Crece la demanda alimentaria y el Gobierno recorta la asistencia

Inés Beato Vassolo
·6  min de lectura
Aún reactivadas la mayoría de las actividades económicas, la demanda alimentaria continúa en aumento y, en paralelo, el Gobierno recorta algunos planes sociales y disminuye el reparto de alimentos
Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sanchez

A pesar de la leve reactivación de los oficios y las changas, la asistencia alimentaria no alcanza y llega corta a fin de año, agravada por la inflación y el ajuste de algunos de los planes sociales, como el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y las transferencias de alimentos secos a las provincias -que cayeron más de un 20% respecto del trimestre anterior-. Mientras la necesidad de asistencia crece, las políticas no terminan de acomodarse a la crisis.

En los pasillos del Ministerio de Desarrollo Social -que conduce Daniel Arroyo-, circula la versión de que en las últimas semanas ha disminuido la concurrencia a los comedores, aún sin índice concreto. Sin embargo, los referentes sociales sostienen lo contrario. Según afirman, como cada fin de año, este diciembre se caracterizó por "refuerzos ficticios", y la afluencia de gente en los comedores y merenderos está en aumento. La demanda, dicen, no tiene fin.

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"No hay una curva descendente. Por el contrario, hay más gente. Puede que hayan venido menos personas por la acreditación de la Tarjeta Alimentar -beneficio cuyo monto se duplicó para diciembre- u otros bonos, pero es ficticio. La tendencia es que hay más gente", afirmó la referente nacional de Barrios de Pie, Silvia Saravia, en diálogo con LA NACION.

La organización que lidera Saravia sumó 700 comedores y merenderos, a nivel país, desde marzo hasta la fecha. "Pasamos de 1511 espacios a 2213, y de 120.000 a 190.000 asistentes", detalló la dirigente, quien indicó, además, que el aumento del precio de los alimentos, producto de la inflación, hizo que la gente "además de pedir su ración de comida, empiece a pedir alimentos, como fideos o kilos de arroz".

"La recuperación de las changas no está haciendo efecto porque no da estabilidad. Las personas consiguen algo pequeño y quizás no vienen por dos o tres días, pero después vuelven por una semana entera", continuó Saravia, y agregó: "Hay más movimiento, sí. Pero aumentaron fuerte los alimentos, la crisis económica es muy profunda, y el sector medio que contrata a esta gente, aún no se recompuso".

Secuelas de la inflación y el retiro del IFE

En la misma línea, Nicolás Caropresi, referente del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) -la organización que lidera Juan Grabois-, dijo a LA NACION: "La relajación del último mes y medio permitió algún nivel de changas o de trabajo cartonero, pero en las últimas dos semanas, venimos viendo una asistencia que vuelve a aumentar, aunque no llega a ser igual que al principio de la cuarentena". Además, el dirigente reflexionó: "Creo que es porque el costo de los alimentos está cada vez más alejado de la capacidad de adquirirlo".

El MTE entrega, en promedio, unas 84.000 raciones por semana, en los 800 comedores que gestiona en el país. "Tendremos que discutir el aumento de la partida de los secos, la retirada del IFE hará que la asistencia sea cada vez más continua. Con $5000 una familia hace magia", manifestó Caropresi, y afirmó: "Si no se empuja el rebote, lo que pega en el suelo, seguirá en el suelo".

En uno de los comedores que gestiona el Movimiento de Trabajadores Excluidos, ubicado en Constitución, se entregan diez veces más raciones diarias que en los meses previos a la pandemia
Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sanchez

Según el referente cercano a Grabois, la situación de los próximos meses se verá agravada en las grandes ciudades, en donde la temporada de verano históricamente implicó una disminución del movimiento económico para, por ejemplo, los cartoneros y los vendedores ambulantes. "La Ciudad de Buenos Aires, el Conurbano, Rosario y Córdoba son lugares complicados. También, hay problemas graves en el norte argentino, con muertes por desnutrición", explicó.

Durante junio y julio, en los momentos más estrictos del aislamiento,se llegaron a entregar 7000 raciones diarias en el comedor más grande que tiene MTE en la Ciudad, ubicado sobre la calle Pedro Echagüe, en la sede de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), del barrio Constitución. "Con el tiempo fue bajando, porque no hay recursos que lo puedan sostener. Hoy estamos en 2500 raciones, que es un número diez veces más grande al que manejábamos antes de la pandemia", dijo a LA NACION Sergio Sánchez, líder cartonero encargado del comedor, y agregó: "Aunque muchas personas recuperaron su trabajo, aún no les alcanza para comer".

Recorte de la asistencia estatal

Los referentes sociales coinciden en que las transferencias del gobierno nacional y los gobiernos locales no solo han quedado desfasadas respecto de la inflación y la demanda alimentaria, sino que disminuyeron hacia fin de año. "Lo que recibimos del Estado bajó. Pedí 1500 bolsas navideñas al gobierno de la Ciudad, y me mandaron 200", indicó Sánchez. Algo similar se escuchó en un comedor de Parque Patricios, en el que cayó el aporte de raciones en más de 30 unidades, sobre un aproximado de 100.

Para diciembre, en el último trimestre del año, la cantidad de alimentos secos repartidos por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación cayó un 24% respecto del trimestre anterior, según datos oficiales. Entre los meses de octubre y diciembre, se repartieron un promedio de 15,3 millones de kilos a las organizaciones -tanto gubernamentales como no gubernamentales- que brindan asistencia alimentaria, mientras que, entre julio y septiembre, se entregaron 20,2 millones de kilos. El acumulado anual fue de 60 millones de kilos de lentejas, fideos, aceite, harina y azúcar, entre otros productos.

En paralelo, el Estado transfirió, en 2020, un total de $2768 millones a las provincias, para cofinanciar los programas de prestaciones alimentarias. Casi la mitad de la inversión fue recibida por el gobierno bonaerense, de Axel Kicillof -$1138 millones-, que concentra más de un tercio de los 12.056 comedores y merenderos oficializados. Según el Registro Nacional de Comedores y Merenderos Comunitarios (Renacom) -que fue puesto en marcha en julio de este año- en la provincia de Buenos Aires hay 4475 espacios, seguida de Santa Fe, en donde se registraron 856.LA NACION no pudo determinar si este programa de inversión también sufrió recortes, ya que no tuvo acceso al comparativo de las transferencias mensuales.

"La transferencia de los montos se mantiene exactamente igual desde mayo, entonces se pudieron comprar menos productos. Por ejemplo, hoy compramos 300 cajas navideñas en un supermercado de Santa Cruz, que el año pasado salían $200 menos. Tuvimos que salir a juntar donaciones y pedir ayuda extra", dijo a LA NACION Gildo Onorato, referente de Movimiento Evita, agrupación que tiene 4400 comedores y merenderos alrededor del país.

"Ha habido mucha presencia del Estado y mucha articulación de la red comunitaria, pero casi nunca alcanza. Valoramos la voluntad, a pesar de que no lleguemos con lo que compramos; pero, hasta que no haya crecimiento económico, la demanda continuará en aumento", afirmó Onorato.

Ajuste "ficticio"

El programa en el que el Estado sí aumentó la inversión, fue la Tarjeta Alimentar, destinada a más de 1,5 millones de madres con hijos menores de seis años. En el mes de diciembre, como parte del "refuerzo ficticio" al que aluden los referentes sociales, la Nación duplicó los montos a las beneficiarias, de $4000 a $8000, y de $6000 a $12.000.

En lo que respecta a la ciudad de Buenos Aires, fuentes del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat afirmaron que continúan la provisión de "alimentos frescos y secos a la red de comedores comunitarios conveniados y asistidos, como así, también, los refuerzos alimentarios instrumentados en el marco de la pandemia". En diálogo con LA NACION, voceros de la ministra porteña María Migliore indicaron que, de marzo a hoy, pasaron de "entregar alimentos a 102.000 personas, a través de su red de comedores comunitarios y asistidos, a 350.000".