Con más críticas y rechazos, se quiebra la alianza de Trump con los militares

Rafael Mathus Ruiz

WASHINGTON.- Hace casi cuatro años, al llegar a la Casa Blanca, Donald Trump forjó una estrecha alianza con los militares de Estados Unidos al colocar a figuras de renombre en puestos claves de su gabinete. "Mis generales", les decía. Esa alianza y un respaldo sin fisuras a las Fuerzas Armadas fueron dos motores de su ascenso político. Pero ahora, en medio de la ola de protestas contra el racismo, esa alianza se empezó a resquebrajar, a medida que más figuras, dentro y fuera de su gobierno, le dan la espalda al presidente.

El jefe del Estado Mayor Conjunto, general Mark Milley. (Photo by Drew Angerer/Getty Images)

El último en hacerlo fue el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Mark Milley, el militar más poderoso del país. Al brindar un discurso a cadetes militares en un acto de graduación, una ocasión solemne, Milley se alineó con las protestas en las calles del país al condenar el racismo, y dijo que había sido "un error" aparecer junto a Trump en la foto frente a la iglesia Saint John's, al lado del Parque Lafayette, luego de que fuerzas federales despejaran una manifestación pacífica con gases lacrimógenos y balas de goma por orden de la Casa Blanca.

(AP Photo/Patrick Semansky, File)

"No debería haber estado allí", dijo Milley en un mensaje grabado para los graduados de la Universidad de Defensa Nacional. "Mi presencia en ese momento y en ese ambiente creó una percepción de los militares involucrados en la política doméstica. Como funcionario uniformado comisionado fue un error del que aprendo. Y sinceramente espero que todos podamos aprender", afirmó.

El intento de Milley por despegare de la foto de Trump sosteniendo una biblia delante de la iglesia -una de las decisiones más criticadas de su ya muy juzgada presidencia- se sumó al fuerte rechazo que marcaron otras figuras vinculadas a las Fuerzas Armadas a la postura que adoptó el presidente ante la ola de manifestaciones en el país y, sobre todo, a su amenaza de sacar al ejército a las calles para controlar las protestas.

(AP Photo/Patrick Semansky, File)

Pesos pesados del ejército ya retirados, como Jim Mattis y John Kelly -ambos antaño figuras salientes del club de "mis generales"-, John Allen y Colin Powell salieron públicamente a repudiar a Trump. Powell y Mattis hablaron del mandatario como una amenaza a la constitución nacional, y Powell incluso anticipó que votará por el candidato demócrata, Joe Biden, en la elección presidencial de noviembre.

A ellos se sumó el secretario de Defensa, Mark Esper, otro funcionario que apareció en la ahora infame foto y también intentó luego despegarse, al contradecir a Trump y afirmar que no hacía falta sacar al ejército a la calle.

Milley se sumó a esa línea. Al brindar un consejo a los cadetes, les dijo que debían "abrazar" la constitución porque era "nuestra estrella del norte". Y además ensayó una larga condena al racismo, al expresar: "Todavía estamos lidiando con el racismo y tenemos mucho trabajo por hacer".

Otra figura de las Fuerzas Armadas que chocó con Trump: el general David Petraeus, quien fue comandante de Estados Unidos en Afganistán, y luego trabajó como jefe de inteligencia de Barack Obama. Petraeus escribió un ensayo en la revista The Atlantic en el que abogó por cambiarle el nombre a varias bases militares que nombradas en honor a generales que sirvieron en el ejército confederado que peleó por el sur del país en la Guerra Civil. El secretario del Ejército, Ryan McCarthy, y el propio Esper se mostraron abiertos a la idea.

Trump la descartó de plano en dos mensajes en Twitter.

"Estas bases monumentales y muy poderosas se han convertido en parte de una gran herencia estadounidense y una historia de triunfos, victorias y libertad. Los Estados Unidos de América entrenaron y desplegaron a nuestros HÉROES en estos terrenos sagrados, y ganaron dos guerras mundiales", dijo Trump. "Por lo tanto, mi Administración ni siquiera considerará el cambio de nombre de estas Magníficas y legendarias instalaciones militares. Nuestra historia como la nación más grande del mundo no será alterada. ¡Respeten a nuestros militares!", insistió.