¿Cuándo fue y cómo transformó a la Humanidad el anterior cambio climático?

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El Támesis congelado, una pintura de Abraham Hondius de 1677, en tiempos en que el río londinense se congelaba por completo durante dos meses todos los inviernos; ahora hace 40 años que no se congela
El Támesis congelado, una pintura de Abraham Hondius de 1677, en tiempos en que el río londinense se congelaba por completo durante dos meses todos los inviernos; ahora hace 40 años que no se congela

¿Un delfín en Londres? La escena ocurre ahora cada tanto cuando por la temperatura del río Támesis se desorienta algún mamífero propio de climas más tropicales. Eso hubiera sido inimaginable hace algo más de un siglo cuando el mundo salía de la llamada Pequeña Era de Hielo (PEH). Si el actual cambio climático se caracteriza por un incremento de la temperatura global, durante más de cinco siglos se produjo lo contrario, un enfriamiento del planeta.

En esos siglos, el río que atraviesa Londres se convertía dos meses al año en un sólido bloque de hielo, al punto de que allí funcionaba un mercado al aire libre con cientos de personas y sus carros. Las aguas se congelaban también todos los inviernos en el puerto francés de Marsella, Lisboa era azotada normalmente por tormentas de nieve y en el hemisferio sur, los glaciares argentino-chilenos llegaban a su máxima extensión fuera del período glacial de 15.000 años antes.

Esa PEH, que duró desde el siglo XIV hasta fines del XIX, estuvo caracterizada por un trastorno climático que además desató profundos cambios sociales, económicos y políticos en la Humanidad. “Incluso la Revolución Francesa de 1789 tuvo un trasfondo climático si se piensa en esos inviernos crudos, sequías e inundaciones que generaron hambrunas”, señaló a LA NACION el geógrafo Marc Oliva, de la Universitat de Barcelona, que lideró un equipo que estudió seis siglos de la evolución del clima y su impacto social.

A diferencia de la situación actual, el factor humano no tuvo responsabilidad en aquel cambio climático, pero las transformaciones que produjo en la historia global pueden servir como “recuerdo del futuro” de las amenazas que surgen cuando se trastorna la calidad de vida en el planeta.

La PEH siguió al Período Cálido Medieval (siglos X al XIV) en el que, por ejemplo, se había llegado a cosechar cereales en zonas de los Pirineos donde hoy funcionan centros de esquí. Los científicos atribuyen la PEH principalmente a dos factores: una disminución de la actividad solar y un aumento de la actividad volcánica, que con sus nubes de ceniza filtraron la radiación.

Oliva precisó que en la Península Ibérica “durante la fase más intensa se produjo un descenso térmico de hasta dos grados respecto a las temperaturas actuales”.

Escenario catastrófico

El desbarajuste climático extendido en el tiempo generó un escenario catastrófico con poblaciones enteras diezmadas por el frío o el hambre. En una época en la que todo lo que escapaba al control humano era atribuido a Dios o a fuerzas espirituales, el monje holandés Wouter Jacobszoon dejó registrado en su diario del 26 de noviembre de 1573, el impacto que le produjo ver en pleno otoño a una mujer muerta de frío, que todavía aferraba con sus brazos a su hijo que lloraba. “Dios nos ha abandonado”, escribió.

Por aquellos mismos años, luego de padecer desastres por varias generaciones, el pastor protestante Daniel Schaller describió la grave situación que se vivía en Prusia. “En los pueblos y las ciudades se escucha mucho llanto y lamentos de los granjeros que dicen que la tierra se ha agotado de dar frutos y hay gran hambruna”.

Por hambre o por frío hubo grandes olas migratorias. “En 1350 los colonos directamente dejaron despoblado Groenlandia porque se había tornado un territorio sumamente inhóspito. La población escandinava también dejó sus granjas heladas y migró hacia el sur. En el 1500 los cuadros del belga Pieter Bruegel muestran cómo la gente patinaba en los canales helados de Flandes. Para colmo, a fines del siglo XVIII hubo una erupción volcánica muy grande en Islandia que enfrió aún más el clima europeo”, señaló Oliva.

Paisaje invernal, Bruegel, 1565
Paisaje invernal, Bruegel, 1565


Paisaje invernal, Bruegel, 1565

Un dato revela hasta dónde llegaba el enfriamiento de Europa. Por aquellas épocas donde no había heladeras, la comercialización de la nieve y el hielo era un negocio sumamente rentable en el verano para los campesinos. Así, cuando todo se cubría de blanco en esos inviernos interminables, armaban los llamados “pozos de nieve”, grandes reservorios subterráneos donde se guardaba la nieve para venderla en época estival. Lo insólito es que se han descubierto pozos de nieve en sitios hoy tan cálidos como Murcia, en el sudeste español, donde ya no nieva.

“Todo este trastorno terminó generando profundos cambios sociales, económicos y políticos”, explicó a LA NACION el doctor Mariano Barriendos Vallvé, especialista en paleoclimatología de la Universitat de Barcelona.

”El cambio climático fue, por ejemplo, uno de los factores que hizo colapsar el sistema feudal. Ante la hambruna, los señores feudales ya no podían presionar a los campesinos espada en mano para que produjeran para ellos. Incluso se comenzaron a formar pequeñas agrupaciones de agricultores que ponían sus condiciones para trabajar en la casa del terrateniente. Además, la desnutrición hizo que la población fuera más vulnerable para grandes epidemias. Al punto que Europa terminó el siglo XIV con la mitad de la población de la que tenía al comienzo”, señaló Barriendos Vallvé.

“Como un anticipo de la Revolución en Francesa, en Barcelona en marzo de 1789 se produjeron las rebomboris del pa -las revueltas del pan- en las que la gente salió a las calles a protestar por el hambre. O sea que históricamente hubo un patrón de reacción de la población contra la clase gobernante cuando el clima colapsó”, afirmó el especialista en paleoclimatología.

Grabado de 1789 de las Rebomboris del Pa en Barcelona
Grabado de 1789 de las Rebomboris del Pa en Barcelona


Grabado de 1789 de las Rebomboris del Pa en Barcelona

En este sentido, Barriendos Vallvé tiene una visión pesimista sobre el futuro con el actual cambio climático. “Creo que el primer conflicto va a ser por el recurso hídrico, la guerra del agua. Y luego, el aumento de la temperatura va a producir lógicamente deforestación, extinción de especies, plagas invasoras y el resurgimiento de enfermedades que consideramos desaparecidas. Por eso es tan importante que los líderes mundiales reunidos en Glasgow se pongan de acuerdo para buscar alguna solución, antes de que sea demasiado tarde”.

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