Covid da un golpe de muerte a voceadores en Oaxaca

·4  min de lectura

OAXACA, Oax., mayo 29 (EL UNIVERSAL).- Floriberto Martínez Santos ha dedicado toda su vida a la venta de periódicos y revistas. Sus hermanos mayores iniciaron en este trabajo, en el que poco a poco él se fue quedando. Durante todo ese tiempo ha visto aparecer y desaparecer diversos proyectos editoriales, así como el cambio en los contenidos que se ofrecían antes y los de ahora.

La pandemia de Covid-19 se sumó a una crisis que, paulatinamente, se agravaba desde hace 15 años, con el desarrollo de la tecnología, el internet y la aparición de las redes sociales. Las ventas se redujeron alrededor de 80%.

"En esos tiempos había pocas revistas y generalmente eran cómics, revistas infantiles y más culturales. Ahora salen más de chismes. En ese tiempo eran más culturales. Ha habido muchos cambios: en esos tiempos todo era que ‘los periódicos se estaban apoderando del medio’, porque antes era más la radio, pero empezaron a salir varios tipos de periódicos, inclusive tenemos historia en el medio".

En la década de los años 70, recuerda, las revistas de novelas románticas eran lo que más se vendía y ya desaparecieron; lo mismo que una colección de revistas culturales denominadas Joyas de la Literatura y Novelas Inmortales.

Pero entre sus historias sobre las tendencias editoriales, la aparición y desaparición de periódicos y revistas también se encuentran las de las difíciles condiciones laborales en las que se encuentran los vendedores. Ninguno de ellos tiene ninguna garantía ni derecho laboral: no tienen acceso a servicios de salud, vivienda, ni a la posibilidad de una pensión mínima para su vejez, entre otros.

A esa situación se suman las condiciones desventajosas para ellos en la industria editorial y prensa. En Oaxaca, los voceadores y vendedores de periódicos y revistas están obligados a comprar para revender estos productos. En el caso particular de los periódicos, les hacen en promedio un descuento aproximado de 25%. Es decir, si un periódico cuesta en el mercado 10 pesos, a ellos se los venden a 7.50 pesos. Anteriormente, Floriberto Martínez vendía hasta 80 periódicos diarios; ahora, si tiene suerte, vende 10 al día y a veces no pasa ni de los cinco.

Todos los días, al igual que el resto de voceadores y vendedores, hace un pedido de determinado número de ejemplares que cree que puede vender. Entre 10 y 15, en el caso de Floriberto, de los cuales, generalmente, le sobran dos o hasta cinco.

"Por ejemplo, ayer me quedaron cuatro ejemplares de un periódico y con esos cuatro, considerando el bajo porcentaje de ganancias que nos dan, prácticamente estamos pagando por vender un periódico.

"Con la pandemia nos han ignorado totalmente, no les ha preocupado ver qué necesita un voceador. Los medios, nomás con que se venda su periódico", señaló el voceador.

Además, sostiene que les dieron un "golpe" más a su negocio al distribuir para su venta los ejemplares en cadenas de tiendas de autoservicio.

Les quitaron clientes: "Eso sólo demuestra lo que todos sabemos, que ellos son empresarios y que únicamente les interesa que les llegue el dinero. No les interesa quién les está trabajando y tienen la ventaja de que no generan ninguna obligación hacia nosotros".

Marlén Hernández Santiago tiene 10 años en la venta de revistas y periódicos y de ello dependen ella y sus tres hijos.

Sus ventas están a 20% de lo que estaban antes de la pandemia de Covid-19, las cuales, ya venían a la baja.

"Para mí implicó tener que aprender a reconstruir mi negocio. Tuvimos que empezar a vender sanitizante, gel y cubrebocas. Cuando empezó la pandemia se quedó muerto".

Con el objetivo de compensar las pérdidas por las ventas de periódicos y revistas, han tenido que vender otros productos, algunos cuya demanda surgió a partir de la pandemia, y otros, como pequeños recuerdos de Oaxaca, refrescos y galletas.

El riesgo es que no les está permitido vender estos productos porque no son parte del giro comercial que les autorizan las autoridades del Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez; con eso, se exponen a que los reprendan los inspectores o, incluso, a que les decomisen su mercancía.

"Las autoridades nos han tolerado, hablamos del comercio en vía pública, porque nos han permitido vender algunas cosas como recuerditos de Oaxaca, dulces y cubrebocas. Sin estos productos, créame que ya todos los puestos hubiéramos tronado por las bajas ventas, la falta de garantías y la falta de apoyos", dice Floriberto Santos.

Marlén Hernández opina que las autoridades no deberían ponerles tantas "trabas" para ampliar su giro comercial y dejarlos vender refrescos, dulces y otros productos, a fin de que tengan certeza sobre sus negocios y, así, poder mantenerlos.

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.