Las críticas a Sanna Marin por su fiesta reflejan lo que está mal en la sociedad

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Mujer de 36 años acude en sus vacaciones a una fiesta privada, baila, canta y consume bebidas alcohólicas. Esta descripción podría resumir perfectamente un día de la vida de millones y millones de personas en todo el mundo, sin que hubiera ningún tipo de controversia. Sin embargo, la polémica ha estallado en Finlandia porque quien ha hecho eso ha sido su primera ministra, Sanna Marin.

El debate ya está encima de la mesa y promete escribir más capítulos. La gran cuestión que hay que preguntarse es si un político debe responder por lo que hace en su vida privada, teniendo en cuenta que esta no afecta a su desempeño en el cargo.

Sanna Marin, primera ministra finlandesa. (Photo by SAARA PELTOLA/LEHTIKUVA/AFP via Getty Images)
Sanna Marin, primera ministra finlandesa. (Photo by SAARA PELTOLA/LEHTIKUVA/AFP via Getty Images)

Estamos hablando de que no está cometiendo corrupción ni nada por el estilo, simplemente se está divirtiendo como haría cualquier otra persona de su edad. Cierto es que a un alto cargo se le exige ejemplaridad, pero Marin no ha hecho nada que ponga en duda ni su capacitación para el cargo ni el respeto a su posición.

"No tengo nada que ocultar. No he consumido drogas", han sido las palabras de la primera ministra tras estallar el escándalo en la televisión pública YLE. La política de Helsinki ha admitido haber tomado "bebidas alcohólicas de baja graduación" y ha defendido que el vídeo filtrado correspondía a una fiesta privada a la que acudió en compañía de celebridades finlandesas.

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"Estoy molesta porque estos vídeos se hayan llegado a publicar. La cuestión es que he estado de fiesta con unos amigos, bailando y cantando, aunque es cierto que alocadamente", señaló la primera ministra, antes de hacer una potente defensa de su conducta.

"Quiero mostrar que estos cargos también los ocupa gente normal, con una vida corriente. Tengo una vida familiar, una vida laboral y tiempo libre para pasar con mis amigos, exactamente como mucha gente de mi edad", comentó.

Un argumento de peso que, sin embargo, se ha encontrado la crítica furibunda de la oposición. Y es que le han pedido a la primera ministra que se haga un test de drogas. Cabe recordar que anteriormente en el verano, Marin ya había recibido reproches por acudir a un festival de música o al desfile del Orgullo.

También, en diciembre de 2021, acudió a una discoteca y se dejó el móvil oficial en casa, por lo que fue carne de los tabloides. En este sentido, la mandataria pidió perdón y señaló que llevaba el teléfono privado, por lo que habrían podido dar con ella sin problema en caso de emergencia.

Desde que Sanna Marin llegó al cargo en 2019 se ha visto sometida a un escrutinio sin precedentes. En ese momento, el hecho de convertirse en la jefa de Gobierno más joven del mundo, la puso en el foco, ya que su juventud y su supuesta falta de experiencia fue observada con lupa.

Sin embargo, cabe recordar que estos momentos de su vida privada que se han conocido no han afectado en sus labores al frente del Gobierno. Finlandia vive un momento muy importante con su solicitud de entrada en la OTAN y ha sido su Gobierno el que está avanzando en el proyecto.

Sus detractores le recuerdan que el momento es complicado, con la guerra de Ucrania y la crisis energética y cuestionan que se vaya de fiesta con esta situación. Sin embargo, quizás sea el momento de humanizar a los políticos y darse cuenta de que son personas como las demás que también necesitan pasarlo bien con los amigos en ocasiones.

Finlandia puede entrar pronto en la OTAN. (Photo by ANTTI AIMO-KOIVISTO/Lehtikuva/AFP via Getty Images)
Finlandia puede entrar pronto en la OTAN. (Photo by ANTTI AIMO-KOIVISTO/Lehtikuva/AFP via Getty Images)

Y es que, al igual que el resto de la sociedad, es capaz de hacer su trabajo de manera eficaz y luego tener sus ratos de ocio. Que Sanna Marin, en su tiempo libre y sin descuidar su labor, disfrute de su vida privada debería ser lo más normal del mundo. Nunca motivo de escrutinio y polémica.

Vivimos en sociedades avanzadas en las que los ciudadanos tienen sus derechos y libertades. Y precisamente por eso, un político debería poder hacer en su esfera privada lo que considere oportuno, siempre y cuando no influya en sus funciones. Y el caso de Sanna Marin es el ejemplo perfecto de que a la sociedad todavía le queda camino por recorrer.

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