Cristina Caamaño busca llegar a la Embajada en Israel, pero hay dudas de que se concrete su designación

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Alberto Fernández recibió la semana pasada a Cristina Caamaño y Agustín Rossi para activar el relevo en la Agencia Federal de Inteligencia
Alberto Fernández recibió la semana pasada a Cristina Caamaño y Agustín Rossi para activar el relevo en la Agencia Federal de Inteligencia

La exinterventora de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Cristina Caamaño, está dispuesta a aceptar la titularidad de la Embajada argentina en Israel que le ofreció Alberto Fernández hace una semana. Entusiasmada, la exjefa de los espías ya tiene en agenda encuentros con sectores de la comunidad israelí en el país. Sin embargo y pese a su voluntad, la designación en el cargo no depende de ella sino de que su pliego sea enviado y aprobado en el Senado.

La parada en el Parlamento no es menor. En dos años y medio de gestión Caamaño nunca logró el acuerdo del Senado, territorio gobernado por la vicepresidenta Cristina Kirchner , para quedarse al frente de la central de inteligencia. Y el aval de los dos tercios de la Cámara Alta también es necesario para nombrarla embajadora. La Embajada argentina en Tel Aviv está vacante desde que su anterior embajador, el exgobernador entrerriano Sergio Urribarri renunció luego de ser condenado por corrupción.

¿Cuándo y cómo se enteró la Argentina sobre los antecedentes del avión venezolano?

La oficialización de la candidatura de Caamaño al cargo se da cuando parte de su gestión en la Inteligencia local no queda exceptuada de la polémica del avión venezolano con ciudadanos de ese origen e iraníes, que por estas horas protagonizan el caso que atrae todas las miradas del país.

En ese caso también figura otro de los nombres que se barajaron en el oficialismo como posible sucesión para la Embajada tras la renuncia de Urribarri, como pudo reconstruir LA NACION de distintas fuentes del Ejecutivo. Se trata de José Glinski, titular de la Policía de Seguridad Aeronaútica (PSA) , uno de los protagonistas por estas horas del caso que despierta dudas y entrega pocas certezas.

Politólogo de 42 años y oriundo de Comodoro Rivadavia, Glinski entró en la PSA en 2009, fue ministro de Seguridad de Chubut en 2014, y volvió a la fuerza convocado por la exsecretaria de Seguridad Nacional, Cecilia Rodríguez, durante la gestión de Sabina Frederic en el Ministerio y tiene buena relación con las distintas terminales de la coalición oficialista.

Las distintas fuentes consultadas por este diario coincidieron en que quien acercó su nombre en el Gobierno fue el actual ministro de Seguridad y jefe de Glinski, Aníbal Fernández. Pero ante la consulta de LA NACION, desde cerca del ministro desconocieron la versión.

En una línea similar fueron desde Cancillería, que juega un rol clave para la elección de Caamaño. Fuentes de esa cartera afirmaron que la candidata del Gobierno es la exfiscal y descartaron otras posibilidades.

Un hombre de la PSA, el plan B

Pese a eso en distintas terminales del oficialismo coincidieron en que el nombre de Glinski circula como una eventual posibilidad para el cargo, en caso de que la exfuncianaria no logre los votos en el Congreso . De hecho, en las distintas áreas del Ejecutivo consultadas por este diario las versiones a favor de Glinski se repitieron, independientemente de las terminales a las que se respondía. “Es José”, “Tiene que ir José”, eran algunas de las frases que se repitieron sobre la posibilidad de que Glinski ocupe el cargo.

José Glinski, director nacional de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA)
José Glinski, director nacional de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) - Créditos: @PSA


José Glinski, director nacional de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) (PSA/)

De activa presencia en la comunidad israelí en la Argentina, Glisnki vivió un año en Israel cuando terminó el colegio y proviene de una familia judía, con fuerte presencia en la comunidad de Comodoro Rivadavia. “Es un cuadro de la comunidad judía”, resumen cerca suyo.

Sus lazos con el titular del Consejo Federal de Inversiones (CFI), Ignacio Lamothe, lo llevaron a conocer al ministro del Interior Eduardo De Pedro. Si bien De Pedro no promovió a Glinski cerca suyo dicen que lo valora. No es el único. Aunque Glinsky, que declina de hacer comentarios ante las consultas periodísticas, no integra La Cámpora, tiene buena relación con la organización liderada por Máximo Kirchner.

Los avales se repitieron en las distintas facciones del Frente de Todos. También en la comunidad judía local y hasta en la Cámara de Comercio Argentina Israelí, de la que Mario Montoto, es presidente.

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