Crece la presión sobre Donald Trump luego de un revés judicial en Pensilvania

Rafael Mathus Ruiz
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WASHINGTON.- La atención de Estados Unidos estará puesta durante los próximos días en un trámite burocrático que antaño pasó desapercibido, pero que, ahora,ante el rechazo del presidente, Donald Trump, a reconocer su derrota en la elección presidencial, aparece en el horizonte como una potencial nueva pelea política o una eventual confirmación de la resiliencia de las instituciones del país: la certificación de los resultados de los comicios.

Ante cada vez más llamados para abrir la transición y admitir el triunfo de Joe Biden, Trump ha insistido -al menos en público- en sus infundadas denuncias de fraude y ha intentado que la Justicia y las legislaturas estatales frenen el cambio de gobierno y den vuelta el resultado de la elección presidencial. Esa ofensiva ha tenido hasta ahora un eco nulo en los tribunales, pero si las presiones del mandatario sobre las autoridades locales surten o no efecto se verá a medida que los estados pendulares que definieron la contienda avancen o no hacia la certificación de los resultados.

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De los seis estados que le dieron la Casa Blanca a Biden -Georgia, Arizona, Nevada, Michigan, Wisconsin, Pensilvania-, solo Georgia ha certificado sus resultados, pero la campaña de Trump pidió un recuento, luego del escrutinio a mano del estado. El resto debe hacerlo antes de que termine noviembre, salvo Wisconsin, que tiene tiempo hasta el 1° de diciembre.

"¿Por qué Joe Biden está formando tan rápidamente un gabinete cuando mis investigadores han encontrado cientos de miles de votos fraudulentos, suficientes para "voltear" al menos cuatro estados, lo que a su vez es más que suficiente para ganar las elecciones?", tuiteó Trump anteanoche. "Ojalá los Tribunales y las Legislaturas tengan el CORAJE de hacer lo que sea necesario para mantener la integridad de nuestras Elecciones y de Estados Unidos. ¡EL MUNDO ESTÁ OBSERVANDO!", presionó el presidente.

La campaña de Trump sufrió otro durísimo revés en los tribunales durante el fin de semana. Un juez en Pensilvania desestimó una demanda liderada por su abogado, Rudy Giuliani, que buscaba bloquear justamente la certificación de los resultados del estado, que Biden ganó.

El juez Matthew W. Brann, republicano, aceptó un pedido de la secretaria de Estado de Pensilvania, Kathy Boockvar, para dar de baja la demanda con un escrito feroz en el que pulverizó a los abogados de Trump, al afirmar que habían utilizado "argumentos legales torcidos sin mérito y acusaciones especulativas" en su esfuerzo por eliminar millones de votos. "En Estados Unidos esto no puede justificar la privación del derecho a voto de un solo votante, y mucho menos de todos los votantes de su sexto estado más poblado", escribió Brann.

Unas horas después del fallo, el senador republicano de Pensilvania, Pat Toomey, difundió un comunicado en el que describió al juez como "un republicano conservador desde hace mucho tiempo que sé que es un jurista justo e imparcial", y remarcó: "El presidente Trump ha agotado todas las opciones legales plausibles para impugnar el resultado de la carrera presidencial en Pensilvania".

Toomey recordó además que Georgia había certificado sus resultados y que los legisladores de Michigan que Trump convocó a la Casa Blanca en un "aparente intento por frustrar la voluntad de los votantes de Michigan" y torcer el resultado electoral en ese estado, habían reafirmado que se apegarían a la ley sin "amenazas a intimidaciones". "Estos eventos, junto con los resultados en el resto de la nación, confirman que Joe Biden ganó las elecciones de 2020 y se convertirá en el 46° presidente de los Estados Unidos", cerró Toomey.

Otro senador republicano, Kevin Cramer, también dijo en una entrevista con el programa dominical Meet The Press por la cadena MSNBC que había llegado el momento de poner en marcha el cambio de gobierno. "Ya es hora de comenzar una transición, al menos de cooperar con una transición. Prefiero tener un presidente que tenga más de un día para prepararse", afirmó.

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Uno de los aliados mediáticos más sólidos de Trump, el comentarista Tucker Carlson, de Fox News, criticó el viernes por la noche la teoría conspirativa desplegada por la abogada de Trump, Sidney Powell, que describió una supuesta conspiración global con "dinero comunista" que dio vuelta la elección a favor de Biden. Carlson, que casi nunca se despega del trumpismo, dijo que no había visto "un atisbo de evidencia" de esa acusación.

Chris Christie, exgobernador de Nueva Jersey y aliado de Trump, también castigó a sus abogados al afirmar que su conducta era "una vergüenza nacional", y que si no han presentado evidencias de fraude significa que las pruebas no existen. "Lo que pasó aquí es francamente que la conducta del equipo legal del presidente ha sido una vergüenza nacional. Alegaron fraude fuera de los tribunales, pero cuando entran a los tribunales no alegan fraude y no argumentan fraude", fustigó Christie. "El país tiene que ser lo primero", afirmó.