nacionalidades han muerto en Catar desde 2010.

La malinterpretación se debe a que solo algunas de esas más de 17 000 personas participaron en la construcción de la Copa Mundial de Fútbol. Según las estadísticas del gobierno catarí, menos de la mitad de los expatriados del país trabajan en la construcción. Las muertes reportadas abarcan toda la población migrante de Qatar, que suma más de 2 millones. En una declaración a Yahoo Deportes, un portavoz del gobierno de Qatar argumentó que “las elevadas cifras de mortalidad del pasado no suelen reflejar el panorama completo, por lo que han sido tremendamente engañosas”. En una entrevista, Nasser Al-Khater, CEO del Comité Organizador de la Copa Mundial de Fútbol, calificó el enfoque de The Guardian como “extremadamente injusto”.

Las autoridades cataríes afirman que las cifras reportadas están en sintonía con las expectativas basadas en las tasas de mortalidad de toda la población. Los expertos han dicho que las estadísticas presentadas para justificar dicha afirmación son demasiado simplistas: los trabajadores migrantes son generalmente más saludables que el ciudadano promedio. Sin embargo, cuando a un portavoz del gobierno le pidieron que explicara mejor lo ocurrido, no respondió directamente a la pregunta.

La cuestión estadística es válida: en un lapso de 10 años, es obvio que morirán muchas personas en una población de 2 millones. En Estados Unidos, por ejemplo, de una muestra aleatoria de personas de 25 a 44 años, se estima que mueren 3 280 de cada 2 millones mueran en un solo año, según datos del gobierno de 2019. No hay nada intrínsecamente escandaloso en que miles de personas mueran en Qatar a lo largo de toda una década.

Un trabajador dentro del estadio Lusail de Catar, que acogerá la final de la Copa Mundial de Fútbol 2022 y cuya construcción parece que costará 767 millones de dólares. (REUTERS/Kai Pfaffenbach)
Un trabajador dentro del estadio Lusail de Catar, que acogerá la final de la Copa Mundial de Fútbol 2022 y cuya construcción parece que costará 767 millones de dólares. (REUTERS/Kai Pfaffenbach)

¿Por qué la afirmación de Qatar sobre las “tres” muertes también es engañosa?

En mayo, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, presentó la desinformación que ha convencido a gran parte de Occidente. Un reportero de NBC le preguntó sobre “los miles de familias que han perdido a sus seres queridos, los cuales murieron construyendo estos estadios”. Infantino dio un paso atrás y repitió como un loro la línea de la compañía catarí, que es igualmente engañosa.

“Cuando se refiere a la construcción de los estadios para la Copa Mundial de Fútbol”, dijo Infantino, “en realidad solo tres personas han muerto. Tres. Tres son demasiadas, pero son tres”.

Según funcionarios cataríes, tres personas han muerto en accidentes relacionados con el trabajo mientras construían activamente los estadios para la Copa Mundial de Fútbol. Pero docenas más han muerto mientras trabajaban en esos estadios. Y cientos o quizá miles han muerto mientras trabajaban en otras obras que técnicamente no están bajo el paraguas de la Copa Mundial de Fútbol, pero que quizá no se estarían construyendo si Catar no necesitara una infraestructura valorada en 200 mil millones de dólares para organizar ese evento deportivo.

¿Cómo murieron los trabajadores?

Lo que no sabemos es cómo han muerto exactamente muchos de esos migrantes. Más de la mitad de las muertes de trabajadores migrantes en Qatar se han atribuido a “causas desconocidas”, “causas naturales” o “enfermedades cardiovasculares”, unas explicaciones que los expertos consideran insuficientes.

La vaguedad de esas clasificaciones hace suponer que las inhumanas condiciones de vida y trabajo han contribuido a esas muertes. Una investigación de alcance limitado apoya esas suposiciones. Entre los riesgos que ponen en peligro a los trabajadores de Qatar se encuentran el calor extremo, las viviendas insalubres, la falta de acceso a una atención médica adecuada, los horarios laborales excesivos y la explotación sistémica que contribuye al estrés.

Sin embargo, no sabemos si esos riesgos se han cobrado vidas o con qué frecuencia, porque, como ha dicho Amnistía Internacional y otras entidades, Qatar no ha “investigado ni certificado adecuadamente las muertes de miles de trabajadores migrantes”. Cuando le preguntaron el motivo, un portavoz del gobierno hizo una declaración ajena a la pregunta.

No hay pruebas de que el gobierno haya encubierto activamente las verdaderas causas de las muertes. Pero para expertos como McGeehan, la falta de voluntad o la incapacidad de Qatar para identificar las causas de la muerte está “indisolublemente vinculada” a un desprecio más amplio por la humanidad de millones de personas del Sudeste Asiático y África que emigraron al emirato del Golfo en el siglo XXI para transformar Doha, su capital, en un centro internacional.

Los trabajadores que construyen Fan Zone en el mercado Souq Waqif de Catar. (REUTERS/Hamad I Mohammed)
Los trabajadores que construyen Fan Zone en el mercado Souq Waqif de Catar. (REUTERS/Hamad I Mohammed)

¿Están sometidos los trabajadores migrantes de Qatar a una “esclavitud moderna”?

No se trata únicamente de que un número desproporcionado de jóvenes sanos puede haber muerto para permitir la celebración de la Copa Mundial de Fútbol, sino que muchos han sufrido, especialmente en el calor abrasador del verano de Qatar, las consecuencias de un sistema que muchas personas, incluido Infantino, han calificado como una “esclavitud moderna”.

Muchos han realizado un trabajo físico muy exigente durante 12 horas al día al aire libre exponiéndose a temperaturas que superan con regularidad los 37 °C. Según informes difundidos a los medios de comunicación, muchos de ellos han vivido en campos de trabajo miserables y superpoblados situados a las afueras de Doha, donde varias personas compartían una habitación, a miles de kilómetros de distancia de sus parejas, padres, hermanos e hijos a quienes intentaban mantener económicamente. Sin embargo, a menudo no podían ayudarlos porque se endeudaban para ganar apenas cientos de dólares al mes y no tenían ningún recurso cuando sus empleadores se negaban a pagarles.

Básicamente, el país más rico por renta per cápita del mundo construyó la Copa Mundial de Fútbol 2022 explotando a algunas de las personas más pobres provenientes de algunos de los países más pobres del mundo. El sistema de kafala, cuya iteración moderna deriva del colonialismo británico, requería que esas personas renunciaran a sus derechos ante las empresas cataríes para obtener sus visas. Las compañías se convirtieron en sus “patrocinadores” y ejercieron un poder tiránico sobre sus vidas. Confiscaron pasaportes, reescribieron unilateralmente los contratos y a menudo retuvieron los salarios. En muchos casos, los trabajadores incluso habían pagado múltiplos de su salario mensual en términos de “tarifas de reclutamiento” ilícitas para conseguir un trabajo en Catar. Por tanto, pasaron meses sin poder enviar dinero a casa y, por ende, sus familias tuvieron que luchar para llegar a fin de mes.

Pero estaban atascados. La ley catarí no les permitía salir del país ni cambiar de trabajo sin el permiso de su empleador/patrocinador. Algunos han protestado o han hecho huelgas, pero los sindicatos y las manifestaciones son ilegales. Los migrantes se encuentran fundamentalmente indefensos. Las organizaciones de derechos humanos han descrito la experiencia como una situación similar al trabajo forzoso.

¿Por qué los trabajadores migrantes siguen yendo a Qatar si el sistema los explota?

Los trabajadores han seguido acudiendo a Catar porque incluso los magros salarios que cobran, a menudo en el rango de 3 000 o 4 000 dólares anuales, pueden marcar la diferencia en sus casas. Alrededor del 80 % de las personas del Sudeste Asiático viven con menos de 5,50 dólares al día. Un adulto nepalí medio puede ganar más en el extranjero de lo que cobraría en su país, incluso realizando empleos mal pagados.

Por consiguiente, no es insensato “vender” el empleo de millones de migrantes en Qatar como una concesión de oportunidades y un camino hacia una vida mejor. Infantino recurrió a este argumento en mayo. “Cuando das trabajo a alguien, incluso en condiciones difíciles, le proporcionas dignidad y orgullo”, afirmó. Por supuesto, la FIFA o Catar no pueden solucionar las tragedias que se encuentran la raíz de ese dilema: la desigualdad extrema y la pobreza mundial.

Sin embargo, podrían contribuir a su solución. El problema más grave es que las personas poderosas se están aprovechando de los impotentes. Es que la vida y el dinero prometidos a los nepalíes, indios y cientos de miles de personas de otras nacionalidades nunca se materializaron. Y aunque los autores directos de esa explotación suelen ser empresas privadas contratadas para realizar los proyectos de construcción, el gobierno de Qatar las autoriza.

El Ministerio de Trabajo de Catar dice que ya ha pagado 271 millones de dólares de compensación en 2022 como parte de un fondo de seguro y apoyo destinado a los trabajadores, antes de la Copa Mundial de Fútbol 2022. (REUTERS/Kai Pfaffenbach)
El Ministerio de Trabajo de Catar dice que ya ha pagado 271 millones de dólares de compensación en 2022 como parte de un fondo de seguro y apoyo destinado a los trabajadores, antes de la Copa Mundial de Fútbol 2022. (REUTERS/Kai Pfaffenbach)

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Qatar abolió la kafala. ¿Cambiaron las cosas?

Sometido a una inmensa presión por parte de grupos de derechos humanos, los medios occidentales y la Organización Internacional del Trabajo, Qatar acordó en 2019 abolir la kafala. Por ley, en la actualidad los trabajadores migrantes en Qatar pueden cambiar de trabajo y abandonar el país sin permiso del empleador, al menos en teoría. El gobierno también estableció tribunales laborales, aumentó el salario mínimo y extendió las horas del mediodía durante las cuales se prohíbe trabajar al aire libre en verano, de 10 de la mañana a 3:30 de la tarde, el horario en que las temperaturas son más altas. También ha introducido un sistema de protección salarial para supervisar los pagos y un fondo de seguro y apoyo para aquellos trabajadores a los que no se les paga, se lesionan o mueren “debido a un incidente relacionado con el trabajo”. El portavoz del gobierno catarí escribió que “se han pagado aproximadamente 271 millones de dólares” de ese fondo este año.

Por tanto, prácticamente todos los expertos coinciden en que las condiciones han mejorado para los migrantes en todo Qatar. Pero ¿hasta qué punto?

“Aunque se han producido mejoras”, escribió Amnistía Internacional el año pasado, “la débil implementación y cumplimiento de estas reformas significa que el progreso ha sido lento y aún no se han introducido por completo los cambios legales para proteger mejor a todos los trabajadores migrantes”. Muchos trabajadores todavía están pagando “tarifas de reclutamiento abusivas”, reportan impagos en los salarios y afrontan largas demoras, injusticia o represalias si acuden a los tribunales laborales. Los empleadores aún imponen sus propias reglas y acusan fraudulentamente a los empleados del pseudodelito de “fuga” para evitar que cambien de trabajo. La vivienda ha mejorado, pero algunas condiciones de vida siguen siendo espantosas. Y el salario mínimo, del que Infantino se ha vanagloriado, sigue siendo de 275 dólares al mes, menos del 25 % de lo que se cobra en Estados Unidos y menos del 16 % del salario en Canadá, Alemania, el Reino Unido, Francia y Australia.

El gobierno catarí argumenta que están logrando avances y que la reforma sistémica demanda tiempo. “Reconocemos que queda mucho por hacer”, escribió el portavoz. “Estamos comprometidos con la aplicación de nuestras leyes laborales de tolerancia cero para lograr que los empleadores sin escrúpulos rindan cuentas. Incluso aumentamos las sanciones por el impago de salarios y fortalecimos la capacidad de los inspectores”.

Sin embargo, grupos de derechos humanos e informes de los medios de comunicación indican que, tras unos meses de promesas, la comunidad empresarial catarí comenzó a resistirse a las reformas y el gobierno cedió. Es inusual que una compleja red de contratistas y subcontratistas tenga que rendir cuentas cuando viola las leyes. “El progreso sobre el terreno se ha estancado y las viejas prácticas abusivas han resurgido”, escribió Amnistía Internacional.

“La abolición legal de la kafala”, dijo McGeehan, “fue realmente impresionante” y las reformas fueron “muy ambiciosas”. Pero señaló que “no se puede desmantelar de un plumazo” un sistema explotador que lleva décadas arraigado. Tienes que tener un “plan para su deconstrucción progresiva” y debes “cambiar las actitudes que alimentan ese sistema”. Hay que desmantelar el “sistema de castas de facto basado en el origen nacional” de Catar, como lo llamó el relator especial sobre el racismo de las Naciones Unidas, el cual “genera una discriminación estructural contra quienes no son ciudadanos”.

Qatar ha hecho muy poco en ese sentido.

“Lo cierto es que en la práctica la kafala se sigue aplicando”, confirmó el invierno pasado May Romanos, investigadora de Amnistía Internacional.

¿Los países más poderosos no se construyeron sobre la explotación? ¿Es hipócrita esta crítica?

Muchas naciones occidentales, incluido Estados Unidos, construyeron su riqueza y poder en base a la esclavitud y otras formas de servidumbre. Entonces, la pregunta es: ¿cómo es posible que los estadounidenses hagan la vista gorda con los males de Estados Unidos, que fueron peores en magnitud y gravedad que los de Qatar, pero condenen constantemente los que se cometen en dicho estado? ¿Cómo pueden celebrar la riqueza estadounidense y el privilegio que les ha otorgado y criticar a la élite catarí por intentar alcanzar ese mismo poder y privilegio usando medios similares? ¿No deberían evaluar la fuente de su propia riqueza y enfrentarse al legado de la esclavitud y deshacer sus efectos duraderos primero?

Sin duda, la respuesta es sí. Los estadounidenses deberían hacer todo eso e incluso más para ayudar a los miles de millones de personas desfavorecidas en todo el mundo. Sin embargo, la explicación del tipo “y tú más” no justifica lo que Qatar ha hecho y sigue haciendo.

“Deberíamos sentir una gran culpa y vergüenza por todos esos abusos coloniales”, dijo McGeehan, investigador británico, en un panel el año pasado. “Pero eso no da carta blanca a Catar para mantener una especie de sistema laboral feudal y medieval que está completamente fuera de lugar en su economía y no responde a su capacidad para aplicar sistemas mejores”.

Trabajadores colocando el c&#xe9;sped en el Estadio Lusail, sede de la final de la Copa Mundial de F&#xfa;tbol Catar 2022, en Lusail, Qatar, el 18 de noviembre de 2021. (REUTERS/Hamad I Mohammed)
Trabajadores colocando el césped en el Estadio Lusail, sede de la final de la Copa Mundial de Fútbol Catar 2022, en Lusail, Qatar, el 18 de noviembre de 2021. (REUTERS/Hamad I Mohammed)

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La FIFA argumenta que la Copa Mundial de Fútbol estimuló el cambio en Qatar. ¿Es cierto?

A la FIFA le gusta jactarse de que la atención que ha atraído la Copa Mundial de Fútbol sobre Qatar ha acelerado la reforma. Infantino afirmó que Qatar ha avanzado dos décadas en apenas dos o tres años y que “gracias a la FIFA y el fútbol, hemos podido abordar la situación del millón y medio de trabajadores”. El Comité Supremo, el comité organizador de la Copa Mundial de Qatar, ha repetido incesantemente que quiere “garantizar un legado duradero que mejore el bienestar de los trabajadores” y que “la Copa Mundial de la FIFA 2022 está actuando como un catalizador para esas mejoras”.

“Ha tenido un gran impacto en gran parte de la legislación”, le dijo a Yahoo Deportes Al Khater, jefe del Comité Supremo. “Ha tenido un gran impacto porque realmente ha impulsado esta agenda, haciendo que vaya más rápido y llegue más lejos, algo que habría tardado mucho más si no hubiéramos sido anfitriones de la Copa Mundial de Fútbol”.

La mayoría de los expertos reconocerían que esas declaraciones no andan desacertadas. Pero también reiterarían que la implementación de la reforma ha sido incompleta o ineficaz. Muchos incluso argumentarían que la FIFA simplemente presionó a Qatar para apaciguar las voces críticas y quedar bien ante la opinión pública. “La FIFA ha sido complaciente a lo largo de estos años cuando debía impulsar realmente las reformas”, afirmó Hiba Zayadin, investigadora del Observatorio de Derechos Humanos “y asegurarse de verdad de que la Copa Mundial de Fútbol pueda dejar un legado... que mejore la situación en el terreno de esos trabajadores sin los cuales este evento no sería posible”.

De hecho, el Comité Supremo ha ido un paso más allá de la legislación de Qatar y ha establecido sus propios “Estándares de Bienestar de los Trabajadores” para asegurarse que los operarios de las obras de la Copa Mundial de Fútbol tengan mejores condiciones laborales y más protección. Había áreas de descanso climatizadas, zonas para hidratarse, comidas completas y una atención médica más sólida. Pero el comité limitó su ámbito de actuación a los estadios. Más del 95 % de los trabajadores de la construcción que levantan otros edificios e infraestructuras no se beneficiaron de esa iniciativa porque nunca se incentivó a las empresas fuera del ámbito del Comité a seguir su ejemplo.

Por tanto, aunque la Copa Mundial de Fútbol ha promovido algunos cambios, su profundidad o duración no quedan claras. El futuro es precisamente lo que más preocupa a los defensores de los derechos humanos. El portavoz del gobierno escribió que “nuestros esfuerzos son solo el comienzo de un largo viaje de reformas que se extenderá mucho después de que termine la Copa Mundial de Fútbol 2022”. Pero el centro de atención pronto se desvanecerá y la presión disminuirá. “Y sin presión va a ser más difícil lograr que estas reformas se lleven a cabo”, advirtió McGeehan.

¿Qué podrían hacer los equipos de la FIFA y la Copa Mundial de Fútbol para corregir esos errores?

McGeehan y otras personas saben cómo terminará esta historia: comenzará el deslumbrante evento construido por trabajadores explotados, el fútbol eclipsará la indignación y la FIFA ganará dinero. “Creo que todos reconocen que el proceso de reforma puede haber llegado tan lejos como es posible”, dijo McGeehan a un mes del inicio del evento. Así que él y un grupo de defensores de los derechos humanos han planteado una última demanda humilde: quieren que la FIFA y sus miembros compensen a las familias de los trabajadores que sufrieron para permitir la celebración de ese espectáculo.

La FIFA ganará miles de millones de dólares gracias a la Copa Mundial de Fútbol 2022. Distribuirá 440 millones de dólares en premios a las 32 federaciones de fútbol participantes. Una coalición de grupos de derechos humanos quiere que la FIFA distribuya esa misma cantidad a los trabajadores a quienes les robaron sus salarios o a las familias de los que murieron. El Comité Supremo ha dicho que ha pagado sumas de cinco cifras a las familias de tres docenas de trabajadores que murieron mientras trabajaban en las obras oficiales de la Copa Mundial de Fútbol, pero muchas familias de quienes murieron en otros lugares no han sido indemnizadas. Los grupos de derechos humanos quieren cambiar esa situación.

“Ya es demasiado tarde para borrar el sufrimiento del pasado”, escribió Amnistía Internacional en nombre de esas personas. “Pero la FIFA tiene una gran responsabilidad y todos debemos asegurarnos de que la cumpla. Al otorgar la sede de la Copa Mundial de Fútbol a Qatar sin poner condiciones para mejorar la protección de los derechos de los trabajadores, la FIFA ha contribuido a los abusos contra los derechos humanos a una escala significativa... La FIFA debería trabajar con Catar y otros socios en un programa que indemnice a los cientos de miles de trabajadores involucrados en proyectos relacionados con la Copa Mundial de Fútbol”. Así los niños podrían volver a las escuelas y las familias podrían comer.

Sin embargo, la FIFA no ha confirmado que esté dispuesta a ofrecer ninguna compensación. En una conferencia de prensa a mediados de octubre con los organizadores de la Copa Mundial de Fútbol, el jefe de relaciones con los medios de la FIFA, Bryan Swanson, respondió a una pregunta sobre la compensación de los trabajadores diciendo: “la FIFA mantiene un diálogo positivo y continuo con la Organización Internacional del Trabajo, la Confederación Sindical Internacional y todas las autoridades pertinentes en Catar sobre las iniciativas que beneficiarán a los trabajadores migrantes en dicho país mucho después de que termine el partido final de la Copa Mundial de Fútbol. Se brindará más información al respecto a su debido tiempo”.

Henry Bushnell

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