Cuando una inmigrante sin papeles nos puede llevar a Marte.

Carme Chaparro
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Entre el grito entusiasmado de alguien que ha logrado posar una nave en Marte, y la historia de una adolescente inmigrante sin papeles que entra de manera ilegal en un país hay veinte años de lucha y una lección para el resto del mundo. Sobre todo, para los que desprecian a los migrantes.

Diana Trujillo llegó sin papeles, con sólo 300 dólares en el bolsillo y sin tener ni idea de inglés.

Llegó huyendo de la miseria y la violencia.

Llegó cruzando la frontera de manera ilegal, temiendo que la detuvieran y la enviaran de vuelta a su país, a Colombia.

Hoy es jefa de misión del proyecto más importante de la NASA.

Para sobrevivir se puso a limpiar casas. Aprendió inglés, y tres años después, cuando ya creía saber suficiente como para poder estudiar, vio una revista en la que explicaban la historia de todas las mujeres astronautas. Y lo tuvo claro. Estudiaría ingeniería aeroespacial.

Y ahora, esa adolescente migrante sin papeles se ha convertido en una de las máximas responsables de la misión espacial más complicada e importante de la historia.

"¡¡Hemos llegado, Perseverance llegó!!", gritaba entusiasmada, porque, además, convenció a la NASA para narrar en directo y en español el aterrizaje de la nave sobre la superficie marciana y así poder inspirar a otras niñas y niños que hablan español, y hacerles enamorarse de la ciencia y el espacio.

Diana Trujillo, de Cali a Marte.
Diana Trujillo, de Cali a Marte.

"Me siento extremadamente feliz pensar que soy parte de un grupo que puede cambiar la Historia"

En España hay doctoras limpiando casas, abogados conduciendo Ubers, médicos llevando comidas a las casas en bicicleta, ingenieras cuidando de ancianos. También hay niños a los que no les hemos sabido dar la oportunidad de estudiar y, convertirse, quizá, en esos ingenieros aeroespaciales que nos llevarán a Marte. O más allá del Sistema Solar.

Estamos desperdiciando todo el talento que nos llega.