Los trabajadores de menores ingresos fueron los que más perdieron en los últimos tres años

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El billete de 1000 pesos se depreció en los últimos tres años
El billete de 1000 pesos se depreció en los últimos tres años

El mundo del trabajo vivió un significativo ajuste. Los economistas, en su jerga, dirían que ese fenómeno se verificó más bien sobre el precio que sobre la cantidad. Traducido: las crisis cambiarias, la inflación y la recesión afectaron más el ingreso de los argentinos que el desempleo.

Un cálculo realizado por la economista Victoria Giarrizzo en base al informe de la Evolución de la distribución del ingreso (EPH) del Indec difundido hoy estimó que, entre el primer trimestre de 2018 y el mismo período de este año, los ingresos del promedio de los ocupados –incluye a asalariados, independientes e informales– cayeron 22,2% en la Argentina. La situación es peor para aquellos que se encuentran el estrato más bajo de ese segmento, que perdieron hasta un 27%.

El segmento medio, en sintonía, tuvo una retracción –en el mismo período– de 23,7%; el alto, 19,1%.

Esa fue la otra cara del mercado laboral. La más conocida contó que la desocupación bajó unas décimas en los primeros tres meses del año (de 10,4% a 10,2%) con relación a 2020, gracias a la caída de tasa de actividad, pese a haber menos ocupados y en medio de una precarización del trabajo. En esa misma temporalidad (primer trimestre), en medio de la pandemia de coronavirus, los ingresos de los ocupados cayeron 1,4% en un año. En el estrato bajo se redujeron 4,6%; en el medio, 2,1% y en el alto subieron 0,2%.

La inestabilidad cambiaria, la aceleración de la inflación, y la recesión del último período de Cambiemos generó un fuerte impacto en ingresos. Entre el primer trimestre de 2018 y el mismo período de 2020 (dos años), los ingresos de los ocupados perdieron 21,1%. El mayor golpe fue en los estratos bajos (23,5%). Aunque fue clave en los medios (22,1%) y altos (19,3%) también.

El cálculo se realizó tomando los ingresos de los estratos bajos (deciles del uno al cuatro), medios (del cinco al ocho) y altos (los últimos dos), y deflactándolos por el promedio de inflación (IPC oficial del Indec) de esos mismos períodos para traducir una cifra nominal en real. En promedio, para el segmento bajo, en los primeros tres meses de este año, los ingresos llegaron a $14.179. En tanto, para el medio, promediaron los $39.350; para el alto llegaron a $90.468.

“Cuando hay inflación, la caída en el nivel de actividad impacta en el mercado laboral vía caída del salario real. Los salarios crecen más que los precios”, afirmó a LA NACION el economista de Idesa Jorge Colina. “Cuando no hay inflación, la caída de la economía impacta en los empleos, porque no hay baja del costo laboral, que se mantiene fijo, y el ajuste viene por el empleo. El que vivimos es un ajuste clásico por inflación”, cerró el experto.

Un informe del Iaraf había alertado días atrás sobre la situación específica de los asalariados. “Si se toma como referencia a los salarios de marzo de 2018, se aprecia que tres años después su valor real se redujo un 15,6% para el sector privado registrado; 20,7% para el sector público, y 25,9% para el sector privado no registrado”, estimó la consultora que lidera Nadín Argañaraz.

“Viendo la evolución por año se aprecia que para los tres sectores de trabajadores la mayor caída real se dio entre marzo de 2018 y marzo de 2019. El segundo año de mayor caída real depende del sector. Para el sector privado no registrado fue el período que va de marzo de 2019 a marzo de 2020 y para los otros dos el que va de marzo 2020 a marzo 2021”, completó.

“Resulta evidente que un trabajador percibe hoy un salario que ha perdido entre un cuarto y un quinto de su valor real comparado con tres años atrás”, escribió Argañaraz en el informe del Iaraf, que agregó que un trabajador informal que en marzo de 2021 un ingreso mensual de $30.000 debería recibir una compensación por única vez de $204.000 para recuperar el consumo perdido en tres años.

El desempleo, la otra cara

Según datos publicados la semana pasada, el desempleo afectó en los primeros tres meses del año a 2.161.950 millones de argentinos, si se expanden los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) a todo el país. Son unas 60.000 personas menos que un año atrás. Sin embargo, hay más de 105.000 personas se quedaron sin ocupación. Muchas de ellas fueron declaradas inactivas y no desocupadas por el Indec por la baja de tasa de actividad (aquellos que buscan trabajo activamente).

La mayor tasa de desocupación, a valores relativos, se dio en el primer trimestre en Gran Córdoba (14,8%). Detrás vinieron Gran Tucumán (14,4%), Usuhaia-Río Grande (12,3%) y los partidos del Gran Buenos Aires (11,9%). En niveles absolutos, la mayor cantidad de desempleados está en el territorio que actualmente conduce Axel Kicillof. Son unas 680.000 personas.

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