La crisis por los incendios en la Amazonia acorrala a Bolsonaro y desata protestas

LA NACION

BRASILIA.- La controversia sobre los dramáticos incendios en la cuenca del Amazonas se mantuvo ayer al rojo vivo en Brasil, donde el presidente Jair Bolsonaro dijo que "siempre habrá incendios" y que él no es ningún "Nerón", sino la víctima de una campaña de los grupos ambientalistas contra el país y su gestión.

La alusión al emperador romano, famoso por el devastador incendio de la Ciudad Eterna en el siglo I, tuvo lugar tras casi tres semanas de intensos incendios e hizo poco por aplacar la creciente indignación de los ambientalistas, que convocaron a marchas para hoy frente a todas las embajadas brasileñas del mundo.

"No defiendo los incendios, porque siempre hubo y habrá incendios. Desgraciadamente eso ocurre en la Amazonia", dijo Bolsonaro a periodistas a la salida de su residencia oficial en Brasilia. "Pero acusarme de ser un capitán Nerón prendiendo fuego allí es una irresponsabilidad, es hacer campaña contra Brasil", agregó.

Bolsonaro, que niega el cambio climático y alienta la apertura de reservas indígenas y de zonas protegidas a actividades agropecuarias y a la minería, volvió a cargar además contra la "psicosis ambiental, que no deja hacer nada".

"Yo no quiero terminar con el medio ambiente. Quiero salvar a Brasil [...] Imagínense si el mundo empieza a imponer barreras comerciales: se caerá nuestro agronegocio, retrocederemos, la economía empeorará", advirtió.

En lo que va del año se registraron 75.336 focos de incendio en la Amazonia, un 84% más que en el mismo período de 2018. Esos focos se intensificaron en un marco de avance rápido de la deforestación en la región amazónica.

Mientras Bolsonaro insistía en el desarrollo agroganadero, la fiscalía federal anunció una investigación sobre si los fuegos pudieron deberse a algún tipo de abuso, en particular si no se vigiló de forma adecuada, si no se dotó del suficiente apoyo a las agencias ambientales, o si hubo una acción coordinada de ganaderos y agricultores. Pero las ONG y otros activistas y líderes mundiales no creen tanto en los supuestos "abusos", sino que cuestionan la base misma de la política de desarrollo agropecuario a costa de la selva.

Greenpeace y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) lamentaron que las políticas, actuaciones y declaraciones del presidente ultraderechista alimenten la impunidad en los incendios que devastan la selva. El responsable de la campaña de Bosques de Greenpeace, Miguel Ángel Soto, dijo que las prioridades y los mensajes de Bolsonaro "dan la idea" de que el desarrollo brasileño pasa por deforestar la Amazonia.

La organización Fridays for Future (FFF), que se mueve activamente contra el cambio climático, convocó a los jóvenes a manifestarse en la jornada de hoy ante las embajadas de Brasil -incluso la de Buenos Aires-. "Nuestra casa está literalmente en llamas y los pulmones de nuestro planeta se están convirtiendo en cenizas", alertaron los jóvenes.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, llamó a "proteger" la Amazonia, cuyos incendios pueden comprometer la lucha contra el calentamiento global. "Estoy profundamente preocupado. En medio de la crisis climática mundial, no podemos permitirnos más daño a una gran fuente de oxígeno y biodiversidad. La Amazonia debe ser protegida", alertó.

La crisis entrará también en la agenda de los líderes que se reunirán este fin de semana en la cumbre del G-7 en Biarritz, a instancias del anfitrión, el presidente francés, Emmanuel Macron. "Nuestra casa arde. Literalmente. El pulmón de nuestro planeta, que produce el 20% del oxígeno, está ardiendo. Es una crisis internacional. Miembros del G-7, nos vemos para hablar de esta urgencia", tuiteó.

Agencias, AFP, AP, y ANSA