La gran crisis de la COVID-19 en Paraguay abre una oportunidad diplomática para China

Ernesto Londoño
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Personas mayores de 85 años durante su vacunación en Asunción, Paraguay. La búsqueda de vacunas emprendida por el gobierno del país se torna cada vez más desesperada. (Santi Carneri/The New York Times)
Personas mayores de 85 años durante su vacunación en Asunción, Paraguay. La búsqueda de vacunas emprendida por el gobierno del país se torna cada vez más desesperada. (Santi Carneri/The New York Times)

LA NACIÓN SUDAMERICANA NECESITA VACUNAS DE MANERA DESESPERADA Y CHINA PODRÍA SUMINISTRARLAS. ESO HA HECHO QUE PARAGUAY RECONSIDERE SU RELACIÓN CON TAIWÁN, LO QUE ACTUALMENTE LE IMPIDE NEGOCIAR CON PEKÍN.

RÍO DE JANEIRO — Durante décadas, Taiwán ha construido miles de hogares para los pobres en Paraguay, además mejoró el sistema de salud del país, otorgó cientos de becas e incluso colaboró con el financiamiento de la futurista sede del Congreso en la capital, gastando generosamente para fomentar sus lazos diplomáticos.

Pero esa alianza, que convierte a Paraguay en uno de los 15 países que tienen relaciones diplomáticas plenas con Taiwán y la única en América del Sur, enfrenta una amenaza existencial a medida que la búsqueda de vacunas se vuelve cada vez más desesperada para el gobierno paraguayo.

Con el desplome de su sistema de atención médica por el aumento de los casos de la COVID-19, funcionarios paraguayos de todas las tendencias políticas dicen que ha llegado el momento de pensar en romper con Taiwán, que no tiene vacunas, para establecer relaciones diplomáticas con China, que sí las tiene.

“Esta es una situación de vida o muerte”, dijo Pepe Zhang, director asociado del Atlantic Council que se especializa en las relaciones entre América Latina y China. “En esta fase tan aguda de la pandemia, países con menos recursos como Paraguay se preguntan cómo van a conseguir las vacunas”.

Zhang y un número creciente de paraguayos ven a China como el camino más probable para obtener las vacunas que necesitan, al menos a corto plazo.

Las compañías farmacéuticas occidentales han priorizado los envíos a países ricos que hicieron pedidos con anticipación, dejando que América Latina dependa principalmente de las vacunas chinas para mitigar una epidemia que ha dejado un saldo brutal.

Un monumento a Chiang Kai-shek, líder histórico de Taiwán, en Asunción. (Santi Carneri/The New York Times)
Un monumento a Chiang Kai-shek, líder histórico de Taiwán, en Asunción. (Santi Carneri/The New York Times)

Eso le ha dado a Pekín una influencia considerable en la región, donde tiene una amplia constelación de inversiones y proyectos. De repente, arrebatar a Paraguay de la órbita de Taiwán, lo que haría avanzar el objetivo de Pekín de aislar políticamente a una isla que considera su territorio, parece estar al alcance.

Euclides Acevedo, ministro de Relaciones Exteriores de Paraguay, dijo recientemente que China ha manifestado su interés por establecer vínculos con Paraguay. Ha barajado la perspectiva de hacer el cambio diplomático al tratar de presionar a Taiwán y a su aliado, Estados Unidos, para que lleven rápidamente las vacunas a Paraguay.

“De qué nos sirve a nosotros la fraternidad o el abrazo que nos lleva al paro respiratorio si no nos dan [las vacunas]”, dijo Acevedo a fines del mes pasado en una entrevista en la cadena de televisión Telefuturo. “Creo que nuestros aliados estratégicos, tanto Estados Unidos como Taiwán, tendrían que respondernos”.

El principio de una sola China, impulsado por el actual gobierno de Xi Jinping, obliga a los países a elegir entre tener relaciones diplomáticas plenas con Pekín o Taipei. En los últimos años, tres países de América Latina tomaron por sorpresa, y enfurecieron, al gobierno de Estados Unidos al romper abruptamente los lazos con Taiwán, luego de entablar negociaciones secretas con Pekín.

El cambio de esos países —Panamá, República Dominicana y El Salvador, vino con promesas de un comercio creciente con Pekín y los ha convertido en los primeros receptores de vacunas chinas.

Acevedo dijo que Paraguay debería explorar qué ganaría al hacer lo mismo.

“El presidente Xi Jinping tiene mucho interés en vincularse con nosotros”, dijo. “Ese es un debate político que merece un convenio con todos los poderes del Estado y con toda la sociedad”.

Sin embargo, aún no hay indicios de que Paraguay haya tomado medidas formales para explorar un cambio.

Charles Andrew Tang, quien dirige la Cámara de Comercio China-Paraguay, dijo que asesoró a los funcionarios del Ministerio de Salud a principios de este año sobre el papeleo que tendrían que completar para solicitar la compra de vacunas chinas.

Tang, quien es visto en Paraguay como un interlocutor clave con el gobierno chino, dijo que es posible que los fabricantes chinos le vendan vacunas a Paraguay incluso sin tener relaciones diplomáticas formales. Pero dijo que la responsabilidad recae en los funcionarios paraguayos para dar el primer paso.

“Si el gobierno paraguayo quisiera hablar con China, puede hablar con China”, dijo. “Es muy simple. China está ahí, no presiona a Paraguay, ni amenaza a Paraguay”.

Los funcionarios de Taiwán acusaron recientemente a China de utilizar la “diplomacia de las vacunas” para presionar a Paraguay con el fin de que rompa los lazos con Taipei. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Zhao Lijian, dijo que su país no estaba haciendo nada por el estilo, y calificó sus acuerdos de vacunas como “completamente honestos” y de mentalidad humanitaria.

“El virus puede extenderse a través de las fronteras, pero el amor de la humanidad también trasciende las fronteras”, dijo a los periodistas.

Esta semana, el principal fabricante de vacunas COVID-19 de China, Sinovac, hizo un gesto que seguramente alimentará la especulación sobre los planes de Pekín en Paraguay. La federación sudamericana de fútbol Conmebol, con sede en Paraguay, anunció que estaba recibiendo una donación de 50.000 dosis de CoronaVac, la vacuna contra la COVID-19 producida por Sinovac, cuya sede está en Pekín.

“Los directivos de esta empresa han entendido el enorme valor social y cultural que el fútbol tiene en los países sudamericanos”, dijo Alejandro Domínguez, presidente de la federación, en un comunicado en el que definió a la donación como un “noble gesto”.

A pesar de todas estas señales, la posición de Taiwán en Paraguay puede ser más segura de lo que parece, dijo Lee McClenny, quien hasta septiembre pasado se desempeñó como embajador de Estados Unidos en Paraguay. Si bien los miembros del gabinete y los empresarios han presionado al presidente Mario Abdo Benítez para que fomente los lazos con China, el gobierno chino no mostró mucho interés en lograr que Paraguay se voltee, dijo.

“En el terreno, no he visto esfuerzos muy efectivos para que eso suceda”, dijo McClenny.

Además, agregó McClenny, el presidente paraguayo se enorgullece especialmente de la relación con Taiwán, que fue negociada en la década de 1950 por su difunto padre, quien se desempeñó como secretario personal de Alfredo Stroessner, el dictador que gobernó el país durante 35 años. Y la ayuda taiwanesa ha tenido un gran impacto en la empobrecida nación que no tiene salida al mar.

“Es eficaz y beneficia la vida de las personas de manera real”, dijo McClenny sobre la asistencia de Taiwán.

La gestión de Biden ha manifestado su malestar por la posibilidad de que Paraguay pueda llegar a un acuerdo con China. En una llamada telefónica con Abdo Benítez el mes pasado, el secretario de Estado Antony J. Blinken instó al gobierno paraguayo a continuar “trabajando con socios democráticos y globales, incluido Taiwán, para superar esta pandemia global”, según un resumen de la llamada proporcionado por el Departamento de Estado.

Ese mensaje irrita a los legisladores de la oposición, incluida la senadora izquierdista Esperanza Martínez, quien se desempeñó como ministra de Salud de 2008 a 2012. Durante mucho tiempo, Martínez ha abogado por el establecimiento de relaciones con China, argumentando que Paraguay se beneficiará a largo plazo al expandir el comercio. Dijo que la exhortación de Washington era inmoral.

“Estamos siendo leales a las personas que nos imponen reglas mientras morimos”, dijo. “Nuestros aliados están vacunando a la gente por la mañana, por la tarde y por la noche, mientras nos impiden recibir las vacunas, diciendo que nos convertiremos en comunistas”.

This article originally appeared in The New York Times.

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