Crisis de opioides: acusan a la familia Sackler de transferir dinero a Suiza

Esta imagen de archivo tomada en abril de 2019 muestra las oficinas de Purdue Pharma, fabricante del opioide Oxycontin, en Stamford, Conecticut, EEUU (Getty/AFP/Archivos | Drew Angerer)

La acaudalada familia Sackler, que cederá el control de Purdue Pharma, empresa en el centro de la crisis opioides, trató de ocultar parte de su fortuna transfiriendo mil millones de dólares a Suiza, afirmó el viernes el fiscal del estado de Nueva York.

Estas transferencias de dinero han sido reveladas en el transcurso de una investigación contra Purdue Pharma y los miembros de la familia Sackler liderada por la fiscal Letitia James.

En agosto, James convocó a unas treinta instituciones financieras que habían hecho negocios con los Sacklers para que le dieran información con el fin de evaluar sus activos de la familia.

Estos documentos "muestran transferencias de dinero de aproximadamente 1.000 millones de dólares entre los Sacklers, entidades que controlan y varias instituciones financieras, algunas de las cuales han transferido fondos a cuentas suizas", dijo James en un comunicado.

La fiscal, que confirmó así la información del New York Times, no dio el nombre de la entidad suiza a la que se transfirió el dinero, pero señaló que aún no ha obtenido todos los documentos solicitados.

La revista Forbes estima la fortuna de la familia Sackler en aproximadamente 13.000 millones de dólares, una cantidad de la que la fiscal duda.

Varios estados estadounidenses, entre ellos Nueva York, Massachusetts, Pensilvania y Carolina del Norte, afirman que la fortuna de la familia es más importante y que parte de ésta fue escondida en cuentas bancarias fuera de Estados Unidos.

Es por eso, que varios estados se oponen al acuerdo alcanzado el miércoles entre una veintena de estados y miles de colectivos locales, por un lado, y Purdue Pharma y los Sackler, por el otro, para evitar un megajuicio previsto para fines de octubre en Ohio.

Purdue Pharma comercializa OxyContin, un analgésico al que acusan de estar en el centro de la crisis de los opioides que causó 47.000 muertes por sobredosis en Estados Unidos en 2017.