Cuando tu jefe te dice que le gustaría darte un lametón (y otras cosas)

 

Tienes un jefe. Y tu jefe escribe que no le importaría darte un lametón y acurrucarse en tu regazo. Dice también que le miras de manera picarona, y que le gustas especialmente por tus caderas poderosas y tu estatura inalcanzable. Que eres un pedazo de mujer y que te desea. Que además de guapica tienes una forma de ser que le pone también. Eres como una de esas nurses inglesas que enamoran a sus protegidos pese a sus férreas formas.

Una de las presentadoras de 7TV sexualizadas por un directivo.

Todo eso dice tu jefe de ti. Lo ha escrito, tan orgulloso, en un blog.

Pero no sólo lo dice, sino que que no ve nada malo en ello -a estas alturas ya habrán adivinado que el jefe es hombre y la subordinada es mujer-. Y al que sus jefes han mantenido en el puesto contra viento y marea, hasta que la inmensidad de la polémica les ha obligado a cesarlo cuatro días después de la publicación del texto -imaginamos que con palmaditas de consuelo: te entendemos, macho, te entendemos, pero ya sabes cómo son estas locas feministas, no podemos mantenerte en el puesto-.

Francisco Martínez Campos, a cuyo perro le gustaría dar lametones a las presentadoras del canal de televisión del que es directivo.

La dirección de Radio Televisión de la Región de Murcia acaba de cesar al Responsable del Departamento de Control de Servicio Público del ente, Francisco Martínez Campos, que había escrito esas barbaridades en un blog, bajo el título “De Trotski y sus gustos femeninos“, en el que utiliza la voz de su perro para dar rienda suelta a sus deseos sexuales sobre las trabajadoras de la televisión en la que es -era- directivo.

El autor de la barbarie se ha justificado diciendo que lo que pretendía era hacer “un homenaje a las profesionales de 7TV”.

Veamos:

  • Un homenaje sólo a las mujeres. ¿Por qué no habla de su deseo de dar lametazos por todo el cuerpo a los presentadores masculinos, de cómo le pone su entrepierna, de sus pectorales poderosos?
  • Un homenaje basado en los atributos físicos de ellas. Sus caderas, su altura, su mirada picarona, “dos zagalas de buen ver”. Ellas como cosas, como floreros. En ningún momento hace referencia a sus aptitudes profesionales.
  • Un homenaje basado sólo en el deseo sexual. “Lametones. Se ha casado con otro porque no me conocía. Ojos golosones”.  De un jefe a sus trabajadoras.
Una de las presentadoras de 7TV a la que un directivo no le importaría darle un lametón.

Terrible es lo que escribe, pero no sé si más terrible aún el hecho de que él lo vea como normal. Como un “homenaje”. Y que sus algunos de sus jefes también lo hayan visto así, hasta el punto de que han tardado casi cuatro días en cesarlo.

Y seguro que otras muchas personas -hombres y mujeres- tampoco ven nada malo en ello.

Y ese es, precisamente, el problema.