Crisis en Haití: el vacío de poder reaviva una brutal puja política

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Soldados patrullan en Petion Ville, el barrio donde vivía el fallecido presidente haitiano Jovenel Moise en Puerto Príncipe, Haití
Joseph Odelyn

PUERTO PRÍNCIPE.– El asesinato del presidente Jovenel Moïse sumió a Haití en un vacío de poder y un panorama de máxima incertidumbre. Pese al largo historial de desgracias y turbulencias políticas que atraviesa el país caribeño, el último magnicidio se remontaba a 1915, cuando precipitó la primera ocupación estadounidense, que duró casi 20 años.

Tras la muerte a tiros de Moïse, el primer ministro, Claude Joseph, declaró el estado de sitio y otorgó amplios poderes al Ejército. Los diferentes escenarios que se abren a partir de ahora van desde un adelantamiento de las elecciones hasta un improbable gobierno de coalición. Todo envuelto en una extrema fragilidad institucional, una espiral de violencia desbocada y la atenta mirada de Estados Unidos. “Todavía no está claro quién liderará Haití”, reconocía el embajador en Estados Unidos, Bocchit Edmond.

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El Parlamento haitiano lleva desde enero del año pasado parcialmente disuelto a la espera de unas elecciones presidenciales y legislativas convocadas para el 26 de septiembre y a las que no podía presentarse Moïse para su reelección.

ARCHIVO - En esta fotografía de archivo del 7 de febrero de 2017, el presidente haitiano Jovenel Moïse camina acompañado por el jefe policial Michel-Ange Gedeon en el Palacio Nacional tras su ceremonia de juramentación en el Parlamento, en Puerto Príncipe, Haití. (AP Foto/Dieu Nalio Chery, archivo)
ARCHIVO - En esta fotografía de archivo del 7 de febrero de 2017, el presidente haitiano Jovenel Moïse camina acompañado por el jefe policial Michel-Ange Gedeon en el Palacio Nacional tras su ceremonia de juramentación en el Parlamento, en Puerto Príncipe, Haití. (AP Foto/Dieu Nalio Chery, archivo)


ARCHIVO - En esta fotografía de archivo del 7 de febrero de 2017, el presidente haitiano Jovenel Moïse camina acompañado por el jefe policial Michel-Ange Gedeon en el Palacio Nacional tras su ceremonia de juramentación en el Parlamento, en Puerto Príncipe, Haití. (AP Foto/Dieu Nalio Chery, archivo)

Unos comicios que habían sido aprobados por la comunidad internacional como la hoja de ruta para dar salida a la enésima crisis haitiana. Tras el magnicidio, la legislación establece la convocatoria en 90 días de unas nuevas elecciones para renovar el Parlamento y la presidencia. Pese a que el plazo sería posterior a la fecha ya prevista, crecen las dudas de que los comicios puedan celebrarse.

“No va a suceder. No hay un padrón ni un Tribunal Electoral capaz de organizar las elecciones”, sostiene Eduardo Gamarra, profesor de la Universidad Internacional de Florida.

Consultor durante años de diferentes gobiernos en Haití, Gamarra describe el panorama del país como una “ausencia total de autoridad y hasta de sociedad civil organizada”. El caos institucional tiene como ejemplo la convivencia en estos momentos de dos primeros ministros: Joseph, quien ejerce el cargo de forma interina desde abril, y Ariel Henry, nombrado por Moïse el lunes, pero que todavía no había asumido el puesto de forma oficial.

“Soy un primer ministro designado, Claude era un primer ministro interino que asumió el cargo de ministro de Asuntos Exteriores. Creo que tenemos que hablar entre nosotros. Se suponía que Claude iba a quedarse en el gobierno que yo iba a formar”, dijo ayer Henry en una entrevista con el diario local Le Nouvelliste, que se publica en francés.

La posibilidad de un gobierno de concertación también parece remota. “Los partidos políticos no existen como tales en Haití. Hay más bien dos frentes”, añade Gamarra. Por un lado, el PHTK, de centroderecha, al que pertenecía Moïse. Y por otro, la corriente vinculada con la izquierda de presidentes históricos como Jean-Bertrand Aristide, derrocado hasta en dos ocasiones con la colaboración de Estados Unidos.

En esta corriente se enmarca uno de los principales opositores, Jean-Charles Moïse, cercano al chavismo. El petróleo venezolano ha estado durante años sosteniendo la precaria economía haitiana hasta la ruptura reciente del presidente asesinado para acercarse más a Estados Unidos.

Grupos paramilitares

La oposición ha sido acusada de estar detrás de los tumultos callejeros e incluso de las bandas criminales que asuelan el país. Un informe del Centro de Análisis e Investigación en Derechos Humanos (Cardh) sostiene que en Haití existe “una hegemonía del crimen”. Solo en junio más de 150 personas fueron asesinadas –entre ellas, 30 policías– y otras 200 fueron secuestradas en la zona metropolitana de Puerto Príncipe. “El país está asediado por bandas armadas que siembran el terror, con asesinatos, secuestros, violaciones. Puerto Príncipe está sitiado en el sur, el norte y el este”, apunta la organización en un documento revelado el martes.

Un miembro de las fuerzas de seguridad acordona el acceso a la residencia del presidente haitiano Jovenel Moise, en Puerto Príncipe, Haití,
Joseph Odelyn


Un miembro de las fuerzas de seguridad acordona el acceso a la residencia del presidente haitiano Jovenel Moise, en Puerto Príncipe, Haití, (Joseph Odelyn/)

“Son bandas asociadas el tráfico de drogas, al secuestro e incluso a poderes fácticos como los empresarios, para los que funcionan como grupos paramilitares”, añade Gamarra. “El auge de las bandas criminales coincide con la salida de la ONU del país. El escenario más probable es un regreso de una nueva misión internacional, dado que Estados Unidos no parece dispuesto a hacerlo”, apunta Gamarra sobre la salida, en 2017, de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah), tras 13 años en el país. La Minustah fue puesta en marcha en 2004 con el fin de apoyar a Haití después del movimiento armado que derrocó por segunda vez a Aristide, y reforzada para ayudar al país a recuperarse tras el terremoto de 2010.

La posición oficial de Estados Unidos ha sido hasta ahora de cautela. El presidente Joe Biden condenó este miércoles por la mañana el atentado. Por la tarde, la policía haitiana anunció que cuatro sospechosos habían muerto en un enfrentamiento con las autoridades en Puerto Príncipe, mientras que otros dos habían sido detenidos. Durante las primeras horas tras el atentado, circularon por las redes sociales una serie de videos donde aparecían los supuestos atacantes identificándose como miembros de la agencia antidrogas norteamericana (DEA).

Las especulaciones han sido tajantemente rechazadas tanto por el Departamento de Estado norteamericano como por el propio embajador de Haití en Estados Unidos.

Agencia ANSA y El País, SL

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