Científicos alemanes creen haber identificado el origen de los trombos asociados a AstraZeneca

Miguel Artime
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Vacuna de AstraZeneca, de nuevo en el candelero por su supuesta relación con muertes por trombosis. (Imagen Creative Commons vista en Flickr, crédito: Marco Verch).
Vacuna de AstraZeneca, de nuevo en el candelero por su supuesta relación con muertes por trombosis. (Imagen Creative Commons vista en Flickr, crédito: Marco Verch).

Como os decía hace unos días, la vacuna de AstraZeneca parece arrastrar un gafe monumental. Hoy mismo en los noticieros hemos visto que en la capital alemana han decidido suspender la vacunación con estos viales. En efecto, los hospitales de Berlín toman la decisión amparándose en nuevos datos recopilados por Dile Kalayci, la máxima mandataria en temas de salud en la capital germana. Aun reconociendo que la vacuna previene los síntomas graves, lo cual considera valioso, decide interrumpir la vacunación con la fórmula de Astra en personas menores de 65 años, tras la muerte por trombosis de 9 personas inmunizadas.

¿En base a qué? os preguntaréis. Bien, la decisión parece derivarse del hallazgo de un equipo de hematólogos alemanes, dirigidos por el profesor de la Universidad de Greifswald, Andreas Greinacher (institución situada a unos 200 kms al norte de Berlín) cuyos resultados acaban de publicarse en Science.

Según el equipo de Greinacher, la sumamente inusual combinación de síntomas vista en al menos 30 personas, principalmente: presencia extendida de coágulos, descenso de plaquetas y en ocasiones sangrado, recuerdan a cierto efecto secundario raro asociado con el uso de un antiacoagulante llamado heparina.

De estar en lo cierto, dicho efecto secundario, llamado TIH (trombocitopenia inducida por heparina) podría dar pistas para esclarecer los misteriosos episodios de trombos, que al parecer podría estar afectando a una persona entre un millón de inmunizados con la vacuna de la farmacéutica anglo-sueca.

Básicamente, la vacuna podría estar desencadenando una reacción inmune que activaría la agregación de plaquetas. Para remarcar el parecido entre ambas reacciones, el equipo de hematólogos alemán ha llamado al síndrome ahora observado VIPIT (trombocitopenia protrombótica inmune inducida por la vacuna).

¿La buena noticia? Si se demuestra la similitud entre la TIH y la VIPIT, entonces tenemos forma de identificar a las personas que pueden padecer el trastorno, así como tratarlos convenientemente con inmunoglobulinas endovenosas. Eso nos permitiría seguir vacunando con un margen de seguridad más amplio aunque, eso sí, los doctores tendrán que estar atentos a la aparición de los síntomas, que comienzan a hacerse visibles entre 4 y 15 días después de la vacunación. Entre ellos, los más comunes son el dolor de cabeza, la dificultad para expresarse y respirar, visión borrosa y dolor en el pecho.

Lo explica el investigador catalán Oriol Mitjá en twitter:

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En cuanto al hallazgo, todo comenzó con el caso de una enfermera austríaca de 49 años atendida por la hematóloga Sabine Eichinger. La enfermera, fue admitida en un hospital de Viena el pasado 27 de febrero con síntomas varios, entre los que destacaban los ya conocidos niveles bajos de plaquetas, acompañados de abundancia de coágulos en las venas del abdomen y arterias. Falleció al día siguiente. 

Sorprendida por el cuadro, la doctora Eichinger se puso en contacto con su colega Andreas Greinacher, ya que sabía que era especialista en TIH y que llevaba décadas estudiando la dolencia. Por razones que aún se desconocen, cuando un paciente recibe heparina, en algunos casos desarrolla un anticuerpo contra el complejo que éste anticoagulante forma con cierta proteína, llamado factor 4 plaquetario (PF4).

La paciente de Eichinger no había recibido heparina, pero en cambio había sido inmunizada con la vacuna de AstraZeneca 5 días antes de que comenzaran los síntomas. Esa fue la razón que la llevó a pensar que la enfermera fallecida podría haber desarrollada alguna reacción inmune contra el complejo PF4, tal y como sucede en la TIH aunque en este caso en ausencia de heparina.

La historia continúa con Greinacher contactando a otros colegas en Canadá y Alemania, y preguntando al Instituto Paul Ehrlich (el órgano que supervisa la seguridad de las vacunas en Alemania) si habían detectado casos similares. En efecto así había sido y pronto le facilitaron muestras de sangre de otros ocho pacientes. Todos mostraban bajos niveles de plaquetas y coágulos inusuales. Además, en cuatro muestras se detectaron anticuerpos contra el factor PF4, el indicador clave que alerta de la existencia de un proceso TIH.

Greinacher es consciente de que la muestra es realmente pequeña (9 casos contando a la enfermera austríaca), y que se debería hacer más investigación, pero cree que es crucial que los doctores estén preparados en caso de que la rara complicación aparezca. Por ello ha publicado un preprint con instrucciones de cómo se debe tratar la dolencia en cuanto se detecte.

Por lo que puedo leer, ninguna de las nueve personas estudiadas recibió heparina. En todos los casos se desarrollaron coágulos, lo cual sucedió entre el día 4 y 16 tras recibir la vacuna. Siete de las personas desarrollaron trombosis del tipo venosa cerebral y cuatro de ellas fallecieron.

Pese a que Greinacher no explica detalladamente el mecanismo molecular que produce los trombos, cree que merece la pena estar preparado para emplear el conocimiento adquirido en la lucha contra el TIH. Es más, en Science se deja entrever que un doctor que siguió los consejos de Greinacher con su paciente, logró que este se recuperara. 

Resumiendo, la hipótesis del equipo de Greinacher no está probada aunque parece sólida, pese a lo pequeño del estudio. De momento, otros países además de Alemania (entre ellos Holanda y Reino Unido) ya han incorporado el VIPIT a sus recomendaciones. En Australia, además, se recomienda no vacunar a ninguna persona con antecedentes de HIT.

Mientras tanto la EMA no se ha pronunciado, y por tanto se sigue recomendando la vacunación. Por tanto la política oficial no ha cambiado. Lo suyo es reconocer que la vacuna es principalmente segura y que los beneficios siguen superando al riesgo que corre la población general en caso de no ser inmunizada.

Me enteré leyendo Science.

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