Crean un envoltorio para comida que no está hecho de plástico y es biodegradable

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Por la salud del planeta, tenemos que hacer algo con nuestro consumo de plástico. Sabemos que el uso de plásticos provoca problemas – los microplásticos, por ejemplo – y que los plásticos de un solo uso suponen un gasto enorme de recursos. Y una solución que parece perfecta es usar envoltorios biodegradables, incluso comestibles, para la comida. Que es lo que propone Roza Janusz de MakeGrowLab, un emprendedor polaco.

¿En qué consiste su propuesta? Lo que quiere es usar los residuos de la fermentación de la Kombucha para generar un material que cumpla las funciones del plástico de envolver. Este material es orgánico y perfectamente biodegradable. De hecho, está compuesto por un biofilm de bacterias y levaduras.

La kombucha es una bebida relativamente desconocida en España, pero que goza de gran popularidad en muchos lugares del mundo. Se trata de una bebida de té azucarado fermentada que no tiene alcohol – o muy poco, depende de la receta y las condiciones de fermentación.

Lo interesante en este caso es que la kombucha se fermenta gracias a lo que se conoce como scoby, por las siglas en inglés symbiotic colony of bacteria and yeast o colonia simbiótica de bacterias y levaduras. La fermentación, en este caso, se trata de un proceso complejo en el que participan varias especies de bacterias – del grupo de las acetobacterias, principalmente – y otras de levadura – Schizosaccharomyces sp., Brettanomyces sp. y otras.

Este scoby forma una masa densa, un limo, que si se recupera de la kombucha puede servir para varias cosas. Entre ellas, se puede extender para formar una película que recubra alimentos secos o con muy poco contenido en agua, sellándolos del exterior y permitiendo su conservación durante meses.

Y después, este bio-film simplemente se puede descartar, o se puede emplear como abono para una maceta o para el campo. A fin de cuentas, está formado por restos de células bacterianas y de levaduras.

Suena muy bien, ¿verdad? Y realmente es una gran idea… pero tiene un problema: la escalabilidad. Como este bio-film proviene de una reacción biológica que lleva su tiempo, la capacidad de producción no es comparable – de momento, y probablemente nunca – al de los films plásticos.

Puede servir para reducir, incluso minimizar, el consumo de este tipo de plásticos para envolver de un solo uso. Y eso, no es una tarea pequeña.

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