Crónica. Llegaron los tamales de chipilín al Senado

CIUDAD DE MÉXICO, enero 29 (EL UNIVERSAL).-Hay que echar el orgullo por delante, si de lo más tradicional se trata, y le toca presumir a la presidenta del Senado, Mónica Fernández Balboa (Morena), quien dice con su voz clara, sonora, sin inhibiciones: "Los verdaderos tamalitos de chipilín aquí están; estoy segura que les van a gustar".

Son casi las 16:00 horas, y la IV Reunión Plenaria de Morera entra en pausa para la comida, y esa oportunidad la aprovecha la senadora de Teapa, Tabasco, para ir al Sótano 2, donde trabajan los periodistas de la "fuente" del Senado, y les lleva el regalo al paladar.

Hace unos días, EL UNIVERSAL publicó el relato: "Conoces los tamales de chipilín", a raíz de que el presidente Andrés Manuel López Obrador mencionó este alimento. Dijo que si el avión presidencial no se había vendido era porque "no son tamales de chipilín", de su gusto tabasqueño.

Mónica Fernández Balboa, al leer el relato de esta casa editorial, reaccionó: "Los tamales de la nota, no son los tabasqueños, son chiapanecos, que con más grandes, son sabrosos, pero --orgullo, por delante, los mejores son de Tabasco".

Se propuso regalar al paladar de los periodistas, este miércoles 28 de enero, en el marco de la reunión plenaria de su grupo en el Senado. A media sala de prensa explica: "En Chiapas los preparan de diferente manera; muelen el chipilín (yerba típica en la cocina del sur) de otra forma, y son grandotes".

Ha traído dotación para todos, e invita: "Aprovecho para que los prueben, los conozcan; sé que les van a gustar. Estoy segura". Ahí están las charolas con los tamalitos envueltos en hoja de plátano, calientes.

Le han preguntado si los sabe preparar. Goza dar la respuesta: "Yo soy de pueblo, de Teapa, un municipio de la sierra, y mi abuelita era de las mejores cocineras del pueblo. Los hacía muy bien, y cuando yo estaba chica, todos teníamos que ayudar".

Del debate parlamentario y político, la senadora presidenta del Senado, en la era de la igualdad de género, explica el quehacer de la delicia al paladar.

"Las tareas eran desde limpiar la hoja de plátano en que se envuelven, y la masa es colada, y se tiene que poner en una olla y para esto no sirve licuadora alguna; se tiene que elaborar la masa a brazo y estarle dando vueltas durante horas para darle la consistencia óptima, y luego ya se revuelve con el chipilín".

Se obtiene una masa un poco cocida, y no se le pone Maizena, nada más, "y se pone sobre la hoja de plátano, se le da la forma de tamal y se le pone un hilito de carne, el que se llama 'caminito', y se dobla, se mete al vapor horas y horas".

Ríe y ríe la senadora, sólo ella, con integrantes de su equipo, en el espacio de trabajo de los reporteros, a los que le huyen colegas de ella, quien se complace en presentar los tamalitos de antojo presidencial.

Ya que explica artes de la cocina, la senadora Mónica Fernández Balboa, dice que en la cocina con su abuela, "también aprendí a deshuesar gallinas para preparar galantina", y revela una más de sus destrezas aprendida de niña, "torcerle el pescuezo al pavo".

- ¿Las leyes para el periodo de sesiones, vienen al vapor?--, pregunta una reportera.

- Creo que no, al contrario, se van a cocinar mucho para poder salir -, y luego abre un tamalito de chipilín, le pone salsa, ofrece el alimento prehispánico que es el antojo presidencial y gran gusto popular en Tabasco.