KFC modifica sus menús para sortear la escasez de uno de sus ingredientes

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Un menú de hamburguesa de KFC (Foto:VCG/VCG via Getty Images)
Un menú de hamburguesa de KFC (Foto:VCG/VCG via Getty Images)

La lechuga es una alimento importante de una dieta saludable. Y quizás una de las pocas hortalizas incluidas de manera habitual en los menús de las cadenas de comida rápida.

Pero estas buenas prácticas han sido temporalmente modificadas en el menú del KFC por el exorbitante costo de la planta herbácea en Australia.

La escasez de la lechuga por las masivas inundaciones en las regiones de Nueva Gales del Sur y Queensland ha disparado los precios hasta los 12 dólares por unidad.

Syed Hyder sostiene una lechuga en un puesto de hortalizas en el Mercado Reina Victoria de Melbourne, el 7 de junio de 2022. El precio local del vegetal ha subido hasta 300 por ciento en los últimos meses. (Foto AFP).
Syed Hyder sostiene una lechuga en un puesto de hortalizas en el Mercado Reina Victoria de Melbourne, el 7 de junio de 2022. El precio local del vegetal ha subido hasta 300 por ciento en los últimos meses. (Foto AFP).

"Hemos chocado con un Iceberg y actualmente estamos experimentando algunas interrupciones en la cadena de suministro de lechuga debido a los impactos de las recientes inundaciones de Queensland y NSW", dijo la cadena de comida rápida en un comunicado publicada en línea.

KFC anunció que “estamos usando una mezcla de lechuga y repollo en todos los productos que contienen lechuga hasta nuevo aviso” para minimizar el impacto de la escarpada subida de precios.

Hablamos de modificaciones sustanciales en 4 tipos distintos de ensaladas, 6 populares hamburguesas y el legendario Twister, que consiste en trozos de pollo tierno, envueltos en una tortilla caliente con lechuga, tomate y mayonesa. Al que no le guste el repollo tiene que pedir expresamente que lo desea sin lechuga ni ningún tipo de hortaliza o abstenerse de pedir esos menús en la firma de productos de pollo con más de 17.000 restaurantes a nivel mundial. KFC no está dispuesta a asumir los enormes costos del precio de la hierba.

Hace unas semanas, una cabeza de lechuga costaba un par de dólares estadounidenses al detal, pero los precios no han parado de subir desde el comienzo de la temporada de lluvias, que ha traído precipitaciones sin precedentes e inundaciones que arrasado con los cultivos en Nueva Gales del Sur y Queensland.

Algunos productores de lechuga en Queensland han perdido su tercera cosecha consecutiva y corren el riesgo que quedar en quiebra para el momento en que termine la temporada. Expertos han advertido que los productores necesitarán millones para recuperarse de los desastres.

El director ejecutivo de Growcom, Richard Shannon, pidió a los gobiernos estatal y federal que proporcionen un salvavidas a los agricultores en apuros similar al que recibieron los productores de carne en el noroeste de Queensland en 2019. Esas inundaciones sumaron daños por 2.000 millones de dólares y acabaron con miles de vacas.

La situación ha llevado a algunas compradoras a arrancar las hojas superiores de las cabezas de lechuga en los supermercados para guardarlas cuidadosamente en bolsas plásticas. Los videos de dos mujeres deshojando lechugas, publicados en Tiktok, causaron indignación a algunos usuarios que las acusan de no tener respeto por otras personas que sí piensan comprar la hortaliza.

Otros alegaban que las compradoras no habían incurrido en ninguna falta porque los supermercados solían regalar las hojas de lechuga marchita.

¿Por qué la lechuga es tan cara?

Un análisis sobre la situación de la lechuga australiana, publicado en The Conversation, asegura que los precios nunca volverán a su nivel original.

La organización que agrupa a los productores de hortalizas australianos, AUSVEG, dice que entre 2006 y 2016 los costos se duplicaron con creces.

Una parte del alza de precios se debe a los costos del transporte. Las verduras se transportan en camiones y son sensibles a los precios del diésel, que se han disparado desde la invasión rusa de Ucrania. Un estudio del Departamento de Agricultura de Estados Unidos encontró que duplicar el precio del diésel conduciría a un aumento a corto plazo en los precios mayoristas del 20% al 28%.

En Australia, el aumento de los precios del diésel ha rondado el 60%. Desde mediados de 2020, el combustible ha subido de 1,30 dólares el litro a 2,10 dólares el litro.

Otro factor que ha impactado los precios de las verduras es el precio de los fertilizantes, que también se han desbordado por las acciones bélicas en tierras ucranianas. El fertilizante representa alrededor del 10% del costo de las verduras. En el 2021, el precio de la urea subió de $256/tonelada a $1.026/tonelada. Los precios del fosfato y el potasio tampoco han dejado de avanzar.

El costo más importante en la agricultura es la mano de obra, que representa una cuarta parte de los costos totales. Ese factor se ha modificado de tres maneras. La primera, la Comisión de Trabajo Justo cambió las condiciones laborales de la horticultura para garantizar a los trabajadores agrícolas una tasa de pago mínima, algo a lo que no tenían derecho en el pasado.

La segunda es que la agricultura se enfrenta a la escasez de mano de obra, porque algunos trabajadores se han enfermado de COVID y las autoridades han negado la entrada a trabajadores extranjeros durante casi dos años.

El tercer motivo es que los márgenes de ganancias de los cultivos son mínimos en Australia. El rendimiento promedio está justo por debajo del 4% y por eso los pequeños agricultores se ven en la necesidad de vender sus cosechas a productores más grandes.

Todos esos factores explican la mitad de la inusitada alza. La otra mitad se debe al clima.

El cambio climático no solo se refleja en el calentamiento global, sino también en el aumento de la frecuencia de eventos climáticos extremos, como incendios forestales y sequías, y más recientemente en inundaciones extremas en Nueva Gales del Sur y Queensland.

Una solución podría estar en la creación de granjas verticales de agricultura hidropónica como las que funcionan en Europa, donde en 8.000 metros cuadrados se produce hasta 15 millones de lechugas en un año.

Los costos también podrían reducirse si las granjas se ubican cerca de las ciudades y cuentan con fuentes de energía limpia como parques eólicos. Las granjas hidropónicas pueden reducir a la mitad los tiempos de producción de algunas verduras, lo que permite hasta 13 ciclos de crecimiento al año.

Pero para lograr esa transición en el método y el lugar del cultivo, es necesario tiempo, inversión y voluntad política.

Así que mientras las condiciones actuales se mantengan, los australianos deben acostumbrarse a pagar mucho por las preciadas lechugas.

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