“COVID persistente” presenta diferencias en niños y adultos

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Una maestra con mascarilla para protegerse contra la propagación del coronavirus revisa la temperatura de un alumno en la escuela Maestro Padilla, al inicio del año escolar, el martes 7 de septiembre de 2021, en Madrid, España. (AP Foto/Manu Fernández)

Los estudios indican que aunque los niños pueden presentar “COVID persistente” tras haber estado contagiados de coronavirus, tienen menos probabilidades que los adultos de ser afectados por síntomas que persisten, vuelven o se presentan por primera vez luego de un mes o más de haber tenido la enfermedad.

Las cifras varían respecto a qué tan seguido los síntomas conocidos como COVID-19 persistente se presentan en niños. Un estudio publicado recientemente en Reino Unido reveló que aproximadamente el 4% de los niños y adolescentes mostraron síntomas más de un mes después de haberse contagiado. Fatiga, dolores de cabeza y pérdida del olfato fueron algunos de los síntomas más comunes y la mayoría desapareció dos meses después.

Tos, dolor de pecho y niebla cerebral son otros síntomas a largo plazo en ocasiones encontrados en los menores de edad y pueden presentarse incluso después de un contagio leve o luego de no haber tenido síntomas iniciales.

Algunos estudios han hallado índices más altos de síntomas persistentes que los registrados en el estudio de Reino Unido, pero se cree que los niños suelen ser menos afectados que los adultos. Cerca del 30% de los pacientes adultos con COVID-19 desarrollan síntomas a largo plazo, según algunas estimaciones.

Los expertos no están del todo seguros de qué causa los síntomas a largo plazo. En algunos casos, pueden reflejar daños en órganos causados por el contagio inicial o podrían ser el resultado del virus y una inflamación persistente en el cuerpo.

Los niños pueden desarrollar otros problemas poco comunes después del contagio inicial de coronavirus, como inflamación del corazón o una condición conocida como síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico. Este incluye fiebre e inflamación en diferentes órganos, entre otros síntomas posibles. Los menores afectados generalmente requieren hospitalización, si bien la mayoría se recupera. Una condición similar puede ocurrir en los adultos.

La propagación rápida de la variante delta altamente contagiosa ha preocupado a algunos médicos sobre la probabilidad de que un número mayor de niños estén en riesgo de presentar COVID-19 persistente y estas otras condiciones.

Debido al potencial de presentar consecuencias a largo plazo, la American Academy of Pediatrics (Academia Estadounidense de Pediatría) recomienda visitas médicas de seguimiento una vez que los menores se recuperan de un contagio inicial de coronavirus.

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