Cualquiera puede ir al espacio, afirma Elon Musk | Opinión

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Elon Musk, el magnate de la empresa de automóviles eléctricos Tesla y de la empresa de vuelos espaciales SpaceX, superó hace poco a Jeff Bezos, el dueño de la multinacional de comercio electrónico Amazon, como el individuo más acaudalado del mundo.

Musk, que nació en Pretoria, la capital de Sudáfrica, hace 50 años, tiene una fortuna de $264,600 millones, mientras Bezos, nacido en Albuquerque, en el estado norteamericano de Nuevo México, hace 58 años, dispone de $177,500 millones.

Ambos potentados compiten en la conquista del espacio llevada a cabo por empresas particulares, un objetivo que ha recibido un gran impulso este año tras la decisión de la NASA de pasar gran parte de su actividad al sector privado.

Pero Musk parece llevarle ventaja a Bezos en la competencia cósmica. Su empresa SpaceX llevó a principios de abril a los primeros turistas a la Estación Espacial Internacional, y ya forma parte del programa espacial estadounidense.

El sudafricano –que afirma que no tiene casa propia, que muchas veces duerme en las casas de sus amigos, y que asegura que no se va de vacaciones ni tiene un yate, solo un avión privado– ha puesto sus ojos en Marte. Musk quiere fundar una colonia en el planeta rojo, una ciudad autosuficiente, de un millón de habitantes aproximadamente, que se construiría en las próximas décadas.

El empresario quiere que el traslado a Marte sea accesible para muchas personas, y ha calculado que el precio de sus transbordadores a Marte podría ser de unos $100,000.

“Si trasladarse a Marte cuesta, por ejemplo, $100,000 –dijo–, entonces creo que casi cualquiera puede trabajar y ahorrar y, con el tiempo, tener $100,000 y ser capaz de ir a Marte si lo desea”, dijo Musk.

Pero tal vez el magnate, al escudriñar el cosmos, está perdiendo de vista la realidad en la Tierra. Por ejemplo, según una encuesta de la empresa neoyorquina de servicios financieros Bankrate de enero de este año, el 56% de los estadounidenses no puede cubrir un gasto inesperado de $1,000 con sus ahorros, y tendrían que recurrir a préstamos personales o a las tarjetas de crédito para pagarlo.

La movilidad social en Estados Unidos tampoco es tan dinámica como muchos podrían suponer. Según un informe del Foro Económico Mundial de 2020, entre los países con mayor movilidad social Estados Unidos ocupa el puesto número 27. Una familia estadounidense de ingresos bajos necesita cinco generaciones para alcanzar el ingreso medio, mientras en España hacen falta cuatro generaciones, al igual que en Canadá, Japón y Australia, y solo dos en Dinamarca.

No será tan fácil, entonces, reunir muchos viajeros capaces de pagar $100,000 por mudarse al planeta rojo. Hay que considerar también que el propio Musk ha señalado que la vida en su colonia marciana sería difícil al principio, y que los primeros pioneros quizá no podrían regresar a la Tierra.

Pero el conquistador del espacio asegura que la ciudad en Marte estaría poblada por gente educada, que no se pelearía entre sí como sus congéneres suelen hacer aquí abajo, y que la urbe serviría de base para una futura expansión de la humanidad en el sistema solar.

Es pronto para predecir si la quimera espacial de Musk se convertirá en realidad, pero hay que admitir que los sueños del empresario tienen dimensiones galácticas.

Andrés Hernández Alende es un escritor, periodista cubanoamericano y ex editor de la sección de Opinión de el Nuevo Herald. Su novela más reciente, “La espada macedonia”, fue publicada por Mundiediciones.

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