Tras la crisis covid en China, voces autorizadas rebajan la alarma por las variantes

Pasajeros de un vuelo de China, en un control sanitario por covid en el aeropuerto Charles de Gaulle de París (Francia), el 1 de enero.
Pasajeros de un vuelo de China, en un control sanitario por covid en el aeropuerto Charles de Gaulle de París (Francia), el 1 de enero.

Pasajeros de un vuelo de China, en un control sanitario por covid en el aeropuerto Charles de Gaulle de París (Francia), el 1 de enero.

Como si de un ciclo sin fin se tratara, la pandemia ha vuelto a mostrar la patita al acabar 2022. Esta vez, como ya ocurrió hace tres años, en China, aunque en unas circunstancias muy distintas a las de finales de 2019: porque ahora hay mucho mayor conocimiento sobre el coronavirus y, sobre todo, hay vacunas, pero el virus sigue su curso, y no todos los países del mundo están igual de preparados para hacerle frente. 

Las imágenes de hospitales y funerarias desbordados en China tras el fin de la política de ‘cero covid’ han pillado con el pie cambiado a Occidente, que ya pasó por eso y ha reaccionado poniendo restricciones a los viajeros procedentes del país asiático. España, entre una decena de países más, ya ha comenzado a exigir pruebas rápidas o PCR negativas en aeropuertos a los pasajeros que viajen desde China. 

Estados Unidos, uno de los primeros en implantar esta nueva medida, justificó esta exigencia a los viajeros no sólo por la explosión de casos covid en el gigante asiático, sino por la falta de información sobre estos brotes, lo cual les hacía temer que estuvieran surgiendo nuevas variantes del SARS-CoV-2 potencialmente más peligrosas que las ya conocidas. 

La OMS reconoció que falta información veraz por parte de China con respecto a la epidemia, y entendió que los países tomaran decisiones unilaterales ante esto. Expertos españoles como Fernando González Candelas, genetista, y Daniel López Acuña, epidemiólogo, advirtieron de que el estallido de contagios en China era el caldo de cultivo perfecto para la aparición de nuevas variantes con “características indeseables”, como mayor transmisibilidad, escape a las defensas inmunitarias o gravedad de la propia infección.

El ECDC, contra los controles en aeropuertos: “Es infundado”

Sin embargo, en los últimos días han surgido voces que sugieren que Occidente podría haberse dejado llevar por el alarmismo ante la situación china. El pasado viernes, el Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC) emitió un comunicado en el que desmentía que el auge de la epidemia en China supusiera a día de hoy un “reto” para los países de la Unión Europea, teniendo en cuenta que se trata de variantes similares a otras que ya circularon en el continente y que la población posee una alta inmunidad gracias a las tasas de vacunación (y a las infecciones previas). 

El ECDC señala que Europa ya hizo frente este verano a variantes muy parecidas a las que ahora circulan en China, y que estas fueron sustituidas por “otras subvariantes de ómicron” más potentes. “No se espera que una subida de casos en China impacte la situación epidemiológica de covid-19” en Europa, concluye el ECDC en una declaración enviada a la agencia EFE. Por tanto, la subvariante de ómicron BF.7, aquella a la que se le atribuyen la inmensa mayoría de los casos detectados en China en la actual oleada, no supondría grave peligro para la población europea, altamente inmunizada y previamente en contacto con esta variante. 

El ECDC fue más allá, considerando “infundada” la medida de exigir un test covid a las personas que viajen desde China, recalcando además que las posibles infecciones importadas son “bastante bajas” en comparación con el número de infecciones que ya se producen a diario en Europa, donde en la mayoría de países han dejado de ser vigiladas por norma. Epidemiólogos como Pedro Gullón o Salvador Macip pusieron también de manifiesto esta incongruencia cuando El HuffPost les pidió una valoración sobre este tipo de controles sanitarios en aeropuertos. 

“Variantes que ya llevan circulando un tiempo”

En los últimos días, además, Gisaid, una base de datos global de vigilancia genómica, ha emitido una serie de informaciones que llaman de algún modo a la calma. En un comunicado del pasado miércoles, Gisaid confirma que no han surgido nuevas variantes desde el último estallido de coronavirus en China. 

Desde el comienzo de la pandemia, Gisaid ha secuenciado 14,4 millones de genomas de 215 países, compartiendo estos datos de forma global. 

“Los 167 genomas presentados a Gisaid en los últimos cuatro días ofrecen una instantánea de la evolución de las variantes de ómicron y muestran que las secuencias más recientes compartidas por China están estrechamente relacionadas con variantes que ya llevan circulando un tiempo”, apunta Gisaid tal y como recoge la CNN. Esas variantes habrían estado circulando por diferentes partes del mundo entre julio y diciembre de 2022, señala Gisaid. 

Asimismo, esta plataforma ha notado un cambio considerable en la información que reciben desde China. En los últimos días, aseguran, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de China y varios centros regionales del país “han incrementado notablemente el número de secuencias de genomas y metadatos asociados” que están subiendo a la base de datos de Gisaid, según recoge la CNN citando una comunicación del propio Gisaid.  

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