Cristina Kirchner y otro intento por entorpecer la relación del Gobierno con los grandes empresarios

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Cristina Kirchner y Alberto Fernández, en el acto de YPF que desató la última crisis del Gobierno
Rodrigo Nespolo

Cristina Kirchner intervino desde las redes sociales para torpedear un nuevo intento del gobierno de Alberto Fernández para congeniar con los grandes empresarios del país, que se reunieron en la cumbre de la Asociación Empresarial Argentina (AEA), un acto en el que el Presidente intervino con un mensaje grabado y al que envió a su ministro de Economía, Martín Guzmán.

El tuit que publicó Cristina Kirchner con una frase irónica sobre los precios que pronunció Federico Braun, presidente de la cadena de supermercados La Anónima, impactó en el auditorio de inmediato, mientras disertaba Guzmán, y generó incomodidad entre los funcionarios albertistas, que lo entendieron como una jugada política de la vice para volver a tomar distancia de la gestión económica.

“SINCERAMENTE… Recién, en la Jornada por los 20 años de Asociación Empresaria Argentina (AEA), el dueño de una de las cadenas de supermercados más grande del país te cuenta lo que hacen todos los días”, escribió Cristina y añadió un video en el que Braun, entre risas, responde a una pregunta sobre qué hacen los empresarios con la inflación y dice: “Remarcar precios todos los días”.

La crítica de Cristina hace juego con su durísimo discurso del viernes en el aniversario de YPF que desató una nueva crisis en el Gobierno. En esa oportunidad le reprochó en la cara a Fernández su buena sintonía con Paolo Rocca, de Techint, grupo empresarial que ganó la licitación para proveer los caños del gasoducto Néstor Kirchner. Sin dar el nombre de la empresa -cosa que sí después hizo Fernández- dijo: “Hay que sentarse no como amigos. Hay que sentarse como… pidiéndoles que devuelvan algo de lo mucho… No le estamos pidiendo ni que regalen, ni que pierdan plata. Nadie le pide a nadie regalo porque si yo fuera empresaria tampoco lo haría. Yo siempre tengo una máxima: no le pidas a los demás lo que vos no harías en lugar de esa misma persona. No falla nunca eso. Permite identificar correctamente qué comportamiento adoptar”.

Antes había dicho la frase de la discordia, como preámbulo: “Yo siempre le digo, te dije la otra vez cuando hice un documento, que vos tenías la lapicera. Yo lo que te pido es que la uses, la uses con los que tienen que darle cosas al país. Hay que usarla. Que no significa ni pelearse ni nada pero, significa que es necesario. Y que la sociedad sepa, además, el esfuerzo que tenemos que hacer y que tienen que hacer porque les ha dado mucho la Argentina a muchísima gente”.

Fernández y Guzmán han incrementado sus contactos con el establishment después del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) a la par que el kirchnerismo le retiraba el apoyo al programa económico. Eso nunca terminó de digerirlo la vicepresidenta.

Las frases del viernes desataron la respuesta indignada del ministro Matías Kulfas, que acusó a los funcionarios que responden a Cristina de ser quienes no exigieron a Techint otras condiciones en el negocio de los caños del gasoducto. Fernández lo echó de manera fulminante el sábado. La crisis creció el lunes cuando Kulfas publicó su carta de renuncia de 14 páginas en la que denunció “un internismo insoportable” y acusó al kirchnerismo de boicotear la gestión económica de inoperancia en los temas que controla.

Las críticas a Braun

No es la primera vez que Cristina Kirchner cuestiona en público a Braun y su empresa, La Anónima, la cadena de supermercados de mayor presencia en la Patagonia. En los años del macrismo solía aludir a la relación familiar entre los dueños de la compañía con el secretario de Comercio Interior de aquel momento, Miguel Braun, y su primo, el entonces jefe de Gabinete, Marcos Peña (que había renunciado a su participación en la empresa al asumir el cargo).

Miguel Braun, secretario de Comercio de la Nación.
Miguel Braun, secretario de Comercio de la Nación.


Miguel Braun, exsecretario de Comercio de la Nación.

Durante la campaña electoral de 2017 se desató una fuerte polémica por un tuit de la actual vicepresidenta, que competía por una banca de senadora bonaerense. Publicó una foto de un producto que se vendía en la cadena de supermercado de los Braun y el siguiente mensaje: “Lo que estás viendo es una clásica bandejita de las que podés encontrar en las góndolas de un supermercado... En este caso es la tristemente célebre La Anónima que vende huesos pelados de pollo. 310 gr a 4,62 pesos. El kg de nada, casi 15 pesos”. En otro mensaje resaltó la relación familiar entre los dueños y el secretario de Comercio.

“Gobierno de pocos y para pocos. Así no se puede vivir”, dijo antes de poner el hashtag “#AsíNoSePuedeSeguir”.

Volvió a apuntarle a los Braun en el discurso que dio en Resistencia el mes pasado cuando recibió un doctorado honoris causa de la Universidad del Chaco Austral. Lo hizo en el contexto de sus críticas a la visión económica de Kulfas. Dijo, en alusión a lo que encontró el gobierno del Frente de Todos al asumir en 2019: “¿Qué es la Secretaría de Comercio Interior que teníamos? Una estructura con capilaridad, territorial, funcional, con call centers, con todo lo que una estructura de comercio interior… porque la habían desmontado toda. ¿Y cómo no la iban a desmontar si quien fue Secretario de Comercio Interior, esos son los precios, era el sobrino del dueño de una cadena de los supermercados más grande de la Argentina? ¿A quién iba a cuidar? ¿A quién iba a controlar? A nadie, desmontaron todo”.

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