"El Crack Papa Noel": un exsubmarinista de EE.UU. impulsa una campaña solidaria para los hijos de los tripulantes del ARA San Juan

Darío Palavecino
·4  min de lectura

MAR DEL PLATA. Cuando se lo propone, gorro rojo con pompón blanco de por medio, puede ser un clon de Santa Claus, como le llaman en Estados Unidos, pero Edward Michael, un exsubmarinista con experiencia en las profundidades de los mares del mundo durante los tiempos de la Guerra Fría, hace tres años que juega a ser Papá Noel en la Argentina. Y se prepara para otra vuelta de regalos, cuyos destinatarios tienen que ver con sus sentimientos de marino: los hijos de los tripulantes que murieron a bordo del ARA San Juan.

Educación: Cada jurisdicción definirá cuándo comienzan las clases en 2021

Para la Navidad de 2018, cuando estaba claro el destino fatal que tuvieron los 44 oficiales frente a las costas patagónicas, este norteamericano reunió a varios de sus camaradas para darles una alegría a esos chicos que habían perdido a sus padres en el océano. No miró fronteras y sumó adhesiones en otros países, desde Canadá hasta Australia. Entre todos reunieron fondos que transfirieron a comercios marplatenses para convertirlos en presentes para poner al pie del arbolito.

"A todos ellos les diría que deben estar orgullosos de sus padres", señaló Michael a LA NACIÓN como primer mensaje a esos niños y adolescentes a los que dijo que algún día quiere conocer en persona, cuando la vida y el destino le den una chance de viajar a estas tierras.

Por lo pronto, a raíz del reconocimiento que logró desde su primera cruzada, se hizo fanático de algunas dulzuras bien argentinas. Disfruta del dulce de leche y casi es un experto en alfajores. De los elogios que recibe había sumado la referencia "El Crack" a su identificación en redes sociales. Ahora, en vísperas de esta nueva aventura navideña, extendió su identidad digital: "El Crack Papá Noel", se presenta.

Nueva iniciativa

Ahora acaba de lanzar su tercera colecta para los regalos que tendrán los hijos de la tripulación del ARA San Juan durante la próxima Navidad. "Teníamos muchos pedidos de la Argentina para colaborar así ahora tendrá su oportunidad de sumarse", dijo sobre la apertura de una cuenta en la que se podrán depositar donaciones locales.

"Edward me pidió que abriéramos acá una cuenta porque varios argentinos lo habían contactado para sumarse a su anterior campaña", contó a LA NACIÓN Paola Constantini, viuda del sonarista Celso Vallejos. Las donaciones entonces se pueden realizar aquí en la cuenta hijosarasanjuan44@gmail.com de Mercado Pago. "Ya está en funcionamiento", anticipó.

Motivación no hacía falta. Sí un mínimo gesto de reconocimiento a la colaboración de otros marinos de distintos países, todos decididos a tender una mano para dar un pizca de felicidad a los hijos de sus colegas argentinos fallecidos. Antes fueron pines, identificatorios de las armadas. Este año encontraron la colaboración de dos submarinistas que diseñaron vasos térmicos. Uno con grabados de delfines, insignias de la fuerza naval de Estados Unidos. Y otro sí con la imagen del ARA San Juan y una frase que lo dice todo: "En eterna patrulla".

Michael advierte que esos vasos estarán disponibles solo para las donaciones en su país. Para la Argentina resultan, al menos por ahora, imposibles. "La inflación y los costos de transporte e ingreso al país nos dejan fuera del alcance", explicó. Los valores van de 40 a 76,5 dólares. La mitad del precio va directo al fondo par regalos.

Pero manifestó su entusiasmo en la solidaridad argentina. Primero para colaborar en la recaudación de fondos. Pero también en buscar algún souvenir que, a modo de gesto, pueda aparecer como una retribución para quienes aporten a la causa.

En las ediciones anteriores fue Constantini la que coordinó la gestión de la compra de regalos. "Las esposas de tripulantes estuvieron de acuerdo en que me siga encargado de esto", dijo. Aquella primera vez tomaron contacto con algunas empresas locales que se interesaron en la experiencia. Recibían los fondos de manera directa desde el exterior y, al mismo tiempo, agregaban otra suma a modo de donación. Así casi se duplicaban las posibilidades de regalos en rubros que van desde indumentaria hasta juguetes. Esos presentes, en formato de voucher o nota de crédito, viajan antes de cada Navidad a la ciudad donde residen los hijos de los submarinistas fallecidos.

Con su barba blanca y ojos claros, el Papá Noel submarinista se prepara y avanza desde el otro extremo del continente para que este año los resultados sean aún mejores que en los anteriores. En redes ya comenzó a recibir consultas de interesados en donar. Todo sea por ver felices a los hijos de quienes, él insiste y destaca, son "verdaderos héroes".