Cuando Catalina de Cambridge dejó de lado a las mujeres

Hay veces en las que el gris no vale. Lo siento, pero no. Porque el gris no te hace neutral, el gris te posiciona al lado del monstruo.

Esta madrugada, todas las actrices que han asistido a la gala de los Bafta –los Oscar británicos- han vestido de negro. Una protesta multitudinaria contra el acoso sexual y la desigualdad de género.

Angelina Jolie, de negro en los premios BAFTA (Getty)

Principios humanos y democráticos básicos. ¿Verdad? Que nadie tenga que sufrir insinuaciones, tocamientos e incluso ser violado en su trabajo. Que se tengan las mismas oportunidades.

Pero en esa gala, una mujer no vistió de negro. Es la futura reina del Reino Unido. Catalina de Cambridge se puso un vestido verde. La monarquía no puede posicionarse, tiene que ser neutral, argumentan.

¿Neutral con qué? ¿Con los acosadores, los depredadores, los violadores? ¿Neutral con los abusos? ¿Neutral con el machismo que termina en asesinato? ¿Neutral con la diferencia salarial entre hombres y mujeres? No estamos hablando de una posición política, ni siquiera de una posición social. Estamos hablando de derechos humanos fundamentales.

Kate Middleton, junto a Guillermo de Inglaterra en los Premios Bafta 2018 (Getty)

La madre de Guillermo, Diana de Gales, fue el primer gran personaje público en visitar a enfermos de SIDA, en darles la mano, en charlar con ellos, en consolaros. Su gesto –por el tremendo poder mediático que tenía- fue arriesgadísimo y tremendamente valiente, y contribuyó a rebajar la discriminación que sufrían los portadores del VIH.

 

Diana de Gales, junto a un hombre con el virus del VIH, durante una visita a un hospital de Río de Janeiro en 1991

 

Pero, claro, vestir de negro en una gala de premios de cine para pedir que a las mujeres no las acosen ni las violen quizá habría sido demasiado, ¿verdad?