De no creer: lecciones kirchneristas para yanquis preocupados por la inflación

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MERLO, ARGENTINA - NOVEMBER 11: (L-R) President of the Chamber of Deputies Sergio Massa talks to Vice President of Argentina Cristina Fernandez as President of Argentina Alberto Fernandez and Governor of Buenos Aires Province Axel Kicillof  gesture during the closing rally of Frente de Todos party ahead of midterm elections on November 11, 2021 in Merlo, Argentina. After losing in most of the districts in the primary elections held on September 12, ruling party seeks to reverse the results on this Sunday 14th elections. (Photo by Tomas Cuesta/Getty Images)
Sergio Massa y Cristina Kirchner - Créditos: @Tomas Cuesta

Advertencia: este “De no creer” extra, cortito pero enjundioso, no exime de la lectura de la columna habitual de mañana, sábado.

Hecha esa aclaración, vamos a los bifes. Me sentí impelido a escribir después de leer recién el despacho de nuestro corresponsal en Washington, Rafael Mathus Ruiz, sobre el importantísimo discurso de hoy a la mañana del presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell. Un comentario sobre Powell, que viene a ser una suerte de ministro de Economía: ¡es abogado, como Massita! Ahí termina el paralelismo, porque sabe una bocha de economía.

Primera reflexión. El amigo Powell se puso al micrófono en razón de que la inflación en Estados Unidos, como consecuencia de que Putin sacó a pasear sus tanques por Ucrania, está siendo la más alta en 40 años; se estima que este año será de 8,5%. Nosotros tuvimos 7,4% en un solo mes (julio), pero allá a Biden le propusieron un Plan Platita y lo rechazó. Es sabido que los sistemas capitalistas le rinden tributo al capitalismo, no al pueblo.

El director de la Reserva Federal, Jerome Powell
El director de la Reserva Federal, Jerome Powell

Segunda reflexión. Aunque en julio la inflación de EE.UU. fue de 0%, siguen preocupados y en estado de alerta: no van a aflojar ni con los precios cuidados, ni con el Ahora 12, ni con los controles militantes a las góndolas; mucho menos, con amenazas a los formadores de precios, que, como en todo el mundo, son tipos despreciables, especuladores, sanguijuelas. Allá no hay un Moreno, un Feletti, un Tombolini: de tener a rienda corta a los supermercados se ocupa directamente el FBI; y, si hace falta, van los marines.

Tercera. Powell dijo que la estabilidad de precios es “la base” de la economía. A ver: desestabilidad de precios significa inflación, y la pura verdad es que en la Argentina la inflación es el principal instrumento del Gobierno –de los gobiernos– para licuar sus cuentas; quiero decir: si no se achica el gasto del Estado, la inflación, por más odiosa que resulte, ayuda, ayuda mucho. Conclusión: no sé si realmente el nacionalpopulismo está tan preocupado con el aumento del costo de vida. Que se preocupe Powell, que para eso tiene un sueldazo en dólares.

Cuarta. Powell admitió que el plan de estabilización de la economía llevará “dolor” a los hogares, pero, sostuvo, la inflación provoca “un dolor mucho mayor”. Oia, tienen un plan.

Quinta. Prometió mantener el rumbo “hasta que el trabajo esté terminado”. Plagio: es lo que viene diciendo Alberto desde que asumió.

Por último, una pequeña acotación. El discurso de Powell, el más importante en muchísimos años, esperado por todo el país, duró 10 minutos y no fue en cadena.

Querido Jerome, cuánto para aprender de Cristina.