Crisis política en Italia: parece alejarse la solución de un tercer gobierno de Conte

Elisabetta Piqué
·4  min de lectura

ROMA.- Mientras tuvieron hoy su puntapié inicial las consultas para para resolver una crisis política que estalló en plena pandemia y hundió a Italia en la incertidumbre total, parecía cada vez más cuesta arriba la solución de un "Conte Ter", es decir, la de un futuro nuevo gobierno, el tercero, encabezado por el premier saliente, Giuseppe Conte.

Conte se vio obligado a renunciar después de que Italia Viva, el pequeño partido del expremier Matteo Renzi, le quitara su apoyo parlamentario. Aunque Conte, abogado de 56 años, dimitió con la esperanza de volver a Palazzo Chigi, sede del gobierno, al frente de un nuevo Ejecutivo reforzado con el sostén de otras fuerzas centristas, los números aún no le dan para este objetivo.

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Más allá de la rivalidad y acusaciones cruzadas que hubo en los últimos días entre los dos partidos que forman la coalición saliente y respaldan a Conte -el antisistema Movimiento Cinco Estrellas (M5E) y el Partido Democrático (PD)- e Italia Viva, el responsable del colapso, la verdad es que Renzi sigue siendo totalmente imprescindible para que nazca un "Conte Ter" fuerte y sólido.

Tanto es así que el líder del PD, Nicola Zingaretti, al reiterar hoy su respaldo a Conte y pese a haber definido "no confiable" a Renzi, aseguró que no le ponía "ningún veto" a un eventual regreso al redil de Italia Viva.

Si bien finalmente nació un nuevo grupo parlamentario de responsables "contiano", formado por 10 senadores y 20 diputados centristas, llamado "Europeístas-MAIE-Centro Democrático", este aún es insuficiente para garantizarle a Conte una mayoría absoluta en el Senado. El MAIE es el Movimiento de los Italianos en el Exterior, del senador ítalo-argentino Ricardo Merlo.

Este nuevo grupo de "contianos" responsables será recibido mañana por el presidente, Sergio Mattarella, que esta tarde abrió la ronda de consultas recibiendo en el Palacio del Quirinal, sede de la presidencia, primero a Elisabetta Casellati, presidenta del Senado y después a Roberto Fico, titular de la cámara baja, tal como indica la liturgia de las crisis políticas.

Las consultas verdaderas comenzarán hoy, cuando comenzarán a desfilar por los salones del Quirinal para anunciarle a Mattarella sus respectivas posiciones las diversas fuerzas políticas del Parlamento, algo que culminará el viernes. La oposición de centroderecha, formada por la Liga de Matteo Salvini, Hermanos de Italia de Giorgia Meloni y Forza Italia, del ex premier Silvio Berlusconi, se presentará compacta ante el jefe de Estado y, como anticipó, reclamará elecciones anticipadas "ya".

Este es el escenario más temido por la gran mayoría no solo por la pandemia -hoy se registraron otros 467 muertos (en total hubo más de 86.000)-, sino también porque se considera que no es momento de campañas electorales, sino de concentrarse en elaborar el plan para gastar en los próximos seis años los 209.000 millones de euros prometidos por la Unión Europea (UE) para la reconstrucción pospandemia. Es justamente en torno del plan puesto a punto por el gobierno saliente de Conte para gastar esta montaña de dinero que Renzi decidió desatar esta crisis política: para el expremier Conte desaprovechaba la ocasión única del país de modernizarse.

Lo cierto es que si hubiera elecciones anticipadas -un escenario que nadie quiere, pero no imposible- el partido de Renzi, Italia Viva, no cosecharía más del 2% de los votos, según sondeos.

Danza de nombres

Como Renzi, al igual que el PD y el M5E, no quiere por esto ir a las urnas -en las que saldría ganadora la derecha-, en un panorama de los más intrincado hay quienes aún apuestan a un arreglo de último momento entre ellos. Un arreglo que si no puede dar vida a un "Conte Ter", quizás sí puede hacer nacer un gobierno siempre basado entre esas fuerzas (PD, M5E, Italia Viva y demás responsables), liderado por otra figura.

En este sentido, seguían circulando los nombres del canciller saliente y líder del M5E, Luigi Di Maio, y el del ya mencionado presidente de la Cámara de Diputados, Roberto Fico. En este caso el que saldría perdiendo la pulseada sería Conte, cuya salida de escena siempre fue el gran objetivo de Renzi.

No por nada el senador florentino en un post en Facebook denunció hoy que en el Parlamento se estaba dando un "auténtico escándalo" con la creación de "grupos improvisados", en referencia al nuevo grupo "contiano".

Renzi, que pasó a ser el fiel de la balanza, reiteró que si había desatado esta crisis política no era porque su partido quería nuevos cargos, sino "porque queremos hacer prevalecer nuestras ideas". "Es ahora que se juega el futuro del país: o resolvemos los puntos abiertos ahora, o condenamos a nuestros hijos y a nuestros nietos a vivir en la decadencia más total", advirtió. "Italia se está jugando al todo o nada porque antes de la crisis política hay una crisis económica, sanitaria y educativa sin precedentes", también denunció el exalcalde de Florencia, con tonos duros, que no dejan ver perspectivas de un "Conte Ter". Pero habrá que esperar.