"Cría cuervos...": El infierno de Merle Uribe en la guerra contra su propio hijo

La actriz Merle Uribe habría huido de la Ciudad de México por miedo a uno de sus hijos, Héctor Tapia, a quien considera un psicópata y contra quien entabló una denuncia desde hace casi dos años porque, dice, la agredió. Sin embargo, el joven asegura que su madre tiene una conducta extraña e insinuó que huyó por deudas con el narcotráfico.

Merle Uribe. Foto: Carlos Tischler/Getty Images

Y es que desde 2018, la también ex vedette denunció que su hijo le deseó la muerte y la violentó en el elevador del edificio donde ambos viven, en departamentos diferentes. Aseguró que el joven tiene un plan para quedarse con el departamento que él habita, pero que está a nombre de ella, mismo que él subalquila para conseguir dinero.

En una incansable guerra de declaraciones en los medios, Héctor ha acusado a Merle de discriminarlo por ser homosexual, además de asegurar que un amigo del novio de su madre abusó sexualmente de él; en tanto, la actriz lo ha tachado de ser promiscuo, de gastarse el dinero en "alquilar" hombres para tener sexo y hasta aseguró que Tapia padece VIH.

Pero el problema reciente es que su hijo dio a conocer en 'Ventaneando' que su madre desapareció tras vender el departamento donde vivía, y supuestamente malbaratar joyas, muebles antiguos y algunas obras costosas de Picasso y Tamayo. El joven aseveró: "El problema es que actuó impulsivamente porque quiere el dinero en las manos y no se asesora o no pregunta. Trae sus adicciones, no sé si todavía lo siga haciendo; a lo mejor le debía al narco, no sé, quizá vendió para pagarles y huyó".

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Sin embargo, la ex vedette habló vía telefónica con el programa de Pati Chapoy, y sin confirmar dónde se encuentra, aseguró estar muy tranquila disfrutando de la playa.

"Salí huyendo pero no por el narco, sino salí huyendo del psicópata, porque yo estaba viendo que me iba a hacer lo que el nieto a Lucila Mariscal, los hijos a Sonia Infante, hemos visto muchos casos de cuando la gente es mayor, se aprovechan de que ya no puedes hacer muchas cosas; estoy sana, pero quién sabe en unos años", dijo Uribe.

Negó haber vendido los artículos costosos y también negó haber vendido su departamento: "Él dice, pero yo no vendí. Yo no soy adicta a nada, gracias a Dios, yo no huí del narco, huí de él porque es un psicópata y yo le tenía miedo". Explicó que antes había un testamento donde sus padres le heredaron todo a ella y a sus dos hijos, pero luego lo cambiaron para que solo Merle Uribe fuera la heredera.

"Mis papás cambiaron el testamento y no les dejaron nada porque se volvieron malos, malagradecidos con sus abuelos. Yo he contado varias historias de Héctor, de siete años que estuvo mi papá en cama, solo lo vio unas siete veces. Mi papá un día antes de morir no quiso verlos; mis papás me dejaron todo a mí. Ustedes saben que un testamento no se puede falsear, esa fue la última voluntad de mis padres", aseguró la actriz ante las insinuaciones de su hijo sobre un posible fraude.

Sin embargo, en cuanto al departamento que habita su hijo, Merle poco puede hacer para recuperarlo, pues está a nombre de ella y de su ex marido Héctor Tapia. El ex futbolista ya ha asegurado que, aunque su hijo no le habló durante 20 años, cuenta con su apoyo para heredarlo, pues Uribe no puede hacer nada sobre el inmueble sin su firma.

El padre del joven no cree que su hijo haya golpeado a su madre, pero Merle Uribe ha revelado que ya no quiere a Héctor Tapia, pues "ha sido capaz de tantas cosas, que sí lo creo capaz de matarme. Porque ya ha hecho bastantes cosas y me ha deseado la muerte".

Lo cierto es que el proceso legal entre madre e hijo continúa, según Merle, porque su hijo "se ampara de todo, el juicio se alargó, llevamos año y medio. Cualquier cosa, él se ampara de todo, y los abogados hacen triquiñuelas".

Merle Uribe deja al tiempo el poder para resolver los problemas legales con su hijo, aunque presumió estar bien en la playa. "Estoy feliz, como creí que jamás iba a volver a estar. Me estaba acabando la vida, me siento feliz, todos los días en la mañana nado, lo único que diré es que estoy en la playa, ¿para qué quiero más?".